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Humberto Rosero llegó a Málaga Acoge hace más de dos años de la mano de su mujer, que fue quien le habló de la entidad. Él ya traía algo claro: tenía conocimientos, era abogado, y quería poner esas herramientas al servicio de otras personas.
Comenzó colaborando en el Área administrativa durante unos meses, pero pronto dio el salto al Área Jurídica, donde hoy acompaña a personas junto al también voluntario Pepe Juárez. Entre ellos, dice, hay algo fundamental: respeto, reconocimiento mutuo y también amistad. “Trabajamos bien juntos”, resume.
Cuando habla de su experiencia como voluntario, no duda: siente que ha recibido mucho más de lo que ha dado. No sólo en lo profesional, sino también en lo humano. Acompañar a personas que llegan desorientadas, sin información y en situaciones de gran vulnerabilidad, le ha hecho entender el valor de algo tan sencillo —y tan potente— como un buen asesoramiento. Explicar un camino, dar claridad, puede ser, literalmente, «abrir los ojos».
En estos años ha conocido muchas historias, todas distintas, pero hay una que le ha marcado especialmente: la de una mujer paraguaya que lleva 22 años en España sin haber podido regularizar su situación. Ahora, gracias a este proceso de regularización extraordinaria, tiene una nueva oportunidad. “Ya casi había perdido la esperanza”, recuerda.
Humberto, de origen ecuatoriano, conoce bien lo que significa ese momento porque él mismo acaba de presentar su solicitud de regularización a través de Málaga Acoge. Lo vive como un paso muy importante para su familia. Se siente emocionado, aunque matiza —con mirada de abogado— que prefiere ir paso a paso: sabe que la resolución no depende de él.
En su casa, este proceso también abre puertas. Su hija, nacida en España y con 16 años, podrá acceder a la nacionalidad en un plazo mucho más corto. Sus otros dos hijos, que están estudiando con visado —uno un máster en Mecatrónica y otro Telecomunicaciones—, también miran al futuro con más estabilidad.
Durante todo este camino, destaca el acompañamiento recibido por parte del equipo de Málaga Acoge, especialmente de nuestros abogados Antonio y Ana Dori, que describe como “espectacular”. Y ahora, de alguna manera, siente que está devolviendo ese apoyo acompañando a otras personas que, como él, están iniciando su proceso.
Hay cosas que, dice, no se pueden explicar del todo. Como la sensación al terminar un día de voluntariado: irse a casa pensando que ha hecho algo bueno por alguien. O la emoción de entregar un certificado de vulnerabilidad a una persona que lo necesita, como estamos haciendo estos días. “Es un documento más, pero no sabes lo que cuesta conseguirlo… y lo que significa”.
En todo este tiempo colaborando con la asociación, también ha podido ver de cerca la realidad de muchas personas migrantes en Málaga: trabajo en negro, situaciones de explotación, mucha precariedad. Y, aun así, un objetivo muy claro: trabajar para poder vivir, comer y apoyar a sus familias.
Si algo ha cambiado en él desde que llegó a Málaga Acoge, lo tiene claro: se siente más solidario.
Ahora mira al futuro con pasos concretos: obtener la residencia, aceptar una oferta de trabajo que ya tiene en perspectiva y seguir formándose, con la idea de especializarse en gestoría administrativa en Extranjería y, ojalá, trabajar algún día en la administración pública.
Cuando se le pregunta qué le diría a alguien que esté pensando en hacer voluntariado, no lo duda: si quieren transformar su vida, que vengan a Málaga Acoge. Porque, para él, esta experiencia ha sido, en una sola frase, “una bendición… por las personas que me he encontrado en el camino”.
Hoy, además, ese compromiso también se comparte en casa: su mujer, Lorena, se ha sumado como voluntaria para apoyar en este proceso de regularización.
Mientras espera la resolución, Humberto sigue sentado al otro lado de la mesa, escuchando, orientando y acompañando a quienes empiezan este mismo proceso. Sabe bien lo que hay detrás de cada historia, de cada documento, de cada espera. Por eso, cada día que sale de Málaga Acoge se lleva algo claro: la certeza de que, incluso en medio de la incertidumbre, hay pequeños pasos que lo cambian todo.


Fotos: Roberto Martínez, voluntario de Málaga Acoge.
Aquí compartimos una entrevista de Tele Sur de comienzos de año en la que entrevistan a Humberto y a nuestro director, Alejandro:





