Un compromiso para el uso adecuado de las prácticas en empresas

Málaga Acoge ha suscrito junto a otras asociaciones malagueñas un compromiso ético de buenas prácticas en la gestión de prácticas en empresas que nace en el seno de la Mesa por el Empleo de Málaga.

«El compromiso refleja un acuerdo de mínimos de las entidades para evitar que se cree una bolsa de empleo sumergido legal», ha dicho la coordinadora de Empleo de la Cruz Roja, Mayte Martín, durante una actividad en la que han participado representantes de instituciones públicas, organismos, sindicatos y asociaciones. Ante el abanico amplio que existe de prácticas en empresas y sin un marco normativo único, es importante, según Martín, que las entidades acuerden unos compromisos.

Entre las buenas prácticas recogidas en en decálogo está el informar a la inspección de trabajo de las prácticas en empresas antes de su comienzo, el contrato de un seguro de responsabilidad civil y que la duración total del periodo de prácticas no supere las 90 horas salvo que el programa, entidad o financiador establezca otro criterio.

Otro de los puntos es el seguimiento de las prácticas, que se configura «como un factor clave» en el buen desarrollo del programa formativo y también se acuerda que se debe identificar en la empresa una figura de tutor legal para responsabilizarse del alumnado.

Francisco Javier García, de Arrabal, se encargó de presentar el decálogo y recordar que «las prácticas en empresas son parte de una programación de actividades posteriores a una formación teórico-práctica». Por su parte, la representante de Codenaf ha destacado que son más de 1.000 los usuarios y usuarias que han realizado prácticas laborales dentro de los programas de las entidades pertenecientes a la Mesa para el Empleo de Málaga.

La Mesa para el empleo nace en 2002 por iniciativa de orientadores laborales con el objetivo de «visualizar la figura del técnico de empleo, coordinarse, conocer cómo trabajábamos y hallar la mejor manera de llegar a las empresas», según ha explicado el técnico de gestión de programas Ángel Martínez Gavilán, quien habla de «educar al sector empresarial para que perciba al trabajador como alguien por el que hay que apostar».

«Espero que con este compromiso de la entidades las empresas den también un impulso a la responsabilidad social y que las prácticas sean de calidad y sea su objetivo el mejorar las competencias de los beneficiarios y beneficiarias», ha afirmado Isabel Moya, secretaria provincial del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), quien ha considerado «relevante esta iniciativa» que «pone el foco en la responsabilidad social y no sólo en lo económico».

Por su parte, la delegada del Área de Gobierno para la Reactivación Económica, la Promoción Empresarial y el Fomento del  Empleo, María del Mar Martín Rojo se ha congratulado de que exista «una mesa de trabajo técnica» y ha advertido de que un periodo de prácticas no es un periodo de pruebas.

Representantes de los sindicatos CCOO y UGT también estuvieron presentes en la actividad. Alicia Fernández, de UGT Málaga ha valorado la suscripción de este código ético porque supone una «importantísima implicación de todos que viene a suplir las carencias legislativas al respecto» y en momentos de enorme precariedad en el empleo.


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