![]()
Llegó a Málaga el 8 de junio de 2021, después de un largo viaje que comenzó mucho antes, en Cuba, y que lo llevó a trabajar durante casi una década en África donde viajó junto a un amigo y primo. Roberto Martínez, cubano de nacimiento y vecino de la zona de La Rosaleda, es atendido desde el área jurídica de Málaga Acoge. Hoy, tras años de esfuerzo en el sector de la construcción, espera que la regularización anunciada por el Gobierno le permita, por fin, ver a sus hijos y abrazar a su madre.
Antes de llegar a España, Roberto trabajó en Guinea-Bisaú, donde se sumó a proyectos de construcción con Médicos Sin Fronteras. “Hice un hospital y un consultorio para mujeres embarazadas”, recuerda. Su decisión de marcharse no fue sencilla: “Me fui para ayudar a mi familia porque yo tengo tres hijos, dos en Cuba y otro en Guinea, además de una nieta. Ha sido muy duro para mí”.
Desde que salió de África no ha vuelto a reunirse con ellos. “Los mayores están en la treintena, pero el menor tiene ocho años y desde que estoy aquí no los he podido ver”, relata. Su situación administrativa irregular le impide viajar y regresar con tranquilidad: “No he podido salir, lo más lejos que he ido ha sido a Sevilla para renovar el pasaporte”.
Mientras tanto, su familia en Cuba atraviesa grandes dificultades. “Allí no hay combustible, la gente cocina con carbón porque no hay gas, y todo está muy caro”, explica preocupado. El desabastecimiento y la crisis económica, agravada en los últimos años, obligan a muchas familias a depender del apoyo del exterior. “Ayer mismo les mandé dinero a mis hijos y a una hermana mía que me pidió ayuda. Están muy mal, y uno hace lo que puede desde aquí”.
Pese a las dificultades, Roberto no ha dejado de trabajar. Comenzó en una empresa de pulimentos, pero al tener que renunciar a su solicitud de asilo para tramitar el arraigo, perdió el empleo. Desde entonces sobrevive con trabajos esporádicos: “Con chapuzas he podido pagar el alquiler, comer y de vez en cuando mandar un poquito a mis hijos”. Aun así, se muestra agradecido con las personas que lo han acompañado en el camino: “Menos mal que amigos españoles me han ayudado. Yo soy una persona tranquila, llevo cinco años aquí y no he tenido problemas nunca”.
Desde Málaga, Roberto continúa apoyando a su familia en Cuba, donde la situación económica empeora cada día. “Ayer mismo les mandé dinero a mis hijos y a una hermana. Allí no hay combustible, la gente cocina con carbón porque no hay gas. Están muy mal”, cuenta con preocupación.
Para él y muchas otras personas migrantes,la falta de documentación supone vivir con miedo constante. “Lo duro que es estar irregular —dice—, que no te puedes mover para ir a ver a tus hijos, porque si me muevo no puedo volver y no les puedo ayudar. Sin embargo, estando aquí poco o mucho les ayudo”.
Roberto confía en que la regularización traerá alivio a miles de personas. “Va a ser muy buena”, afirma con convicción. Mientras recuerda que, incluso en los periodos en los que trabajó con contrato, siempre contribuyó como cualquier otro trabajador: “El tiempo que trabajé yo cotizaba. La regularización de miles de migrantes traerá beneficios al país”. En una reciente entrevista en Canal Málaga, realizada junto a nuestro director Alejandro Cortina, ambos reflexionaron sobre este proceso y su impacto en la vida de las personas migrantes. Puedes ver la conversación completa aquí. Sobre todo, insiste en lo que más desea, permitirá a muchas personas “quitarnos el miedo de vivir sin documentos y hacer una vida normal aportando al país”.
La atención jurídica en materia de Extranjería se enmarca en nuestro proyecto «Información y asesoramiento a personas extranjeras y a la ciudadanía en general» que llevamos cabo con el apoyo del Ayuntamiento de Málaga.





