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Hace apenas un año y medio que Yakeline Tamayo llegó a España desde Colombia. Tiene 45 años, está casada y es madre de un niño de 8. Se define junto a su familia como “los tres guerreros”, una expresión que resume bien el camino que han recorrido desde que iniciaron su proyecto migratorio.
Ese camino acaba de dar un giro importante. Tras realizar el Punto Formativo Incorpora de Auxiliar de Ayuda a Domicilio en Málaga Acoge, Jaqueline ha sido contratada por OHL Ingesan. Firmó su contrato el pasado 24 de abril, una fecha que marca un antes y un después en su vida. “Es un cambio muy grande en mi situación. Como romper el esquema”, explica. Y añade con orgullo: “Me digo a mí misma, sí que se puede”.
Su historia es la de muchas mujeres que sostienen procesos migratorios complejos, pero también es la de alguien que no ha dejado de avanzar. Jaqueline asegura que nunca le ha gustado pedir ayuda, porque desde pequeña su familia le enseñó a luchar, a levantarse tras cada caída y a seguir adelante. Esa determinación ha sido clave para llegar hasta aquí.
Durante su formación en Málaga Acoge encontró un espacio que valora profundamente. Define el curso como “excelente” y destaca el acompañamiento recibido, especialmente por parte de Josefa, la docente, y de nuestras compañeras del Área de Empleo y Formación Paloma y Flores. Ese seguimiento ha sido fundamental en un proceso que, como ella misma dice, “es largo” y requiere constancia.
Actualmente, su día a día transcurre de domicilio en domicilio, atendiendo a personas que necesitan cuidados. Lo cuenta con una imagen muy gráfica: va “saltando como los grillos” para poder llegar a tiempo a cada domicilio. Incluso se planteó conseguir una bicicleta que le permita desplazarse con mayor rapidez.
Mientras tanto, su situación personal sigue siendo un reto. La familia vive en una habitación no muy grande por la que pagan 600 euros mensuales, donde duermen los tres en una misma cama. Aun así, miran hacia adelante con un objetivo claro: encontrar un hogar más digno. “Queremos un lugar mejor”, afirma.
Yakeline también quiere iniciar el proceso para regularizar su situación en España y acudió a la sede de Málaga Acoge para resolver dudas. Este paso es clave para consolidar su proyecto de vida aquí, aunque no olvida sus raíces. En Colombia le espera parte de su familia, incluida su hija de 25 años y una nieta a la que sueña con abrazar cuando su situación esté estabilizada.
Cuando habla de su recorrido, utiliza una metáfora que resume su experiencia: la compara con el proceso de producción del oro. Para que brille, dice, hay que someterlo al fuego, moldearlo y trabajarlo con paciencia. Así entiende su proceso: duro, sí, pero también transformador.
Su acceso al curso fue posible gracias a la derivación de Cruz Roja, un ejemplo del trabajo en red entre entidades sociales que resulta clave para generar oportunidades reales de inserción. Esta colaboración permite acompañar mejor a las personas en sus procesos, conectando recursos y sumando esfuerzos para que historias como la de Yaleline sean posibles.
Hoy, con un contrato en la mano y nuevas oportunidades por delante, Jaqueline mira al futuro con la certeza de que todo el esfuerzo ha merecido la pena. Su historia es un ejemplo de que, con valentía, fe y perseverancia, es posible abrirse camino.
El apoyo a Yakeline se enmarca en nuestro programa Incorpora, impulsado por Fundación «la Caixa».





