«Siendo voluntaria me siento útil»

Aunque nació en la ciudad costera de Guayaquil, Isabel Del Carmen vivió siempre en Quito, una de las capitales más altas del mundo, donde tuvo a sus dos hijas y trabajó quince años como contable en una empresa, rutina que extraña desde que dejó su país para venir a España. Desde hace ya más de un año,  colabora como voluntaria con el equipo administrativo de Málaga Acoge en nuestra sede de calle Bustamante, algo que le gusta mucho y le hace sentirse útil. 

«Me hace sentir bien porque hago las cosas que sé y no me siento inútil. La idea del voluntariado surgió para llenar ese vacío que tenía porque en Ecuador siempre estaba haciendo cosas», cuenta esta mujer que hace tres años hizo las maletas para establecerse en Málaga donde también viven sus dos hijas, cinco nietos y un bisnieto.

En este tiempo no ha regresado a Quito, aunque le gustaría para visitar a su madre «que se mantiene bien, pero tiene sus altos y bajos». Para poder volver aún tiene que tramitar su documentación. Y fue precisamente a partir del apoyo jurídico que le prestó Málaga Acoge cuando supo de la posibilidad de sumarse al voluntariado.

«Vengo un par de horas dos veces a la semana, pero si pudiera vendría tres. Me gusta mucho el área administrativa y financiera. Es que como vivo con una de mis hijas también ayudo en las labores de su casa», explica con las manos apoyadas en una mesa llena de papeles en los que después seguirá trabajando hasta las dos de la tarde.

No es la primera vez que Isabel se involucra con labores sociales. En Quito, cada viernes y junto a un grupo de amigas, ayudaba a los niños de la calle. «Nos reuníamos los viernes y cada una aportaba algo que había cocinado. Repartíamos comida y bebida en el área colonial donde hay mucha gente pobre. Yo incluso llevaba a mis hijas y dábamos también ropa y juguetes en Navidad». Pese a que la experiencia es dura, la valora «porque te hace aprender mucho».

Isabel suele estar en nuestra oficina de calle Bustamante hasta rozar las dos de la tarde. «Es un gran ayuda», dice la compañera Alejandra, quien destaca la evolución a lo largo de este año y la empatía entre ellas «porque hablamos y coincidimos en muchas cosas».

Tampoco duda en animar a la gente a sumarse al voluntariado de la asociación. «Es bonito colaborar y sentirse útil. Yo le diría a los que dudasen: vamos, aunque no sepas, se te va enseñando. No es cuestión de entrar sabiendo lo bonito es ir aprendiendo».

Si como Isabel quieres formar parte del equipo de voluntariado de la asociación en Málaga, Fuengirola, Antequera o Axarquía puedes rellenar este formulario aquí o escribir a voluntariado.malaga@acoge.org y nos pondremos en contacto contigo.

 

 

 

 

 

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