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por Mar Tello*
El jueves 30 de octubre tuvo lugar en la antigua azucarera de Torre del Mar, hoy Centro Cultural Ntra. Señora del Carmen, un cinefórum muy especial. Se proyectó el documental Remember my name de Elena Molina en el que la directora acompaña a un grupo de adolescentes tutelados y extutelados en centros de menores de Melilla durante algunas semanas de sus vidas. La proyección y el coloquio posterior estaban dentro del marco del 35 Aniversario de Málaga Acoge que se está celebrando con diferentes actos y eventos.
Ángel Galán fue el encargado de dinamizar y dar voz a todos los participantes y la tarde comenzó con un recorrido por la historia de la entidad en la Axarquía explicado por Juana García Domene, voluntaria y parte integrante del equipo fundacional. Fue emocionante pensar en el tiempo transcurrido y en todas las personas que han pasado por esta sede y que se han sentido reconfortadas o escuchadas por personal técnico y voluntario. Juana incidió en que los comienzos fueron un tiempo de diálogo y entendimiento, y se sintió cierta melancolía al recalcarlo. ¿Será que en los tiempos actuales, a veces falla la actitud dialogante entre los diferentes actores sociales y políticos? ¿Se ha perdido el norte acerca de qué es lo importante en la sociedad? Treinta y cinco personas voluntarias y doce técnicos que trabajan en esta sede para reencontrar de nuevo la senda. La frase que Juana recordó: “Pedimos mano de obra y vinieron personas”, atribuida al escritor Max Frisch, no pierde su vigencia con el paso de los años.
A continuación, Consuelo Amián Novales, presentó a algunas personas que por su trayectoria o implicación pudieron contar en primera persona su experiencia como usuarios o usuarias: Aziza Karimi, hoy activa como dinamizadora comunitaria en prevención de violencias machistas tras su formación en Málaga Acoge; Abdelali Bari, alumno de las clases de español, que recalcó la importancia del aprendizaje del idioma en el camino hacia la integración. En Málaga Acoge Axarquía funcionan siete grupos de clases de español, impartidos en los salones parroquiales de la iglesia de la localidad.
Como voluntaria madrina y acompañante, Victoria Martín, a la postre amiga de una usuaria, contó su experiencia y recalcó que los agradecimientos siempre son mutuos. Los lazos personales que se crean son lecciones para los intolerantes.
La proyección del documental de 72 minutos de duración tuvo un público numeroso y variado. Los rostros valientes de más de una docena de chicos que vinieron desde el Centro de menores Virgen de la Victoria de Torre del Mar, así como de chicas de la Ciudad de los niños de Málaga, destacaban sobre el resto. Su testimonio de primera mano y su participación intensa en el cinefórum fueron esenciales para entender la situación emocional y administrativa a la que se enfrentan estas personas al cumplir la mayoría de edad y quedar sin protección apenas ni seguimiento por parte de las administraciones.
La cinta muestra a adolescentes que conviven y forjan lazos personales con sus compañeros y compañeras en una Melilla rodeada de una valla omnipresente y amenazadora que recorre la frontera con Marruecos. Hamza acaba de cumplir 18 años y sale del centro tras despedirse con cariño de sus amigos, fuera le espera la burocracia, el trabajo para subsistir y los ensayos con el grupo de danza. Para todos estos adolescentes, chicos y chicas, el grupo de danza NANA supondrá poder salir puntualmente de Melilla, participar en un concurso televisivo a escala nacional y, sobre todo, esforzarse en algo que les entusiasma con un objetivo que les saca de su realidad. Es necesario subrayar cómo los adolescentes mencionan con frecuencia a sus familias en los detalles cotidianos: cómo me peinaba mi madre, cómo cocinaba; lo pobres que eran mis padres, cómo mi madre me trajo hasta aquí…
Son simplemente personas en una parada del viaje de la vida hacia un futuro mejor. Y mientras, imágenes del mar azotando la costa sin descanso.
Al acabar el documental, Genoveva Pérez Mazuecos, coordinadora del Área de Jóvenes de Málaga Acoge, presentó a tres chicos extutelados sin referentes familiares cercanos que han seguido el recorrido para su inserción social acompañados por la entidad: Mohamed Bouazzati, Mostapha Ez Zarbouh y Moussa El Mahi. Sus palabras de agradecimiento y su testimonio de vida y esfuerzo son el ejemplo claro de que todos los prejuicios negativos que se vuelcan contra este grupo de personas no se sostienen de ningún modo. Es imprescindible seguir publicando y difundiendo las voces de estos jóvenes que quieren solo seguir su camino de realización personal. Como nuestras hijas e hijos.
El diálogo que se entabló tras el visionado fue vivo y actual. Las opiniones fueron variadas, por lo que el intercambio de ideas no cesó. Tres horas totales de reunión provechosa que dejan un estimulante poso de ideas. Pero, desde la opinión de esta mera observadora, el testimonio directo y sincero, micrófono en mano, de un chico de Gambia logró remover nuestras mentes. Sus palabras fueron: “En diciembre cumplo 18 años, necesito ayuda para el futuro”.
*Mar Tello, voluntaria de Comunicación de Málaga Acoge.
A continuación publicamos una galería con imágenes de ese día:






















