Una tarde viajando con Alma

Por Cecilia Calle*

El viernes 22 de marzo se presentó una narración de “El Viaje de Alma” por Elena López, coautora del libro, en el CEIP prácticas nº1 en el centro de Málaga. Experiencia interactiva para los niños y niñas, “El Viaje de Alma” nos induce a conocer, identificar y lidiar con nuestras emociones más paralizadoras: el miedo, el enfado y la tristeza. Fue una tarde maravillosa, un encuentro para niños con una psicóloga y autora; una inmersión y un espejo.

“Vengo a llevaros de viaje”.  Así comenzó el relato del viaje por Elena. El recorrido arrancó con una presentación de Alma a los niños y niñas, de cómo su globo cayó y los sentimientos que esto le causa. El viaje de Alma es, ante todo, un recorrido por sus emociones, y como encontrar soluciones cuando se vuelven abrumadoras.

Los participantes se presentaron uno a uno y escogieron para su grupo el nombre de “los viajeros”, inflaron el globo y comenzaron a volar.

Alma se nos manifiesta como una muñeca de pelo color rojo, con un globo de helio con el que viaja de aventura en aventura. El viaje comienza en “Villa Miedo”, donde Alma nos enseña a encontrar desenlaces a nuestros miedos que, para algunos de los pequeños y pequeñas, incluyen fantasmas, cucarachas y arañas: “Miedo miedito vete a otro sitio, miedo tontorrón te doy un pisotón”. Ahí nace el primer objeto del recorrido: las botas para pisar el miedo. El viaje nos lleva enseguida a “Villa Enfado”, donde  los niños y niñas aprenden a bailar con una caja de música hasta que pase el enfado, y finalmente a “Villa Tristeza”, donde las gafas nos ayudan a ver el mundo de colores y a eliminar la tristeza. Cada villa, decorada respectivamente con su tema, incluye una actividad que instruye a los niños y niñas sobre cómo confrontar sus emociones y encontrar una manera de enfrentarlos. Una forma lúdica, divertida y comprometida de hacer introspección.

Al final del recorrido, Alma nos presenta el ultimo objeto: un espejo. El objetivo del espejo es mirarnos y ver lo que nos gusta de nosotros mismos. Aprendemos a enfrentarnos, a recorrer nuestros sentimientos, enriquecidos con los tres objetos, soporte que hemos adquirido durante el viaje: botas para aplastar el miedo, caja de música para disipar el enfado, y las gafas para ver la vida de colores y alejar la tristeza… Y el que más valor tiene de todos, el espejo, que nos permite mirarnos a nosotros mismos.

Fue una experiencia muy interesante dentro del programa de Educación de Málaga Acoge, que permitió a estos niños y niñas participar en esta actividad y conocer y procesar emociones negativas.

La asociación apoya en Málaga a estos niños y niñas en el marco del programa Caixa Proinfancia de Obra Social «la Caixa».

*Cecilia Calle es voluntaria en el equipo de Comunicación de Málaga Acoge

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies