La salud mental de las personas refugiadas: cómo empezar de nuevo

A veces, lo que menos se ve es lo que menos se valora, pero no lo es menos importante. Esto ocurre con la salud mental. Como no duele es más complicada identificarla, ponerle nombre. Sin embargo, con la aparición del COVID-19 el foco se ha ido centrado en los estados de ánimo y mentales, más que en el estado físico. En las personas solicitantes de asilo y migrantes esto suele tener más incidencia debido al proyecto migratorio de cada una.

El seguimiento y acompañamiento psicológico a las personas solicitantes de asilo se trabaja en Málaga Acoge a través de diferentes áreas. Una de ellas, es el proyecto Tarhib que atiende a las personas que están en proceso de obtener el estatus de refugiada y refugiado a través de un equipo multidisciplinar, donde Pedro Fernández Ibar es el psicólogo del Área de Protección Internacional de Málaga Acoge.

Los principales trastornos psicológicos que sufren las personas refugiadas y migrantes suelen ser “un estrés post traumático causado por el proceso migratorio como la huida del país, extorisiones, amenazas, robos,…y todo esto causa un trauma psíquico a través de pesadillas y recuerdos”, señala el psicólogo. Además, también se suele sumar trastornos adaptativos, el duelo complicado por la pérdida de un ser querido que está lejos o trastornos depresivos por una tristeza permanente.

Aunque estas situaciones se den con frecuencia en las personas migrantes, Pedro destaca “la fortaleza que tienen estas personas para afrontar situaciones difíciles con un proceso migratorio complicado a la espalda y la gran capacidad de resilencia”, es decir, de adaptación psicológica para afrontar distintas situaciones.

Atención temprana

El proyecto Tarhib cuenta además con pisos de acogida orientados principalmente a familias solicitantes de asilo de diferentes nacionalidades de origen. Las niñas y niños también tienen que hacer frente a trastornos psicológicos que se identifican principalmente en la ansiedad de ser separados de sus familias, así como cuadros de depresión. “Los menores sufren estos trastornos de la misma forma, pero conforme van pasando los meses y tienen contacto con esa nueva normalidad, establecen relaciones con el colegido, con su alrededor, que ven que aquí estamos en una zona segura y tranquila, pues poco a poco hace que esa situación vaya cambiando y revirtiendo”, apunta Pedro.

Aun así, una atención temprana “es fundamental”. Las personas que han iniciado este proyecto migratorio tienen que hacer frente a un nuevo país, nueva cultura y, en algunos casos también, una nueva lengua, “por eso es necesario un acompañamiento para la adaptación y somos un soporte, no solo desde la psicología sino desde muchos ámbitos, donde lo que hacemos es acompañar, acoger, abrazar, el desarrollo de la persona y su normalidad desde el ámbito individual como familiar”, explica.

Salud Mental

El confinamiento nos ha llevado a hacer una reflexión del ritmo de vida y en otros casos ha sacado a la luz déficits sobre el estado de bienestar. Pero quizás, una de las cosas que ha puesto sobre la mesa es “la importancia de la salud mentad” y así lo afirma Pedro Fernández Ibar, psicólogo del Área de Protección Internacional de Málaga Acoge. “Durante el coronavirus, había mucha gente soledad que tenía enfrentarse a muchos temores y eso ha incidido negativamente en la salud mental de las personas”, añade.

En ocasiones, muchos aspectos psicológicos se traducen en dolencias físicas como la tensión arterial o cardiopatías. Por ello, es mejor prevenir que curar, y en este sentido nuestro psicólogo reconoce que “es necesario que la población general cuente con un ratio de psicólogos y psicólogas por población adecuada, porque en nuestro país en ese aspecto estamos a la cola de Europa y se necesita más intervención psicológica porque a la larga es mucho más económica esa intervención que fármacos que lo único que hacen es curar en el momento, pero no a largo plazo”.

A la salud mental, también hay que sumarle la emocional. Cuidar de quienes nos rodean, sirve también para cuidarnos a nosotras y nosotros mismos. “Lo que ha demostrado el coronavirus es que todos somos necesarios y que no se puede dejar nadie al margen porque todos tenemos que enfrentar esta situación y si dejamos al margen lo que vamos a ocasionar es que haya un foco donde haya riesgos para la salud y se ha demostrado que hay que cuidarnos entre todos. No podemos tener a personas que están recogiendo la fruta en el campo en situaciones infrahumanas”, concluye Pedro.

El Proyecto Tarhib se desarrolla desde Andalucía Acoge a través de sus entidades federadas con el apoyo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social para la acogida e inclusión social de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional.

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