![]()
Johan estaba trabajando cuando supo que le habían concedido la resolución favorable en su proceso de regularización. Se alegró tanto que necesitó “diez o quince minutos” para asimilar la noticia. Después llamó a su madre y al resto de su familia, que se puso muy feliz.
“Estoy muy contento, muy contento”, cuenta sentado en el sofá del salón de uno de los pisos para jóvenes que gestionamos en Málaga. Tiene 22 años, lleva una camiseta negra de pico y tiene el cabello oscuro, algo ondulado.
Johan es de Pereira, Colombia, una ciudad que hace poco fue epicentro de un terremoto. Su familia está bien, aunque la casa en la que vive se ha visto algo afectada. Allí también regentaban una papelería. Como hijo mayor de tres hermanos, reconoce que toda su familia ha estado muy preocupada por él en este tiempo. Llegó sólo a España a finales de noviembre del pasado año. En Colombia estudiaba segundo curso de Ingeniería Física, pero su familia empezó a tener problemas económicos. Por eso decidió ponerse a trabajar y venir a España «y poder ayudar más».
Cuando piensa en sus primeros días en el país, los recuerda como una etapa bastante “loca”, y sabía que iba a ser duro. Pronto se dio cuenta de que los precios de los alojamientos eran muy altos. Estuvo dos o tres meses pagando un alquiler, hasta que el dinero empezó a ir mal. Durante un tiempo tuvo que dormir en el coche de un amigo. También comenzó a acudir a comedores sociales, donde le hablaron de Málaga Acoge. Hacemos la entrevista en el día libre de Johan. Desde hace unos cuatro meses trabaja en una empresa de reparto de camas y colchones por la Costa del Sol.
Ahora está contento en el piso que comparte con otros jóvenes. Recuerda que, cuando llegó, fue “muy bonito” pasar de la situación de calle en la que estaba a encontrarse más tranquilo y poder empezar a organizar su vida. También valora que los chicos del piso sean de su misma edad. En los comedores sociales era uno de los más jóvenes y la mayoría de las personas eran mayores. En la vivienda comparte el día a día con jóvenes de Marruecos. Para Johan, convivir con ellos significa que “uno intercambia y aprende del otro”. Comenta sonriendo que antes de llegar al piso nunca había comido cuscús. Si tuviera que describir con una palabra el acompañamiento de Málaga Acoge, eligiría “completo”.
Si eligió Málaga para vivir fue porque encuentra parecido entre esta ciudad y su tierra. También le gustan sus habitantes, a quienes describe como personas “cálidas y abiertas”. Durante los fines de semana suele buscar actividades que le ayuden a desconectar. Como la montaña está cerca, le gusta escalar porque le da calma. Otras veces se levanta temprano y va a la playa, a eso de las ocho.
Cuando tenga más estabilidad, le gustaría continuar sus estudios. Aunque estudió Ingeniería Física en Colombia, ahora se plantea empezar Telecomunicaciones. Incluso piensa que podría hacer las dos carreras al mismo tiempo. De momento, sus planes a corto y medio plazo son seguir trabajando y ahorrar dinero para poder alquilar una habitación. Cuando se encuentre mejor, espera retomar los estudios.
Johan sabe que ha tenido suerte al recibir ya una resolución favorable. También piensa en las muchas personas que todavía viven con incertidumbre y siguen esperando una respuesta sobre su situación.
A otros jóvenes migrantes que están intentando abrirse camino en España les diría que el proceso es complicado, pero que no deben olvidar para qué vinieron. Les anima a “seguir adelante con esperanza”, continuar siendo buenas personas y demostrar que son buenos y que han venido a trabajar.
Ahora, después de tantos meses de preocupación, su familia está feliz. Johan también. La resolución favorable le permite mirar hacia el futuro con más tranquilidad y continuar construyendo su proyecto de vida.





