![]()
En el marco del Málaga de Festival MaF Málaga, Sergi Cámara inaugura el próximo jueves 19 de febrero en La Antesala del Ateneo su exposición «La Europa Fortaleza», una muestra que cuenta con la colaboración de Málaga Acoge y que pone cara y voz a las fronteras que Europa levanta contra quienes buscan refugio. Con una década de trabajo y más de cien viajes a ambos lados de la valla de Melilla, el fotoperiodista catalán nos guía por un continente que se cierra en muros y fosos, mientras celebra la caída del de Berlín. «Me planteé que si se estaban vulnerando derechos humanos en la frontera de África con Europa seguramente también ocurriría en otros lugares con personas migrantes y refugiadas que intentan acceder a territorio europeo», nos contó Cámara,abriendo las puertas a diez fronteras documentadas en su muestra: desde las islas griegas de Kos y Lesbos, aún con llegadas desde Turquía tras la crisis de 2015, hasta la imponente valla serbio-húngara de cien kilómetros y diez metros, vigilada por infrarrojos.
Como un castillo al que Europa se asemeja cada vez más, las fronteras se endurecen con fosos de tres metros en Melilla y nuevas alambradas en Grecia-Turquía, Macedonia-Serbia, Rusia-Polonia o Lituania-Bielorrusia. «Celebramos cada año la caída del muro de Berlín donde se tiran fuegos artificiales en la Puerta de Brandenburgo y, sin embargo cada año se están construyendo más muros en esta Europa Fortaleza que estamos creando», reflexionó Cámara. En las imágenes de la exposición reviven los saltos desesperados en Melilla, las violaciones de derechos en esta valla y en Ceuta —donde menores no acompañados mueren cuando tratan de llegar a Algeciras en los bajos de camiones a bordo del ferry— y un control cada vez más férreo que obliga a rutas imposibles, como el caso de las embarcaciones que parten de cada vez más lejos.
Europa, denunció el fotógrafo, subcontrata su «portero de discoteca» en países del sur del Mediterráneo para frenar a quienes no caben en su «gran fiesta», sin importar las muertes en Melilla o las devoluciones brutales en Hungría-Serbia, donde policías desnudan, roban móviles y dinero, atacan con perros e incluso rompen tobillos para que las personas tarden más en volver a intentar cruzar. La muestra también recoge imágenes de rescates con Open Arms en el Mediterráneo central, de personas que migran desde Libia, y la violencia en el Canal de la Mancha: «Allí policías antidisturbios con gases lacrimógenos, escudos y porras violentan a las personas, incluso familias con niños, disparándoles gases para impedir que suban a las barcas en dirección a Inglaterra».
Mientras el discurso alerta de «oleadas» en pateras o saltos «masivos» en las vallas —cuando la mayoría llega por avión—, el control migratorio provoca vías mortales, como las que cruza los Alpes italianos-franceses: «Por el día son pistas de esquí donde los turistas disfrutan de la nieve y por la noche se convierte en paso clandestino de personas migrantes», con congelaciones, puso el ejemplo de un joven al que tuvieron que amputarle las manos y los pies- y una ayuda ciudadana valiente que reparte material como botas y guantes para hacer frente a temperaturas bajo cero.
En Irún-Hendaya, el río Bidasoa se cobró al menos nueve vidas, y las devoluciones repetidas llevan a suicidios: «Porque quieren llegar rápido al depender su familia del trabajo de ellos». La exposición no olvida la criminalización de la ayuda, -Open Arms y personas solidarias estigmatizadas -ni el uso político de migrantes para «crear miedo y odio, crear una lucha de pobres contra pobres y ganar votos». «Hemos llegado a este punto de deshumanizar la humanización», lamentó Cámara.
De Senegal, donde estuvo recientemente, Cámara nos muestra retratos de familiares de personas desaparecidas en la ruta canaria y nos recuerda las tumbas anónimas en cementerios de Ceuta, Melilla y el archipiélago: «Inmigrante número 1, inmigrante número 2, inmigrante número 3».
Por otro lado valoró que en cada frontera, brillan «personas de a pie que se organizan para ayudar», como la dueña de un bar en Italia-Francia que cargaba móviles pese al boicot vecinal.
Este proyecto sigue vivo: dos viajes al Canal de la Mancha en 2024 para documentar los cambios, y está embarcado en uno nuevo sobre los abusos y violaciones que sufren las mujeres en las rutas migratorias: «muchas se toman pastillas anticonceptivas porque saben que corren un riesgo muy grande de ser violadas», lamenta.
Con raíces andaluzas —padre de Torre Don Jimeno emigrado a Cataluña—, Cámara cierra la entrevista con cariño por Andalucía y Málaga: «Tenía ganas de venir a Málaga […] Málaga era uno de mis puntos de parada en sus idas y venidas a Melilla en el ferry». Sus imágenes son toda una denuncia visual que nos interpela como sociedad.
Lugar: La Antesala del Ateneo de Málaga (Calle Compañía, 2, 29008 Málaga)
Inauguración: Jueves 19 de febrero, 20:00 h (entrada libre hasta completar aforo)
Horario: Lunes a viernes, 12:00-14:00 h y 17:30-21:00 h (hasta el 1 de abril, excepto festivos)











