Una colonias de verano diferentes, pero maravillosas

Por Agustín Olías*

Bonito día de julio en Málaga. Son las 11 de la mañana. Llego al colegio San José de Calasanz, donde se están celebrando las colonias urbanas de verano de Málaga Acoge. Me reciben nuestras técnicas Flor y Amparo.

Amparo se dirige con su grupo de niñas y niños al aula a reiniciar las actividades tras la pausa “para el bocadillo”. Con el jolgorio de los chavales como fondo acústico, me cuenta sus experiencias:

A pesar de ser unas colonias diferentes, por todo lo que está pasando, están siendo maravillosas. Llevamos catorce días, esta es la tercera semana. La primera semana los niños llegaron así como con un poco de miedo. Era como una mezcla entre temor e ilusión. Poco a poco han ido cogiendo confianza.

Veo que estás contenta.

Sí, mucho, los niños se han adaptado “súperbien” y las voluntarias nos están ayudando mucho. Hemos tenido que hacer cosas diferentes a otros años, como distribuir todos los espacios. En el patio, por ejemplo, cada grupo tiene su zona. También cada grupo cuenta, evidentemente, con su aula de actividades, las mesas están separadas por metro y medio, y cada niño tiene su kit de materiales. Los niños han entendido estas normas y las están respetando. 

Son tan buenos que se adaptan mejor que los mayores. Siempre son ellos los primeros que luego te recuerdan “ponte la mascarilla”. 

Amparo sigue su camino con los chavales hacia el aula. Luego pasaré a visitarles.

Me quedo con Flor, coordinadora del grupo de Educación de Málaga Acoge en la capital, quien me cuenta detalles del programa y cómo se está desarrollando:

Este año tuvimos que bajar el ratio por el tema de las medidas de prevención. Normalmente participan sesenta niños y niñas en colonias, pero este año solo han participado cuarenta y ocho, divididos en seis grupos.

¿Se han mantenido las mismas actividades que otros años?

Hemos intentado mantener las actividades, pero no todas han sido posibles. Por ejemplo, la playa se mantiene, de hecho hoy hay tres grupos en la playa. Es una actividad que a las niñas y niños les gusta muchísimo. Les ayuda a “desconectar”, jugar al aire libre tras tantas semanas de confinamiento. Tuvimos un mes de locura discutiendo este asunto de la playa, porque no sabíamos si se iba a permitir y en qué condiciones. 

Es decir, el tema de seguridad ha sido básico a la hora de preparar las colonias.

Totalmente cierto. Trabajamos mucho en perfeccionar el protocolo, en colaboración con las compañeras del Equipo de Coordinación de Málaga Acoge, para que nuestro protocolo estuviese acorde con el de seguridad de la asociación que ya estaba diseñado

Amparo me comentaba que las niñas y niños han respondido muy bien a estas medidas de seguridad.

Es verdad, nos han sorprendido agradablemente. Y tengo que decir que los padres también. Eso nos preocupaba; por ejemplo, cumplir los horarios de entrada y salida, que fuesen escalonadas para no formar ni colas ni aglomeraciones en las puertas. Son puntuales y lo están cumpliendo a la perfección.

En cuanto a la financiación, ¿ha habido alguna novedad?

Seguimos con el programa y financiación de Caixa Proinfancia. La novedad ha sido el programa “Diveracción”, dirigido a las actividades en el aula, financiado por Educo, colaboradora con Málaga Acoge desde siempre. Nos dieron una guía de actividades para desarrollar, agrupándolas en tres temas: “Educación en emociones”, “Resolución positiva de conflictos” y “Uso responsable de Internet y redes sociales”. La verdad es que nos ha ayudado mucho.

En el patio me encuentro a un grupo de niñas y niños divirtiéndose de lo lindo en una especie de pacífica guerra de agua. Para su monitora, Marina, es su primer trabajo en Málaga Acoge. ¿Qué tal te va?

Estoy muy contenta; desde el primer día me han acogido muy bien, tanto mis compañeras como las niñas y niños. Hay una ambiente de trabajo muy bueno. Ahora, cuando terminemos, haremos un descanso, se secarán y cambiarán; luego veremos una película en el aula.

Flor interviene:

Marina ha hecho unas actividades muy bonitas con el tema de la “Educación de emociones”. Han creado un “árbol de emociones”, donde las niñas y niños pegan en cada ramita (cada ramita es un día de las colonias) una carita de cómo se han sentido ese día. Es una forma de que ellas gestionen sus emociones.

Me dirijo a una aula, donde Manuela, técnica de Málaga Acoge, me explica la actividad que están realizando. 

Esta semana estamos trabajando en la resolución de conflictos. Cada grupo tiene una temática distinta, según la edad, pero hay algunas que son comunes. La semana pasada estuvimos dando Internet y redes sociales: cómo navegar de manera segura, conocer los inconvenientes que tienen las redes sociales, protección de la imagen.

Andrea es una joven voluntaria que está colaborando en estas colonias de Málaga Acoge. Pertenece a una organización de la cual, verano tras verano, recibimos personas voluntarias.

Pertenezco a una organización ignaciana de Málaga que nos reunimos todos los viernes. Es la primera vez que colaboro con Málaga Acoge y me gustan mucho las actividades que realizamos con las niñas y niños: la playa, juegos con agua, dibujar, hacer figuras con plastilina….

Muchas gracias Andrea. El trabajo de las personas voluntarias es fundamental.

Para finalizar mi recorrido por las diferentes actividades que estamos realizando en el colegio, visito el aula donde Amparo me enseña el trabajo de las niñas y niños con la “Galaxia de las emociones”.

Pero nada más entrar en el aula, un chaval, de nombre John David (no estoy seguro que se escriba así, pero suena parecido), se acerca a mí y me “cose” a preguntas. Accedo a su petición de que le haga una entrevista:

Pregunto a John David, ¿cómo te lo estás pasando?

A lo que responde: “Muy bien. Lo que más me gusta es pintar, pero también ir a la playa.”

Sus compañeras se acercan rápidamente. Están de acuerdo en lo de la playa, aunque también los juegos de agua, dibujar los mandalas…., creo que a todas les gustan todas las actividades. 

Amparo me enseña y explica la Galaxia de las Emociones, que hicieron hace dos semanas. 

Desde entonces hemos ido viajando con la ayuda de un cohete imaginario y hemos visitado cada uno de los planetas que representan las emociones: al planeta de la alegría, al del miedo, al de la tristeza, al del asco, y en cada planeta hemos encontrado herramientas para saber qué hacer cuando sentimos esas emociones. Por ejemplo, en el emoplaneta del miedo encontramos un atrapamiedos que las niñas y niños construyeron (no puedo ver ninguno porque se los llevaron para ponerlos en las cabeceras de sus camas).

Me despido de mi anfitriona, Flor, quien me recuerda las actividades que esperan poder realizar en el tiempo que queda de colonias urbanas de veranos de Málaga Acoge:

Posible salida al parque multiaventura de Ardales, con actividades de kayak, paddle surf e hidropedales. También nos gustaría llevarles al museo de la Imaginación, en Málaga, museo muy bonito, donde presentan ilusiones ópticas.

Espléndido día. Estoy entusiasmado de la alegría que transmiten las niñas y niños de nuestras colonias, así como agradecido al trabajo, muy serio, responsable e imaginativo, que nuestras técnicas y voluntarias están realizando. 

 

*Agustín Olías es secretario de la Junta Directiva de Málaga Acoge y voluntario del equipo de Comunicación de la asociación.

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