Una puerta abierta a los más vulnerables

Con el pelo liso y negro, muy joven. Se sienta, inclinada hacia adelante con los codos apoyados en la mesa donde Nordin Alghouch, mediador intercultural de Málaga Acoge en Puerta Única, la escucha con atención. Tiene 21 años. Embarazada de cinco meses, sola, esta joven cuenta que no tiene un lugar donde dormir.  Hasta anoche compartió habitación con una amiga, pero se fue a trabajar fuera de Málaga. «Estamos viendo todas las posibilidades de ayudarla. El albergue no es lugar para ella. La calle no es fácil y veremos otras opciones», explica Nordin.

Al igual que esta chica son muchas las personas necesitadas que cada día acuden  a Puerta Única, el centro de Atención a Personas Sin Hogar de Málaga, donde un equipo de hombres y mujeres se vuelca en apoyarles lo mejor posible. En el número 28 de la calle Huerto de Monjas una puerta se abre cada día a los más vulnerables. Dos letreros con flechas que rezan «Atención Social» señalan dos estancias y en una de ellas, que se puede ver a través de un cristal, atiende Nordin, con un hablar bajo y pausado que tranquiliza y transmite confianza al que llega.

La chica embarazada salió para hablar con Inma, otra compañera de Puerta Única, y ahora quien entra con Nordin es un chaval. «Este chico tiene 18 años y viene de Melilla donde pasó cuatro en un centro de menores. En Málaga no hay plazas para alojarle, así que va ahora al albergue a comer, ducharse y lavar su ropa. Anoche durmió en la calle, en El Puerto».

«¿Me das tu número de teléfono?», le pide Nordin al chico para mantener el contacto. Él, que habla buen español, se lo da, y sale con una bolsa al hombro.» Ten paciencia ¿vale?», le despide Nordin. En Málaga no hay recursos suficientes para atender a los jóvenes sin referentes familiares que tras cumplir 18 años salen de los centros menores al acabar su tutela. Este año se ha notado que llegan más chicos.  «Ayer por la mañana vinieron cinco, algunos pasaron a la Península escondidos en los bajos de camiones, uno de ellos quería solicitar asilo».

Entre las personas que acuden a Puerta Única y que atiende Nordin también las hay que sufren trastornos psicológicos, familias con niños, casos muy complejos que, gracias al trabajo en red, logran en muchos casos una salida.

«Hubo un caso complicado de un hombre en situación de calle y ahora está viviendo una vida normalizada, trabajando y pagando el alquiler de su habitación. Ha merecido la pena. Supuso cuatro años de trabajo y salió adelante con el apoyo de muchísima gente como el departamento jurídico de Málaga Acoge, nuestra sede de Torre del Mar, los compañeros de calle de Puerta Única, médicos, el albergue municipal….».  Nordin cuenta lo hundida que estaba esta persona, que no le encontraba sentido a vivir y, sin embargo, ahora trabaja en una asociación. «Cambió totalmente su vida».

Los personas que llegan a Puerta Única tienen situaciones de emergencia. «Vienen y tienes que darle una salida lo antes posible y hacerles un seguimiento». Y eso es posible a través del trabajo conjunto del Ayuntamiento con diversas entidades sociales de Málaga.

«Voy a escanear tu currículum», le dice Nordin a un hombre de mediana edad, tocado con un gorro de lana negra. Es oficial de primera, encofrador, y después de trabajar muchos años en la construcción en varios lugares de España como Mallorca o León, se vio en el paro y se le acabó el subsidio de desempleo. «Dormí anoche en la furgoneta de un conocido», afirma. Aunque no habla mal español, Nordin alterna el árabe con el castellano en la conversación. «Le apoyaremos para que pueda solicitar la renta mínima y también en la búsqueda de trabajo», explica, y queda en avisarle cuando haya plazas disponibles en el albergue municipal. «Cuando quieras, estoy aquí y ojalá que se pueda encontrar un trabajo», le desea con una sonrisa y él le responde con otra. «Muchas gracias». Cada día, también miembros del equipo de Puerta Única realizan diversos itinerarios por la ciudad para atender a estas personas sin hogar.

Para Nordin este trabajo supone «una oportunidad» a nivel personal y reconoce que le ha cambiado. Alude especialmente a un caso que le marcó «muchísimo» y le confirió «fuerzas para continuar». Se trata de un hombre que dormía en la calle, de mirada perdida, alcohólico, con el que no se podía apenas hablar. «Decían que no se podía hacer nada por él…hasta que insistiendo empecé a ganarme su confianza». Un día llegó una persona preguntando por su hermano que creían fallecido y dio el nombre de él y gracias a esto conocimos que tenía la nacionalidad española. Al final pudimos sacar su DNI y solicitamos la pensión no contributiva. «Ahora está genial, se ha recuperado, y está acogido en un centro de Cáritas». Tras el encuentro,  su hermano viene a verle habitualmente. «Es la suerte de la vida», dice Nordin.

«Este caso me dejó una huella grande. Para él soy su familia, su hermano. Y esta es sólo una historia, de tantas».

El proyecto de «Puerta Única de personas sin hogar», está impulsado por el Ayuntamiento de Málaga y la Agrupación de Desarrollo de Personas sin Hogar de la ciudad de Málaga a la que pertenece Málaga Acoge junto a otras entidades sociales. Tiene como objeto garantizar una adecuada atención social a las personas sin hogar de origen extranjero que se encuentran en la ciudad de Málaga.

 

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