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En Málaga Acoge creemos que los conflictos pueden ser una oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal. Por eso, durante nuestras colonias de verano, en el colegio San José de Calasanz, hemos trabajado con niños y niñas para darles herramientas de resolución de conflictos basándonos en la provención: anticiparnos y prepararnos juntos para gestionar las diferencias de forma positiva.
Utilizamos una metáfora sencilla y potente: la escalera de los conflictos. Esta escalera tiene siete escalones, y la base es la presentación del grupo y el conocimiento mutuo. A medida que se avanza, se va subiendo por peldaños que representan valores y habilidades: el aprecio, la confianza y la comunicación, con el objetivo de llegar al peldaño más alto: la cooperación.
Sabemos que recorrer toda la escalera en tan solo un mes es complicado. Por eso, cada semana presentamos un escalón diferente. Cada niña y niño tenía una piedrita y, al final de la semana, la colocaba en el escalón que sentía había trabajado. Este pequeño gesto visual les ayudaba a entender que el aprendizaje es un camino personal y colectivo.
En la última semana, trabajamos la cooperación a través de la toma de decisiones en grupo. Reflexionamos juntos sobre la paz y los conflictos: ¿Por qué surgen los desacuerdos? ¿Qué significa la paz? Lo curioso fue que, mientras los adultos suelen definir la paz como la ausencia de guerra, nuestros niños y niñas dijeron cosas diferentes y profundas: “La paz es amor, alegría, ayudar, cooperar, respetar”.
De estas ideas nació la propuesta de crear un jardín de paz, siendo cada una de las personas una semilla. Compartimos un manifiesto, y cuatro niños y niñas lo leyeron en alto, dando voz al sentir del grupo.
Durante las colonias compusimos la canción “Somos una familia”, que nos acompañó desde nuestro punto de encuentro hasta el patio donde sembramos nuestras flores decoradas con mensajes positivos. Al final, quisimos que todas las niñas y niños pudieran expresar su opinión y sentimiento sobre el proceso vivido.
Aprender a solucionar conflictos es clave para el bienestar social y personal y estas experiencias demuestran que, cuando se da espacio a la escucha, el respeto y la creatividad, las niñas y niños pueden comprender que los conflictos son una oportunidad para crecer, construir paz y cooperar de verdad.
«Vamos a seguir caminando juntos y juntas con alegría, paz y amor», como dice el final del manifiesto leído por los niños y niñas.
Estas colonias se llevan a cabo con el apoyo del programa Caixa Proinfancia de Fundación «la Caixa» y Educo y su programa Diveracción.






