El piso de acogida de Vélez-Málaga: Una experiencia positiva

Una quincena de personas han pasado por el piso de acogida que Málaga Acoge ha gestionado en Vélez-Málaga durante un año. Ocho adultos y siete menores han pasado diferentes periodos de tiempo en esta vivienda, único recurso de acogida temporal que existía hasta el momento en la comarca. El piso ha estado abierto desde el 1 de septiembre 2010 hasta el 30 de agosto de 2011 y ha debido cerrarse debido al cambio de parecer del Ayuntamiento de Vélez-Málaga -con quien se coordinaba el proyecto- que ya no considera este recurso como una prioridad para el municipio.

La valoración del piso ha sido muy positiva para la asociación Málaga Acoge, donde se ha subrayado la importancia de un recurso inexistente con anterioridad en la zona y que, además, facilita de sobremanera la integración sociolaboral de las personas que pasan por él. La propia evaluación del proyecto destaca que el trabajo integral entre las distintas áreas de la ONG con los usuarios «ha sido mucho más productivo desde su entrada en el recurso». El análisis del proyecto indica igualmente que el piso ha sido especialmente útil para los casos de emergencia, ya que «ha jugado un papel importante en la garantía de la seguridad y el bienestar de los menores procedentes de familias».

La vivienda se destinó desde su puesta en marcha en el otoño de 2010 a personas en situación de exclusión residencial de cualquier nacionalidad que residieran en Vélez-Málaga y llevaran como mínimo tres meses empadronadas en el municipio. El perfil de las personas adultas que han pasado por el piso es el hombres y mujeres de alrededor de 30 años y en situación de desempleo. Los hombres llegaron sin responsabilidades familiares y las mujeres con hijos; de hecho, hasta siete menores han pasado por el piso. Sus orígenes han sido variados: África, Sudamérica y Europa, incluyendo a España. Y la estancia media ha rondado los tres meses, aunque la estancia máxima estaba determinada en nueve meses. El acceso al piso de acogida se ha realizado tanto por derivaciones desde los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Vélez-Málaga como desde las diferentes áreas de Málaga Acoge.

Todas las personas que han pasado por el piso de acogida han tenido un seguimiento individualizado por parte del personal técnico y los voluntarios y voluntarias de Málaga Acoge. Para ello, se han realizado casi un centenar de reuniones en la propia vivienda con la intención de solventar cualquier tipo de problema de convivencia en el piso. Además, para orientar y ayudar a las personas que han habitado la vivienda, se han realizado 75 acompañamientos, algo en lo que han estado muy presentes los voluntarios que han ayudado en este proyecto. «Yo les he acompañado a hacer la compra semanal», explicaba Marisol, una profesora jubilada que también ha ayudado a la educación de varios de los menores que han pasado por el piso. «A veces iba a los juzgados, a ayudar en la búsqueda de empleo, a pasar un tiempo de ocio con los más pequeños… dependía un poco de la gente que estuviera en la vivienda», añadía por su parte Leticia, otra de las voluntarias del proyecto. Como Sara, quien recuerda haber hecho «casi de todo» durante el último año: Ocio, asambleas, búsqueda de trabajo por Internet, gestión de ayudas de alquiler…», dice la voluntaria. En total, han sido siete personas las que han apoyado con su dedicación y tiempo al trabajo diario de la técnica responsable del Piso de Acogida por parte de Málaga Acoge, Libertad Quirós.

Quirós ha destacado también que se han gestionado un total de 84 ayudas económicas a los usuarios del piso, fruto de la intervención social y con destino a «complementar la cobertura de necesidades básicas de los usuarios», según subrayó la técnica responsable del proyecto, que explicó que ahí se incluyen los gastos para farmacia, desplazamientos para la búsqueda de empleo, ropa para los menores…

Las personas acogidas en el piso también han recibido orientación laboral y han participado en una búsqueda activa de empleo, iniciativas que han tenido como resultado que hasta tres personas encontraran trabajo durante su estancia en acogida; y otras tres han desarrollado un itinerario de inserción laboral. Como complemento, algunos usuarios han recibido información sobre la Ley de Extranjería y se les ha ayudado a diferentes trámites con su documentación. Igualmente, los menores han sido escolarizados y una de las personas usuarias también ha obtenido su tarjeta sanitaria. Además, todos se han implicado en la vida social del municipio, con la participación en actividades de ocio y tiempo libre. De hecho, muchos han usado la biblioteca pública de Torre del Mar para mejorar su español, han participado con sus hijos en actividades infantiles de la localidad e incluso han participado en un encuentro de fútbol solidario.

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