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El Área de Género de Málaga Acoge está preparando un videopodcast junto al grupo de dinamizadoras comunitarias en prevención de violencias machistas, una labor liderada por Andrea Catalina Forero, que no sólo es una de ellas sino también directora de la empresa Focolab 360º y que aporta todas sus capacidades y saberes. El videopodcast busca crear un espacio para compartir experiencias, reflexiones y herramientas que ayuden a prevenir las violencias machistas y fortalecer las redes entre mujeres.
Andrea nos recibe en su oficina del Polo Digital de Málaga, donde en abril despegó su empresa Focolab 360º, que conecta disciplinas creativas con oportunidades reales. Pero este no es su único proyecto. También está preparando la apertura de Karbo, un restaurante de comida criolla al carbón en Coín. Su objetivo es que el negocio crezca y se convierta en la «primera franquicia de gallina en Europa». «Soy una mujer que sueña en grande», explica durante la entrevista.
Focolab 360º nació como una empresa de servicios audiovisuales para el cine, pero poco a poco ha ampliado sus líneas de trabajo. Además de participar en producciones y encargarse de la escenografía de una película, Andrea quiere que el espacio sirva también para apoyar a artistas emergentes. Entre sus proyectos se encuentran la producción de vídeos musicales, la grabación de podcasts y el acompañamiento a personas que están empezando en el mundo audiovisual.
Desde que comenzó su proyecto, fruto del acompañamiento de las compañeras de Arrabal, Andrea ha ido formando un equipo que actualmente reúne a doce personas. Su intención es seguir creciendo y poder trasladarse, dentro de unos años, a un espacio propio fuera del Polo Digital. Para ella, emprender no significa únicamente ganar dinero. También implica crear oportunidades y poner los recursos al servicio de otras personas, especialmente de las mujeres que tienen ideas, pero carecen de medios, información o acompañamiento. “Quiero que Focolab 360º sea un lugar al que puedan llamar y exponer su proyecto”, señala.
Andrea llegó a España en septiembre de 2023. En Colombia había trabajado en producción en el mundo audiovisual y también había desarrollado una trayectoria política. En su localidad, Honda Tolima, había sido concejala y pensaba continuar su carrera para llegar a ser diputada. La migración cambió sus planes. Al llegar a Málaga, estuvo un tiempo como voluntaria de Acogida en la sede de Málaga Acoge de la calle Bustamante.
Para ella fue importante no quedarse en casa ni aceptar que su futuro estuviera limitado a los trabajos que habitualmente se relacionan con las mujeres migrantes. Quería seguir aprendiendo y demostrar sus capacidades.
La pasión por el audiovisual la acompañaba desde niña. Sin embargo, fue en Málaga donde conoció mejor el lenguaje técnico del cine. Decidió invertir sus ahorros en un máster de dirección cinematográfica, una formación que considera una de las mejores decisiones de su vida. “Las cosas materiales se van y el aprendizaje se queda”, afirma.
Durante la conversación, también comparte una parte difícil de su historia. Cuando llegó a España, dejó de trabajar para ocuparse de sus hijos. En ese momento se encontró con una relación de pareja diferente a la que había elegido construir y vivió una situación de violencia económica. Aunque estaba acompañada por su pareja y sus hijos, se sentía sola. En su entorno no encontraba comprensión y llegó a pensar que nadie entendía lo que le estaba pasando. Su «refugio» -afirma- fue Málaga Acoge. Allí pudo empezar a comprender que era víctima de violencia machista, un reconocimiento que, según explica, le costó «mucho».
La formación como dinamizadora comunitaria en prevención de violencias machistas fue para ella un paso importante. Compara su proceso de formación con una habitación llena de objetos desordenados: «poco a poco, empecé a colocar cada cosa en su sitio y a entender mejor su propia realidad«. También incorporó lo aprendido al proyecto que hoy tiene entre manos. En en caso de producir un vídeo musical, por ejemplo, decidió que no trabajaría con canciones que degraden a las mujeres.
Redes de apoyo entre mujeres
Para Andrea, participar en la formación significó volver a compartir tiempo con colectivos de mujeres, algo que ya había vivido en Colombia y que le gusta. En la formación de dinamizadoras escuchó historias de personas de diferentes países y culturas y confirmó que, aunque sus circunstancias fueran distintas, muchas compartían experiencias parecidas. La violencia machista, la desigualdad y la sobrecarga de responsabilidades atraviesan las vidas de mujeres muy diversas. También comparten la preocupación por sus hijos, el deseo de salir adelante y la necesidad de sentirse acompañadas.
Considera que esa formación le aportó una dimensión humana y social que no había encontrado en otros estudios. Y es que las redes de apoyo de mujeres son fundamentales, sobre todo para quienes atraviesan un proceso migratorio o quieren emprender sin contar con una red cercana. De hecho, muchas mujeres tienen grandes ideas y quieren emprender, pero les faltan medios, información y acompañamiento. Y si se trata de mujeres migrantes lo tienen mucho más difícil. Andrea anima a todas las que quieren poner en marcha un proyecto a «escucharse, reconocer sus fortalezas y debilidades y buscar personas que puedan apoyarlas».
El restaurante que Andrea abrirá en Coín tiene un significado personal: Karbo nace del recuerdo de su madre, que siempre tuvo negocios en Colombia y soñaba con venir a España para abrir una tienda junto a su familia. Lamenta que no pudo regresar a Colombia cuando falleció porque todavía no tenía regularizada su situación. Ese duelo forma parte de su historia migratoria y también de la historia de este nuevo negocio. Karbo es, en cierto modo, un proyecto compartido entre madre e hija.
La historia de su madre también está presente en la forma en la que Andrea entiende el emprendimiento. Ella fue su primer referente: una mujer con negocios propios que le enseñó que era posible construir un proyecto con esfuerzo y confianza. Ahora Andrea quiere ser ese mismo apoyo para otras mujeres que desean emprender, especialmente para quienes son migrantes y se encuentran con más obstáculos. Quiere que sepan que no están solas y que sus ideas, capacidades y sueños también pueden convertirse en proyectos reales.
Un videopodcast para seguir creando comunidad
El videopodcast será un espacio para hablar de prevención de las violencias machistas, migración, emprendimiento, redes de apoyo y experiencias de mujeres. La idea es sencilla: cuando las mujeres comparten sus historias y se apoyan, pueden abrir caminos para otras.
Andrea tiene claro que quiere seguir abriendo caminos. Para ella, Focolab 360º no será solo una empresa audiovisual. También quiere que sea un lugar donde las mujeres puedan encontrar apoyo, mostrar sus proyectos y comprobar que sus ideas merecen un espacio.
La elaboración de este videopodcast se enmarca en nuestro proyecto Prevención comunitaria de las violencias machistas financiado por la Secretaría de Estado de Igualdad y Para la Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres.









