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Dejaron atrás El Salvador huyendo de la inseguridad y las amenazas que truncaban su vida. Alicia, Diego y su hija pequeña* llegaron el pasado julio a Madrid para empezar de cero y, tras pasar un tiempo en Cádiz, hoy viven en una de las viviendas que Málaga Acoge gestiona en Torre del Mar para acompañar a personas solicitantes de protección internacional.
«Nos tocó dejar toda nuestra vida. Emigramos por la situación de inseguridad de nuestro país. Al principio nos acogió en España una familia que conocíamos a través de terceras personas, pero se suponía que era por poco tiempo», explica Alicia quien reconoce que a su llegada esperaban poder encontrar un trabajo y alquilar una vivienda pero que «lamentablemente las cosas no fueron así de fáciles».
En Jerez de la Frontera se toparon con la dificultad de no poder recibir ayudas al no estar empadronados y también les llevó semanas conseguir la primera cita para manifestar su voluntad de obtener asilo que les garantiza no ser expulsados del país, pero no les permite trabajar. En esta cita obtienen un resguardo con la fecha y hora para una entrevista. «No tenemos la entrevista de nuestro caso hasta mayo y mientras tanto no podemos tener un empleo para sustentar nuestras necesidades. Tampoco nos dieron un número de NIE y eso nos ha afectado mucho en estos siete meses que llevamos aquí«. Alicia apunta que no han podido abrir una cuenta bancaria hasta que intervino José, nuestro abogado del equipo de protección internacional, que la solicitó a través de una carta.
Limbo legal
Las dificultades y tardanza en la concesión de las citas de asilo deja a muchas familias en un limbo legal. «Tenemos una niña menor de edad que ahora tiene muchas necesidades que como padres no podemos cubrir», lamenta la madre.
Diego coincide en resaltar la dificultad para conseguir la primera cita e iniciar el procedimiento de obtención del asilo: «Casi que ni dormíamos por estar intentando gestionar la cita día y noche, una y otra vez, y todo el tiempo aparecía que el link no estaba disponible. Hacíamos una y otra vez la recarga de los móviles para poder tener acceso al Internet y seguir insistiendo». Por eso pide «por favor a quien corresponda» que se faciliten los trámites migratorios de asilo. «Muchas personas lo han intentado una y otra vez y no hay respuesta y viven en condiciones muy incómodas, con pocos recursos».
En su país, Diego formó parte del área administrativa del Gobierno primero, después tuvo un negocio de reciclaje, y más tarde fundó y regentó una empresa de taxis durante más de una década. Las amenazas directas que sufrió su familia en el marco del régimen de excepción de El Salvador no les dejó más remedio que decidir hacer maletas.
En Jerez de la Frontera lograron entrar en el programa de primera acogida de CEAR y desde el pasado 14 de noviembre viven en uno de los cinco pisos que gestionamos en Torre del Mar en el marco de nuestro programa de protección internacional. «Gracias a Dios tenemos una buena asistencia por parte de los profesionales, también legal, psicológica, social, todo lo necesario, aunque nos falta el poder trabajar para independizarnos y cubrir otras necesidades que tenemos como familia». Se sienten -resalta- «contentos y agradecidos», aunque les ha tocado «afrontar la realidad de un cambio drástico».
«Hemos pasado muchos torbellinos en la vida», lamenta Diego. En el terremoto de El Salvador del 13 de enero de 2001 perdieron a nueve miembros de su familia. «Hemos sido golpeados por la vida pero aún seguimos en pie y con esperanza«, concluye.
El apoyo a esta familia se enmarca en nuestro proyecto Acción Concertada de Acogida e Inclusión social de personas solicitantes y beneficiarias de Protección Internacional llevada a cabo por Málaga Acoge, que realizamos con el apoyo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones (MISSM). Dirección General de Gestión del Sistema de Acogida de Protección Internacional y Temporal ( Subdirección de Programas de Protección Internacional).
*los nombres son ficticios para proteger su identidad
Aquí compartimos el reportaje que hizo TeleSur y que incluye sus testimonios:





