¡Bienvenidas!¡Bienvenidos! 20J: Día Mundial de las Personas Refugiadas

«Había una vez una familia muy particular compuesta por papá, mamá y dos damitas (…) Nacieron y crecieron en un país muy lindo pero comenzaron a pasar situaciones llenas de miedo, escasez, ansiedad y mucha preocupación (…) Lograron cruzar fronteras, atravesar mares, logrando huir y llegaron a país soñado donde había luz, calma y tranquilidad. Con estas palabras comienza uno los microrrelatos de 100 palabras escritos por doce familias solicitantes de protección internacional que apoyamos en Torre del Mar.

Son historias, vividas o inventadas, que hablan de la violencia y el miedo que empuja a hombres, mujeres, niños y niñas a dejar atrás sus hogares y del dolor e incertidumbre de esta partida. También son historias que hablan de la seguridad y la tranquilidad que encuentran en España, los retos que enfrentan y las oportunidades que se les abren. Historias que en pocas palabras dicen mucho y aluden a sentimientos comunes, tuyos y míos. Historias que importan.

«Vengo de un país gris, donde el dolor, la impotencia y la violencia es un diario vivir, gris porque no me siento seguro (…) Luego de tantos kilómetros recorridos llegas a un lugar en el que la vida ya es de un color diferente(…)», escribe una de las mujeres refugiadas que atendemos. Ilustrando el relato, un dibujo de unas mujeres, una que oculta su rostro y parece triste y asustada, y a su derecha otra contenta, que parece una niña, entre flores y pájaros. El antes y el después de viaje.

A cada uno de los microrrelatos le acompaña un dibujo y también un vídeo en el que las personas que escribieron los textos aparecen leyéndolos y eso nos dan la oportunidad de escuchar en sus propias voces muchas de sus vivencias. Los vídeo también los grabaron ellas mismas.

Familias de Colombia, Venezuela, Ucrania, Nicaragua y Perú han participado en esta actividad, alentada por el Área de Protección Internacional  para concienciar a la sociedad sobre la realidad de las personas refugiadas y que potencia distintas habilidades como la narrativa, artística  reflexiva y audiovisual.

«El pavor a perder la vida les llevó a salir del país», escribe uno de los participantes, mientras otro comienza: «Un día, José y María salieron de su país con el corazón destrozado» y otro «con mucho dolor dejamos nuestra tierra natal, nuestras familias, nuestros amigos, por nuevos horizontes más seguros». También otra escribe:  «vivíamos felices en Ucrania, pero nuestra vida se había convertido en un peligro amenazante.Sólo había una salida: correr».

Uno de los narradores inventa, incluso, una palabras para explicar por qué dejó su tierra: «la gran enfermedad llamada Viovandaguer: violencia, bandalismo, guerra…».

Los relatos no tienen muchas palabras pero sí rezuman sentimientos. Son comunes términos como «tristeza», «incertidumbre», «recuerdos», «destino, «peligro» «miedo», «refugio» y «lucha», así como «familia», «amor», «alegría», «oportunidades», «retos» y «horizonte».

Los dibujos que hicieron suelen reflejar la idea  el viaje, en forma por ejemplo, de un avión volando hacia un arcoiris, y, en varios de ellos aparecen los miembros de la familia con caras sonrientes en el presente: «En nuestro nuevo refugio nos podemos sentir protegidos. En nuestra zona segura», se puede leer en uno de los microrrelatos.
No esconden las dificultades que implica la adaptación a un nuevo país, «un nuevo comienzo, ese empezar de cero que nos llena de dudas, tristezas, recuerdos, coraje e incertidumbres». Sin embargo, en esas diferencias, prosigue el relato de uno de los participantes «vamos encontrando similitudes que nos llenan la vida de nuevos retos, grandes luchas y nuevos amores». En otro de los texto se lee: » (…) Empezar de nuevo no es fácil cuando ya tenías la vida organizada. Lo importante es la familia. Este comienzo de vida ha sido un proceso de momentos felices y otros no tanto, pero seguimos vivos (…)».

En los microrrelatos las familias agradecen la acogida y valoran las oportunidades: Como el que relata en tercera persona: «Llegaron a un lugar nuevo y se encontraron con grandes sorpresas, un lugar lleno de nuevas oportunidades» y otro escribe: «Nuestros hermanos españoles nos brindaron una mejor oportunidad y nos han hecho sentir que somos una familia».

En uno de los dibujos, creado por una niña de 10 años de una de las familias, aparece un globo de colores intensos y abajo, junto a las silueta que representa a su padre, su madre y ella cogidos de la mano, una nube con palabras como «hogar», «paz», «futuro», «familia», «amistad», «ilusiones», «tristezas…». «(…)Desperté en otra vida, otra oportunidad llena de sueños (…) todo se vuelve a construir pero con una visión más amplia, más justa y más humana. Un día me armé de valor y desperté en otro mundo buscando un lugar seguro para mi hogar. Gracias a todos los que me han ayudado a volver a empezar».

Otros microrrelatos parece  recoger historias ajenas o inventadas como la de Paloma, captada por una red de narcotráfico que la explotó sexualmente, y que finalmente buscó refugio en España y consiguió asilo, o la historia de Renzo, un joven que tuvo que huir de país debido a su orientación sexual y que «tras un duro proceso de adaptación fue ingresado en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche».

De las palabras de los hombres y mujeres participantes se desprende fuerza y ganas de salir adelante: «Al llegar estaban solos, sin ayuda, sin dinero, sólo con unas profundas ganas de seguir adelante con amor y alegría». En uno de los dibujos aparece una madre con dos niños, uno sujetando un globo bajo una lluvia de corazones rosas. Están junto a una casa con un letrero que reza Málaga Acoge, bajo un arcoiris.  (…) Había una chica con sus dos niñas que quería una vida feliz y tranquila pero no podía por la guerra de su país contra Rusia (…)Ahora tiene muchos colores y caras felices de sus niñas en su vida», escribe la mujer que lo dibujó.

¿Y que pasó con el papá, la mamá y las dos damitas de las que hablamos al comienzo de este texto? Pues «(…) hoy están en su precioso refugio llamado Málaga Acoge.Viven felices los cuatro y sus pequeñas damitas crecen libres, sonrientes y felices».

En estos momentos, la asociación Málaga Acoge atiende en una primera fase de acogida a seis familias, dos de origen venezolano y las otras de El Salvador, Nicaragua, Ucrania y Perú. Cuando llegan las familias en primera fase están un máximo de seis meses en los cuatro pisos que gestionamos y luego pasan a inmuebles autónomos, viviendas de alquiler. En esta segunda fase estamos dando seguimiento a 23 personas procedentes de Guinea Conakry, Georgia, Ucrania, Venezuela, Colombia y El Salvador). Asimismo seguimos en contacto con distintas familias que ya concluyeron el programa de 18 meses que comprende el sistema de acogida.

La actividad Microrrelato de 100 palabras. Historia de una persona refugiada se enmarca en el proyecto Tarhib para la Acogida e Inclusión social de personas solicitantes y beneficiarias de Protección Internacional que Málaga Acoge, federada en Andalucía Acoge, lleva a cabo con el apoyo de Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (MISSM)-Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria (DGIAH) y cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE).

Aquí compartimos los dibujos que ilustran los microrrelatos de las familias:

 

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