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por Agustín Olías*
Carlos es venezolano, 38 años, con formación universitaria en Ingeniería Mecánica; hace dos años y dos meses que llegó a España. ¿Qué motivó a este ingeniero a abandonar su país y venir a Málaga? ¿Cómo conoció y qué relación tiene con Málaga Acoge? En esta entrevista que mantuvimos en la sede de la asociación en Fuengirola encontramos las respuestas:
“En Venezuela, al acabar los estudios, estuve trabajando en Ingeniería Mecánica sólo durante el tiempo de la pasantía, que son como las prácticas en empresas, pero se ganaba muy poco dinero. Luego , entre otras cosas, me dediqué a la compra venta de bienes inmuebles. Yo compraba una casa que no estuviera muy bonita, invertía algo de dinero, la ponía bonita, la vendía y ganaba algún dinero significativo, sin que me hiciera rico. Pero las cosas empeoraron muy rápidamente, era un tiempo de devaluaciones brutales. ”
Y decidiste salir de Venezuela.
“No es que yo lo estuviese pasando mal, no es que yo estuviese comiendo basura de un contenedor, pero vi cómo poco a poco se iba desmejorando la situación; el problema político es tremendo en Venezuela, no es un secreto para nadie, y yo lo viví en carne propia. Al final, viendo tanta corrupción, tanta injusticia, sintiéndolo en mi propia persona, con racionamientos de luz de ocho horas al día, decidí salir de allí”.
¿Por qué España? ¿Tenías aquí conocidos? ¿El idioma?
Es que tengo un plus con Europa, porque mi madre lleva ya veinte años en Suiza, tiene su nacionalidad. Desde que llegó está diciéndome que vaya allí. Pero claro, mientras que yo estaba bien en Venezuela, no quería abandonar mi país. De hecho, desde que tenía diecisiete años he estado viajando a Europa, a España, Francia, Italia, además de Suiza. Venía mis tres meses y regresaba a Venezuela. Pero con treinta años yo le dije a mi mamá, mira creo que ya sí que me voy a Suiza, porque aquí, poco a poco, la situación está empeorando, nos están apretando, apretando y apretando.
Carlos viajó a Suiza, donde vivía su mamá…
Pero el gran problema fue obtener todos los papeles legales para vivir y trabajar en Suiza. Ni tan siquiera tener allí un familiar directo como tu padre o tu madre servía; son muy estrictos. Si yo me hubiera ido allí desde el principio, con mi madre, yo ya tendría pasaporte suizo. Pero no lo hice porque nunca me imaginé que mi país se iba a degradar tanto social y económicamente.
Carlos echó mano de su segunda opción, que era España. ¿Por qué a Fuengirola?
Porque tenía conocidos que ya habían regulado su situación acá y me informaron sobre los diferentes pasos que había que dar.
¿Qué tal la entrada aquí? ¿Encontraste trabajo fácilmente?
Con lo que me encontré es que aquí, en la costa, había mucha oferta laboral dentro de la hostelería. Lo malo es que cuando llegas acá y estás ilegal, me refiero a que tú pretendes hacer los trámites necesarios para vivir y trabajar legalmente, pero esos trámites tardan, en mi caso durante aproximadamente ocho meses no tuve permiso de trabajo; pero claro, tenía que trabajar, en negro, me tocaba ir a pizzerías, chiringuitos, bares, y conseguía trabajo, pero sin contrato, a jornada completa, que en aquel entonces significaban once horas. Eso fue lo que yo viví durante esos primeros meses de estar en España. De hecho, desde el segundo mes de estar aquí, empecé a trabajar en hostelería, dos meses en un sitio, otros dos en otros, cinco en otro….”.
En un momento dado, aparece Málaga Acoge. ¿Cómo conociste a nuestra organización?
“Por algunos compañeros de trabajo que habían acudido a Málaga Acoge. Yo quería saber cómo podría convalidar mi titulación y asesorarme sobre los temas de permisos, la Seguridad Social, etc. Me dijeron que viniese aquí, que me podrían ayudar. Y aquí todo fue excelente, el trato, la asesoría legal, la laboral. Ofreciéndote opciones, porque hay ayudas que los que llegamos de fuera no conocemos y no queremos caer en manos de gente sin escrúpulos”.
A los seis meses de estar en Fuengirola, Málaga Acoge le ofrece la posibilidad de asistir al curso Operaciones básicas de cocina. Carlos no deja pasar la oportunidad, se apunta y, desde entonces, su vida ha mejorado considerablemente.
El curso ¿te pareció interesante?
“Me pareció perfecto. La profesora, Montserrat, excelente. Nos dio muchos consejos, incluso nos consiguió ofertas de trabajo en otros sitios diferentes a los hoteles con quienes tenía convenio Málaga Acoge. También María Jesús, técnica de Málaga Acoge, nos consiguió ofertas de trabajo por varios sitios”.
Además, realizaste quince días de prácticas en uno de los hoteles colaboradores de Málaga Acoge.
“Esos días de prácticas me introdujeron en un mundo completamente diferente, donde sí se respetan las leyes, los convenios, los horarios.”
Al terminar los quince días de prácticas, a Carlos le ofrecieron un contrato de seis meses.
“Y ahí estoy, con un contrato que cubre una excedencia hasta diciembre. Ocho horas diarias, dos días libres a la semana. Y aquí son ocho horas de verdad, de hecho si te quedas un tiempo más porque quieres acabar alguna tarea, ellos mismos te dicen que lo dejes y que te vayas a casa.”
Estás en un hotel de referencia en la Costa del Sol.
“Yo tengo la esperanza de que cuando se me acabe el contrato actual, me vuelvan a llamar para otro contrato de sustitución”.
¿Qué piensas de tu futuro? ¿Seguir en la hostelería?
“Cuando llegué yo pensaba que podría iniciar algún tipo de pequeño negocio, una tienda, un asador de pollos, pero indagando sobre el tema me dí cuenta de lo difícil que podría ser, por la cantidad de impuestos que te llegan. Así que, por ahora, seguiré trabajando en la hostelería”.
Para finalizar, ¿qué te parece la actuación de Málaga Acoge en tu caso?
“Un trato excelente; la asesoría muy bien preparada, muy correcta, el personal muy cualificado. María Jesús siempre se ha portado muy bien conmigo, te brinda apoyo, te concede el tiempo que necesitas para hacer las consultas y los trámites. Son muy humanos, muy empáticos, mucha paciencia. No siempre encuentras esa disponibilidad en otras entidades. Además, los convenios y conexiones que Málaga Acoge tiene con los negocios que pueden recibir a sus alumnos en prácticas, me parecen excelentes según mi experiencia”.
Agradezco a Carlos el tiempo que nos ha dedicado, finalizando con una frase que me dijo cuando ya nos despedíamos:
“La tranquilidad de estar en situación legal en un sitio no tiene precio”.
El apoyo a Carlos se enmarca en nuestro programa Globalemplea «Itinerarios integrales para mejorar la empleabilidad y el acceso al mercado laboral de las personas inmigrantes» cuenta con el apoyo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y la cofinanciación del Fondo Social Europeo.
*Agustín Olías es voluntario del equipo de Comunicación de Málaga Acoge.





