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En los últimos años son muchas las mujeres solas y familias monomarentales que han salido adelante pasando por el piso que gestionamos en Mijas. En nuestro blog hemos contado las historias de varias de ellas como Ana, Aissata, Nora, y Rossana. Desde que abrió sus puertas en 2017 esta vivienda se ha convertido en un lugar de acogida que aporta la seguridad y la tranquilidad a personas vulnerables que acompaña nuestro equipo de Fuengirola.
“Trabajamos con un equipo multidisciplinar y a través de una intervención integral con el fin de capacitar a las mujeres y sus hijos para tener una vida normalizada”, explica nuestra compañera Rosalía Cuenca, trabajadora social del proyecto Sadhana. A estas personas se les ofrece también formación y asesoramiento en la búsqueda de empleo. Y todo este apoyo se hace con la colaboración imprescindible de un equipo de voluntarios como Cristina, Fabiola, Lucía, José Colodrero y Alfredo.
Las intervenciones que llevamos a cabo son tanto individualizadas como grupales. Los temas de los talleres son muy variados y abordan desde sexualidad, planificación familiar y educación materna, hasta economía doméstica e higiene personal. También hay talleres programados para los menores que viven en el piso y actividades de ocio y tiempo libre.“Se trata de una intervención 24 horas”, comenta Rosalía aludiendo a la atención completa de las familias que viven en el piso y sus hijos.
De forma periódica se celebran asambleas en la vivienda con el fin de resolver posibles conflictos, reforzar habilidades de convivencia, repartir responsabilidades y organizar las zonas comunes.
Rosalía recuerda cómo durante el confinamiento se tuvieron que reducir las visitas al piso y el apoyo presencial, y cómo aumentó el online con videollamadas diarias a veces hasta dos veces al día “por el estado de estrés” de las familias. “Hay que destacar la gran superación de las mujeres que, con poco conocimiento del idioma y menos de tecnología hicieron un gran esfuerzo”.
Durante estos años de desarrollo del proyecto las mujeres han dado una “respuesta excelente” y su motivación ha hecho que poco a poco vayan integrándose a la normalidad
En el piso viven actualmente cuatro familias y un niño: Una madre con su hijo de 5 años, dos mujeres que son madre e hija y una mujer sola.
“ En unos pocos metros cuadrados conviven personas de tres nacionalidades distintas, de diversos continentes, culturas e idiomas. Es un piso intercultural”, valora Rosalía quien insiste en que se trabaja “desde la tolerancia y la aceptación”.
Rosalía apunta que la vivienda es un lugar de tránsito en el que apoyamos a las familias para que conozcan el idioma, se formen, encuentren trabajo y puedan salir del piso y acceder a otra vivienda. Y esto último es la gran problemática de estas familias. Encontrar una vivienda una vez que logran sus objetivos en el piso de acogida está siendo muy difícil. “Las condiciones para el alquiler son inalcanzables. Cuesta más encontrar una vivienda que un trabajo en Fuengirola”, lamenta.
“En este proyecto los objetivos siempre se han cumplido con creces. Las familias han tenido una respuesta excepcional, de superación. Ha sido un éxito.”, valora Rosalía.





