«Emigramos para que nuestros hijos pudieran ir a la escuela»

por Iranzu Fernández*

Ihssane tan solo tiene quince años, pero ya ejerce de portavoz. En apenas un año ha tenido que aprender español, adaptarse al instituto de La Palmilla al que asiste en Málaga y hacer de intérprete entre sus hermanos enfermos y los médicos que les asisten.

Esta joven marroquí llegó con sus padres y sus dos hermanos menores a Málaga. Los pequeños tenían serios problemas de salud. Abdelali, con catorce años, arrastra desde su nacimiento dificultades de movilidad y de lenguaje. Yahya, el benjamín de nueve años, tiene también dificultades motoras y pulmonares.

En Larache, de donde son originarios, los niños ni siquiera podían ir a la escuela. Llegaron con una carta de invitación y los primeros meses sobrevivieron con los ahorros que trajeron y la ayuda que su familia les mandaba desde Marruecos. Alquilaron una casa en La Palmilla y escolarizaron a los niños.

Ahmed, el cabeza de familia, vendía los jabones de una fábrica de su ciudad natal. En España todavía no ha conseguido un trabajo. Y eso que está dispuesto a hacer “todo”: limpiar, pintar, jardinería, … “todo”, insiste. Su mujer, Fatima, trabajaba la cerámica. Sus piezas son realmente delicadas y muy elaboradas.

Y en esta situación, el 11 de marzo llegó la cuarentena. La familia tiene televisión pero no Internet. El instituto de Ihsanne les proporcionó una tarjeta con datos para el móvil. Ella ha seguido, como ha podido, sus tareas de 2º de ESO. Le gustaría ser maestra de inglés o “doctora para niños”. Abdeli y Yahya están felices porque en España “los médicos son buenos” y pueden ir a la escuela. Hacen sus deberes en casa y tienen las mascarillas que les dieron en el colegio.

Ahmed, Fatima y sus tres hijos reciben desde abril el apoyo de la Beca Comedor En Casa de Educo que gestiona Málaga Acoge y que -reconocen- les está ayudando mucho.

Ahmed y Fatima están deseando trabajar. La pandemia les ha impedido seguir con sus clases de español. Su deseo es labrarse un porvenir en este país, donde sus hijos tienen acceso a la educación y la sanidad.

Emigraron porque buscaban un futuro mejor para ellos. Lo normal, lo que busca cualquier padre. Son luchadores, así que esperamos que con el tiempo y tesón encuentren un trabajo, Abdelali y Yahya puedan terminar el colegio e Ihssane consiga su sueño de ser maestra o “doctora de niños”.

Málaga Acoge está apoyando a 80 familias y 157 niños, niñas y adolescentes de Málaga, Torre del Mar, Antequera y Fuengirola, gracias a las “Becas comedor en casa de EDUCO” un proyecto en el que contribuimos a garantizar su alimentación y también colaboramos en su atención educativa.

La foto que acompaña el texto es una de las bonitas creaciones de cerámica de Fátima. 

*Iranzu Fernández es voluntaria del equipo de Comunicación de Málaga Acoge.

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