¡Comienza el espectáculo!

Por Agustín Olías.

Una veintena de personas participan en el musical No dejes de soñar en la prisión de Alhaurín de la Torre · Es el resultado del Taller de teatro iniciado por el equipo de Prisiones el pasado mes de octubre.

Cuando entré como voluntario en Málaga Acoge, hace ya casi dos años, no sabía de la existencia del grupo de Prisiones en la organización. La verdad es que ni me lo imaginaba. ¡Qué pardillo! En el curso de voluntarios conocí a Rosa Deblas, voluntaria, que me contó el proyecto en el que estaba trabajando: organizar una obra de teatro en el centro penitenciario de Alhaurín de la Torre, con las reclusas y reclusos como actrices y actores, lo cual me impresionó.

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El pasado siete de abril fue el día, feliz día, en el que asistí a la tercera obra que Rosa ha organizado y dirigido en el centro penitenciario malagueño. En este caso fue un musical, titulado No dejes de soñar. Bonito y prometedor título. Como entrar en la cárcel no es nada fácil, nos citamos en la entrada, para ir en grupo y facilitar los trámites. Allí me esperaba Carmen Cano, técnica responsable del programa de Prisiones, amable y simpática como siempre, quien me presentó a dos voluntarios que trabajan con ella: José Antonio Martín, que ayuda a los internos en temas de papeleo y también como conexión con sus familiares que no están en España; y José Antonio Machado, que se encarga de dar clases de español a personas inmigrantes que están en el Centro de Inserción Social del Guadalhorce. También asistieron al acto la presidenta de Málaga Acoge, Adela Jiménez, la vicepresidenta, Charo Rubio y Arantxa Triguero, vocal del Área Social.

Según traspasaba los diversos controles que dan acceso al recinto, me iba impresionando más: muchas puertas que se abren y cierran según vas pasando, largos pasillos vallados, en fin, uno no está acostumbrado a este entorno. El ambiente en el grupo, según avanzábamos hacia el salón de actos, era de “excitación contenida”. Allí habían reservado la primera fila para nosotros. Los internos fueron llegando en grupos; es necesario hacer un traslado muy organizado desde los sitios donde estén. La llegada del grupo de internas provocó un pequeño alboroto entre los internos, algún que otro grito dirigido a la novia o familiar. Las mujeres tenían un lugar reservado en las gradas.

Ya estamos todos, el espectáculo puede comenzar. Mientras tanto, Irene Castañedo, jovencísima voluntaria del Departamento de Prisiones de Málaga Acoge, me contaba lo complicado que es organizar este tipo de actividades en la prisión, por evidentes motivos de seguridad. Antes de comenzar la obra, Carmen Cano dio un breve discurso de bienvenida y agradecimiento, haciendo hincapié en la variedad de nacionalidades que hay en el grupo de actrices y actores. A continuación, Rosa tomó la palabra; se dirigió especialmente a las internas e internos que formaban la audiencia. Pidió comprensión y respeto, que nos quedemos con el mensaje. Me gustaron sus palabras: “Es una obra hecha de colegas a colegas, hecha con el corazón y las tripas”.

¡Empieza el espectáculo!

Según el programa, el elenco actoral lo forman veintidós personas, seis mujeres y el resto hombres (todas ellas y ellos internas e internos de la prisión), bajo la dirección de Rosa Doblas y la ayudante de dirección María Luisa Coll. La obra consta de seis temas musicales, precedidos por diálogos que dan homogeneidad y continuidad al montaje. Las canciones están muy bien elegidas, siempre con un mensaje dirigido a las personas que se encuentran en esta difícil situación de pérdida de libertad. La coreografía es divertida e interpretada con mucha voluntad y también, en algunos casos, calidad por las actrices y actores. Una canción es especial, pues los actores y actrices van traduciendo, en lenguaje de signos, la letra de la canción. Los aplausos y gritos de ánimo que se prodigaron a lo largo de toda la obra dejaron bien claro que al auditorio le gustó lo que estaba viendo y oyendo. ¡¡Gran ovación final!!

Los cuarenta y cinco minutos de espectáculo se me pasaron volando. Considero espléndidos el guión y la elección de las canciones. Todo dirigido a las personas que están viviendo en este duro entono, con mensajes de esperanza, cálidos y tiernos (“largo camino a la libertad, un largo camino difícil de andar”, decía una de las canciones). Rosa y su equipo han hecho un excelente trabajo, teniendo en cuenta las dificultades con las que se han encontrado (casi la mitad del elenco ha cambiado durante estos seis meses de ensayos). ¡¡Enhorabuena!!

Tras la representación, charlé con alguno de los actores. Estaban muy contentos y satisfechos de cómo había salido todo; se sentían felices de haber participado de esta única representación del musical, culminación de los meses de ensayo. Acerté al adivinar quiénes eran caribeños (se les notaba un “arte especial” a la hora de bailar, como que lo llevan en la sangre, con gran desparpajo y naturalidad), aunque se cuela un portugués entre mis favoritos. Marco, muy simpático y locuaz, me dice que él es músico, está acostumbrado a actuar delante del público, aunque no como actor.

Antes de marcharme, pregunté a la presidenta, Adela, qué le había parecido el espectáculo. Estaba muy contenta y satisfecha del trabajo hecho y del resultado obtenido; me confesó que, en varios momentos, se había emocionado mucho. Me fui con una sensación de orgullo por pertenecer a este grupo de gente que compone Málaga Acoge. Cada uno aporta su granito de arena en la tarea de ayudar a las personas inmigrantes y, como dice el refrán, “grano no hace granero, pero ayuda al compañero”. Y esta vez he conocido a algunos integrantes del grupo de prisiones de Málaga Acoge. ¡Gracias a todos por vuestro trabajo!


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