«La vida no se acaba aquí.Hay que salir hacia adelante»

A Natalia le cogen cariño enseguida la personas mayores cuando ha trabajado cuidándolas. Y ella a ellos: «Les entiendo. A veces son caprichosas. Les sé dar una sonrisa y tratarles bien. Es como si estuviera viendo en ellas a mi papá y a mi mamá, que están en Colombia».

Natalia, como prefiere que la llamemos en lugar de su nombre real, vive desde hace nueve meses en Mollina (Antequera) con su marido y sus dos hijos de 14 y 20 años. Hace seis que la familia llego a España, primero a Palencia, buscando un futuro mejor. «Tomar la decisión de dejar Colombia fue horrible pero lo hicimos por nuestros hijos».

Cuando comenzó el estado de alarma, Natalia estaba terminando un curso de auxiliar de geriatría y atención a personas dependientes organizado por el equipo de Empleo de Antequera. «Faltaban las prácticas», recuerda, y advierte de que la pandemia les afectó duramente porque su marido también perdió un trabajo de repartidor en el que estaba pendiente de incorporación.

«Es muy fuerte lo que ha pasado, pero uno tiene poco a poco que salir hacia adelante porque la vida no se acaba aquí. Ahora la idea es tener un trabajo para poder sostenernos» afirma Natalia, quien ha trabajando limpiando en hospitales y cuidando de personas mayores. En Colombia estuvo empleada como cajera y vendedora.

Se mudaron hace nueve meses de Palencia a Mollina buscando el «calor» del sur, similar al de su Cali natal. De Palencia quedaron «bellos recuerdos» y muchas amistades con las que aún mantienen contacto, sobre todo su hijo, quien tampoco ha tenido problemas en amoldarse y hacer nuevos amigos y amigas en el pueblo «porque se hace querer».

En cuanto a la hermana mayor, pendiente aún de arreglos de documentación, «tiene muchos objetivos en la mente, quiere estudiar y salir adelante».

Para sobrellevar estos semanas de confinamiento la familia de Natalia ha contado con el apoyo de Málaga Acoge a través de las Becas Comedor Educo. «No tengo palabras. No sé cómo agradecer el apoyo tan infinito. Hemos podido comprar fruta, pescado, carne…estamos muy satisfechos», valora.

«No tengo palabras. No sé cómo agradecer el apoyo tan infinito. Hemos podido comprar fruta, pescado, carne…estamos muy satisfechos»

Asegura que se ha sentido muy bien acogida en España: «Yo amo mi país y no quiero menospreciarlo, pero lo que España me ha dado nunca me lo dio Colombia». Allá está sus padres y también quedó otra hija mayor «muy preparada» y ya casada. A todos los tienen muy presentes.

Aunque dice que tiene 50 años su voz suena como la de una niña al otro lado del teléfono. Dulce, firme y valiente:  «No es fácil encontrar trabajo cuando ya no se es tan joven», apunta. En unas horas, al mediodía, tiene una entrevista de trabajo con una empresa de cuidados de personas dependientes en Antequera, donde quieren mudarse en un futuro. Suerte, Natalia.

Málaga Acoge está apoyando a 80 familias y 157 niños, niñas y adolescentes de Málaga, Torre del Mar, Antequera y Fuengirola, gracias a las “Becas comedor en casa de EDUCO” un proyecto en el que contribuimos a garantizar su alimentación y también colaboramos en su atención educativa.

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