Trabajadoras del hogar y cuidados: mujeres con derechos

Durante esta pandemia las trabajadoras del hogar y cuidados están en primera línea junto a todo el personal sanitario cuidando, por ejemplo, de esas personas mayores que no viven en una residencia y tampoco con sus familias. Son mujeres, en su mayoría migrantes, que trabajan muchas veces en condiciones precarias y de explotación en un sector con un 40 por ciento de economía sumergida.

Este miércoles Málaga Acoge quiso visibilizar esta situación y servir de altavoz de las reivindicaciones de las trabajadoras del hogar y cuidados. Por eso, y en el marco de las actividades de nuestro 30 aniversario, entrevistamos a la presidenta de Sedoac, Servicio Doméstico Activo en el Té con megas ¿Quién cuida a quienes nos cuidan?, que se pudo seguir a través de nuestra página de Facebook.

Málaga Acoge viene apoyando las reivindicaciones de este sector e impulsando desde hace dos años la Plataforma de Trabajadoras del Hogar y Cuidados de la Provincia de Málaga.

«Estamos ante un colectivo muy invisibilizado, desvalorizado, la sociedad no nos reconoce como trabajadoras», aseguró Elías, quien denuncia que «las condiciones legales que rigen el sector las colocan en una situación de grave desigualdad frente al resto de trabajadoras y trabajadores de España».

Porque si comparamos los derechos que tienen las trabajadoras del hogar y cuidados con los del resto de los trabajadores encontramos que estas no tienen derecho al paro y que, si cotizan, no lo hacen por sus salarios reales, ni hay inspecciones de trabajo efectivas, ni prevención de riesgos laborales.

Con el estado de alarma la situación de las trabajadoras del hogar y cuidados ha empeorado porque, a pesar de que el Gobierno consideró su labor como esencial desde un comienzo, quedaron fuera del primer paquete de medidas económicas planteadas.

Elías recordó que fue gracias a la campaña en medios y redes sociales emprendida por asociaciones de trabajadoras de toda España que el Gobierno tomó finalmente la medida de dar un subsidio extraordinario al sector. Sin embargo, consideró que es un apoyo que «llega tarde» y, además, «el SEPE puede tardar hasta tres meses para resolver si lo otorga o no, con lo que las mujeres pueden sumar hasta cinco meses sin recibir ningún apoyo a diferencia del resto de los trabajadores».

Además, sólo el 60 por ciento de las trabajadoras del hogar y cuidados en España están dadas de alta en la Seguridad Social, con lo que el 40 por ciento que trabaja en la economía sumergida no podrá acceder a este subsidio. «La fragilidad del sistema de cuidados de España ha quedado al descubierto con esta crisis sanitaria», observó.

Se han dando, agregó, «muchas situaciones de desprotección: compañeras que se ven desempleadas al fallecer las personas mayores a las que estaban cuidando, otras que cuidaban niños y son despedidas o les reducen las jornadas o internas obligadas a pasar la cuarentena en el lugar de trabajo».

«Recibimos un trato desigual y lo que nosotras queremos es que esa prestación no sea algo temporal sino algo permanente y que todas podamos tener derecho», reclamó Elías, quien argumentó que el 40 por ciento de trabajadoras que no cotiza no lo hace porque no quiera «sino porque no tiene otra opción o bien se encuentra con empleadores que no quieren o no pueden pagarle la Seguridad Social». La segunda «gran razón» por la que no están dadas de alta es que no tienen papeles.

«Hay empleadores que quieren dar de alta a sus trabajadoras y no pueden porque existe una Ley de Extranjería que te obliga a trabajar tres años en la economía sumergida hasta poder optar al permiso de residencia y trabajo», recordó Elías, quien aboga por «una gran regularización» para las trabajadoras del hogar.

«Queremos trabajar en la economía reconocida, no en la sumergida, tenemos derechos y el Estado la obligación de garantizar cuidados de calidad para su población y condiciones justas y dignas para las que cuidamos», insistió Elías, presidenta de una asociación que empezó a caminar en 2007 en Madrid.

Comentó que al sector de las trabajadoras del hogar le atraviesan muchas realidades, como el género porque, según apuntó,»por el hecho de ser mujeres y migrantes, aunque tengamos una preparación académica -más del 60 por ciento de las trabajadoras del hogar tienen una formación superior al bachillerato-, el nicho laboral que se te abre es el del empleo del hogar porque es un trabajo feminizado; y también nos afecta situación de clase y el racismo».

«Queremos ser reconocidas como personas: somos mujeres, pero por serlo no es que tengamos el gen de cuidar o limpiar en las venas, son cosas que hemos tenido que aprender para hacerlo con profesionalidad», advirtió.

Con referencia al subsidio extraordinario, Elías quiso apuntar las dificultades que están teniendo muchas trabajadoras para en el proceso de solicitud debido a que carecen de red de apoyo y a la «enorme brecha digital» existente.

Durante el turno de preguntas, se refirió al aporte que hacen las mujeres trabajadoras migrantes enviando remesas a sus familias y que, debido al estado de alarma, se han visto muy alteradas. También expresó su esperanza en que la situación cambie a través de la lucha conjunta y mediante «alianzas estratégicas» de las asociaciones con grandes entidades. El estado puede romper todas esas desigualdades, todo es cuestión de voluntad política.

Las trabajadoras del hogar y cuidados vienen reivindicando su incorporación real del sector al régimen general y ejercer el derecho a la sindicalización, así como políticas públicas que favorezcan a las familias que no pueden pagar las cuotas de la seguridad social. Asimismo, piden la ratificación del convenio 189 de la OIT sobre el trabajo decente para las trabajadoras del hogar «una herramienta más para la igualdad de derechos», indicó.

«Somos de diferentes nacionalidades, creencias religiosas, colores de piel, pero somos mujeres, personas, que hacemos un trabajo muy valioso que es el trabajo de cuidar y sostener la vida . No queremos ser abnegadas y sufridas sino mujeres poderosas, mujeres con derechos y con una vida digna», concluyó.

Aquí os dejamos íntegro el Té con Megas:


Durante este periodo de emergencia seguimos apoyando a las personas y familias que lo necesitan por vía telefónica en Antequera, Málaga, Fuengirola y Torre del Mar.

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