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Esta semana, un grupo de personas internas en el Centro de Inserción Social Evaristo Martín Nieto (CIS) de Málaga ha tenido la oportunidad de convertirse, por unas horas, en artistas y constructores en un entorno privilegiado: el Museo Picasso. La emoción y la ilusión fueron palpables desde el primer momento, conscientes de que no era una actividad más, sino una ocasión para poner en valor su experiencia, especialmente la de quienes, como José y Baldomero, habían trabajado anteriormente en la albañilería y pudieron compartir sus valiosos conocimientos.
En el taller, la colaboración y la creatividad fueron protagonistas. Mientras José y Baldomero se encargaban de crear la mezcla perfecta de yeso combinando polvo y agua, sus compañeros y compañeras —Miguel, Concepción, Salvador y María— emprendieron la tarea de sellar con arcilla blanca un molde de corcho, preparándolo para verter la mezcla líquida de escayola. Todo ello, para conseguir un molde de una criatura fantástica, inspirada en las formas mitológicas que tanto fascinaban a Picasso.
La decena de participantes, mayores de sesenta años en su mayoría y con historias de vida muy diversas, encontró en este espacio una oportunidad para trabajar en equipo, consultar dudas mutuamente y buscar siempre el mejor resultado posible. Fue bonito ver cómo cada persona aportaba lo mejor de sí, ya sea experiencia profesional, creatividad y entusiasmo.
Este ilusionante taller forma parte de un proyecto mucho mayor, en el que participan unas 200 personas de entidades sociales muy diversas. Todos y todas, a través de distintos talleres, contribuirán a la creación de figuras de escayola que será expuesta en el Museo Picasso el próximo diciembre, como homenaje a la creatividad y al espíritu de superación.
La jornada arrancó con un desayuno compartido en la Plaza del Obispo, creando ambiente de grupo y compartiendo impresiones con las dos trabajadoras sociales del CIS que les acompañaron. Más tarde, los y las internas pudieron recorrer algunas salas del museo con una guía, disfrutando con especial curiosidad de la sala de Cerámica y la escultura Flautista Cannes 1959, una piezas de arcilla blanca que sirvió de inspiración para el trabajo posterior. Para la mayoría, era la primera vez que visitaba el museo, y sus ganas de participar y descubrir no pasaron desapercibidas.
Esta iniciativa, impulsada por el equipo de Prisiones de Málaga Acoge y con la implicación de nuestra voluntaria Miriam, forma parte de nuestro proyecto de Inclusión de personas privadas de libertad en situación de vulnerabilidad, apoyado por la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.
Una experiencia que demuestra que la creatividad no tiene límites y que, cuando se unen talento, ganas y oportunidades, el arte se convierte en una verdadera herramienta de inclusión y transformación social.
Compartimos una galería de la mañana de visita al Museo:























