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Dayana es de Colombia. Llegó a España cuando era una niña de once años poco después de que lo hiciera su madre, que empezó una nueva vida en Málaga. Tocó las puertas de Málaga Acoge en Fuengirola para buscar un trabajo y después de varias formaciones y prácticas en empresas hoy es una de las tres supervisoras en el hotel Occidental Barceló. «Al fin he llegado donde quería y estoy contenta», asegura esta mujer, que ha hecho varios cursos con la entidad y logró un contrato a partir de uno de camarera de piso. Reconoce que lo duro que le resultó al principio. «Empecé como camarera de piso y hace año y medio me pidieron que fuera supervisora», cuenta, y sostiene que aunque «mentalmente es cansado y son muchas las personas a cargo y la responsabilidad» ha aprendido «muchísimo».
Madre de una niña de 9 años, valora que este trabajo le gusta y el horario de mañana le permite conciliar su vida familiar. Está satisfecha de su rol de supervisora en el que junto a sus compañeras revisa el arreglo de las habitaciones, aunque confiesa que es una persona que siempre «quiere más» y en un tiempo le gustaría hacer un curso para ser gobernanta con miras a «avanzar más y el día de mañana» ocupar ejercer ese puesto en un hotel.
En estos días, Dayana supervisa a personas en prácticas de nuestras formaciones de camarera de piso en Fuengirola y asegura que empatiza mucho con ellas: «Yo las entiendo bien porque he pasado por ahí. Cuando las miro me acuerdo de cuando yo hice las prácticas y lo que sentía, era difícil, y a veces pensé en irme. Pero estoy donde estoy gracias a este proceso. Al final ha merecido la pena«. Dayana, que tiene el graduado y trabajó cuando era más joven como camarera de bar, cuenta que a veces se arrepiente de no haber seguido estudiando. «Me he planteado volver a estudiar, pero me cuesta concentrarme», lamenta esta mujer de 31 años, cuya pareja trabaja en la construcción.
Desde que dejó su país cuando era chica no ha vuelto a Colombia, a diferencia de su madre que va todos los años. Dice que le da «algo de miedo» ir con su hija. Su madre, un ama de casa que se había separado de su marido, vino a España sola, sin Dayana y su hermano, que vive hoy en Madrid, sin trabajo y tuvo que esperar dos años para poder regularizar su situación. Al principio vivieron en Alhaurín de la Torre antes de mudarse a Fuengirola donde viven hoy.
Sobre su vida en España afirma que siempre se ha sentido «muy bien acogida», que se «siente de aquí» y no se da por aludida cuando escucha comentarios negativos sobre las personas migrantes.
Dayana, que dedicó un tiempo de uno de sus dos días de descanso para esta entrevista, destacó el acompañamiento del equipo de Empleo de la entidad, que le ha apoyado «muchísimo» y ha estado «ahí» cuando le faltaba trabajo: «he hecho tres cursos que han sido tres experiencias diferentes y al final estoy donde quiero estar cuando al principio estaba muy perdida».





