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Christine Mwikalio Mutinda, de Kenia, posa para la foto con una gran sonrisa, sujetando entre las manos su DNI y pasaporte españoles, en nuestra sede de Antequera. Es una de las trece religiosas Clarisas del Convento de Belén en esta localidad y asegura que está «muy agradecida» a Málaga Acoge, una asociación que considera como su familia.
El próximo año hará treinta que llegó a España junto a otra religiosa de la congregación, dedicada en Antequera a labores artesanales como la elaboración de mantecados y dulces en general. Conoció nuestra entidad a través de un amigo cuando trataban de tramitar la documentación de dos religiosas novicias que habían llegado. «Estuvimos intentando arreglar sus papeles para obtener la tarjeta de residencia y era imposible, hasta que un amigo nos habló de Málaga Acoge y aquí hemos podido tener socorro», cuenta riendo. Cuando se estaban tramitando los papeles de sus dos hermanas, Lucila y Verónica, supo del apoyo que brinda el Área Jurídica para obtener la nacionalidad española y empezó a asistir a las clases que ofrece la entidad para preparar el exámen: «Todo fue muy bien con la profesora Luisa», afirma en relación al apoyo de esta voluntaria que colaboró con nosotras.
Christine pensaba que el proceso iba a ser mucho más lento: «Me atendió la abogada Ana Dori, arreglé los antecedentes penales para obtener la tarjeta, todo muy rápido, como un sueño, porque antes se podía tardar años y ha sido cosa de meses. Parece cosa de Dios», asegura con su DNI reciente en la mano en el que aparece su nombre y como primer apellido el nombre de su padre fallecido, Mutinda, como es tradición de su país y al que siempre recuerda.
La religiosa afirma que aunque lleve casi tres décadas en España en tiempo «se ha ido rápido» y que no echa mucho de menos Kenia porque se ha acostumbrado a la vida aquí y se siente española. No obstante resalta la alegría contagiosa de la gente a pesar de la pobreza. Comenta que cada tres años vuelven a su tierra a visitar durante unos meses a su familia. «Nuestros hermanos y padres están allí, aquí no tenemos a nadie», dice Christine, que enseguida corrige y dice que sí que tienen a Málaga Acoge que les acompaña. «La verdad es que si no fuera por vosotras no sería fácil». La tecnología ha hecho posible que tengan más contacto con sus familiares: «teníamos que escribir cartas que tardaban casi tres meses en llegar. Ahora la cosa es más fácil y la gente está más cerca aunque esté lejos».
Tras la entrevista, Christine almorzará con sus hermanas y por la tarde seguirá trabajando hasta caer la tarde elaborando mantecados para la época navideña. la jornada empieza al alba para estas monjas de clausura, vecinas de Antequera. Una de las preguntas de su exámen de nacionalidad le cuestionaba si le gustaría vivir en otro lugar distinto y ella respondió que no, que en Antequera está contenta. «Estoy muy agradecida y todos nos tratan muy bien».
El apoyo jurídico se enmarca en nuestro proyecto Apoyo Jurídico en Materia de Extranjería a personas Inmigrantes en la provincia de Málaga que realizamos con el apoyo de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad.

De izquierda a derecha, la religiosa Clarisa Redempta, nuestra compañera abogada Ana Dori, Christine y Rosa, compañera de la sede de Antequera.
Esta entrevista forma parte de una serie especial realizada por Málaga Acoge con motivo de nuestro 35 aniversario. A través de estas historias de vida, queremos visibilizar la fuerza, la determinación y la esperanza de las personas que acompañamos cada día. Sus testimonios reflejan el valor de la diversidad y la importancia de la solidaridad para construir una sociedad más justa e inclusiva. Gracias por acompañarnos en este recorrido y por celebrar con nosotros más de tres décadas de apoyo y nuevos comienzos.





