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Zaca es de Uarzazate, una ciudad en el sur de Marruecos. Allí vive su familia, padres y hermanos, que dejó de niño cuando decidió poner rumbo a España para mejorar su vida. Desde julio de 2022 comparte un piso en Málaga con otros cuatro jóvenes sin hogar que acompañamos en la asociación, algunos de ellos procedentes del sistema de protección de menores.
«Salí de casa a los 16 años para mejorar. He conseguido cosas, pero aún me queda camino para llegar a lo que quiero», afirma este joven que cumplió 21 y acaba de empezar a trabajar en un almacén.
Menudo, de apariencia aniñada, pasó más de un año y medio en un centro de menores de Melilla hasta la mayoría de edad. «Cuando salí del centro a los 18 no tenía documentación. Me fui a Almería y pasé dos años muy duros», recuerda. Zaca estuvo trabajando en el campo, en condiciones muy difíciles, en la cosecha del tomate, calabacín y pimiento. «La gente se aprovechaba de que no tenía papeles, trabajaba en el invernadero a 5 euros la hora, hacía mucho calor y no podía parar o me echaban».
Llegó a Málaga de casualidad cuando se dirigía hacia Jerez buscando oportunidades. «En la estación de autobuses de Málaga conocí a un chico que me acompañó a Puerta Única y a Málaga Acoge», cuenta.
Lleva en España desde finales de 2018 y en Málaga un año y pico. Le acaban de contratar en Primor y antes trabajó a través de Clece en Ikea un año donde estuve «muy contento». El día 3 de octubre me cortaron y he empezado en otro trabajo que encontré a través de Infojob.
Zaca empezó a trabajar después de hacer de las prácticas de un curso de Auxiliar de almacén y de Comercio en Málaga Acoge. Más adelante, dice que le gustaría sacarse el carné de carretillero para optar a ese empleo. También le gustaría sacarse el carné de conducir.
El piso que comparte en Málaga le permite mejorar su situación, pero sabe que es algo temporal y que se tiene que «buscar la vida». Aspira a lograr un alquiler por su cuenta, a tener un coche y un trabajo. ¿Qué le pide al futuro? : «Tirar para adelante. Tener una casa, vivir en paz, tener tu coche, una pequeña familia, volver de vacaciones a tu país».
El pequeño de muchos hermanos, confiesa que echaba de menos a su familia cuando «no tenía papeles y no podía viajar a verles». Ya les ha visitado dos veces porque estar con ellos da felicidad y «ver tu madre riendo te da la vida y vale más que el dinero». Zaca afirma que cuando puede intenta mandar algo de dinero a su familia con la que habla todos los días.
A Zaca le gusta el gimnasio, la música e ir a la playa en verano. Al término de la entrevista cuenta que va al piso para preparar algo de comer. «Cocino mucho, no suelo comer en la calle. Cada semana hacemos la compra. En el piso nos organizamos bien».
El acompañamiento a Zaca se enmarca en nuestro proyecto «Apoyo a menores procedentes de centros de protección de menores » en colaboración con el Área de Derechos Sociales, Igualdad. Accesibilidad, Políticas inclusivas y Vivienda del Ayuntamiento de Málaga.





