«Urge cambiar la ley para que los menores extranjeros puedan tener permiso de trabajo»

Los menores extranjeros no acompañados que han estado bajo la tutela del sistema de protección de menores salen a los 18 años de los centros sin un permiso de trabajo que les permita emanciparse y vivir, «una gran incongruencia, una clara discriminación y un perjuicio», según considera Albert Parés, abogado especialista en migrados y presidente de la Asociación Noves Vies

Parés, que participó el 8 de julio como ponente en nuestra formación «Caminando Juntos. Fortalecimiento de los procesos de acompañamiento con jóvenes extranjeros tutelados y extutelados», advierte de que «si a una persona con 18 años no le das una autorización de trabajo le estás limitando completamente su autonomía y su integración«.  Además, «se está incumpliendo la Convención de los Derechos del Niño que establece que un menor cuando es tutelado por una administración se tiene que preparar para la vida adulta».

En España, una persona menor, a partir de los 16 años y con el consentimiento de sus padres puede trabajar, por lo que cualquier menor estando en el sistema de protección de menores, debería tener,  a su juicio, el mismo derecho.

De ahí que exhorte a «un cambio en la ley de manera inmediata, ya que no sirve de nada que estén un tiempo bajo la protección de la Administración y de golpe y porrazo se queden en la calle sin poder trabajar». La Ley de Extranjería establece, asimismo, que solo pueden trabajar legalmente en España los adultos que logran un contrato de un año entero a jornada completa.

Una de las cuestiones más importantes para Parés es que estos chavales tengan desde que llegan a España, dada su condición de vulnerabilidad, «un representante, un abogado que les asesore en todo momento». No se trataría, aclara, de un representante legal por parte de la Administración, sino de que «cada joven que llega cuente con una persona de referencia en quien poder apoyarse, consultar y pedir auxilio».

Parés ha peleado mucho sobre la prueba de la determinación de la edad que se hace a los menores extranjeros no acompañados. A su juicio, estas pruebas, que son «inexactas y tienen margen de error», se hacen «de forma sistemática» y se les da más validez que a los documentos con los que cuenta el joven, quien «tampoco está asesorado ni acompañado por alguien en el momento de someterse a ellas».

Sin embargo, cree que ha habido avances y se están logrando resoluciones del Comité de los Derechos del Niño que reconocen el derecho del menor a un representante y además que esas pruebas de determinación de la edad no se practiquen cuando el menor disponga de algún documento.

En lo que se refiere a la la criminalización los menores extranjeros no acompañados y jóvenes extutelados, lo engloba en una tendencia general de la sociedad en todo el mundo. «Está creciendo mucho el racismo, la xenofobia. La gente, amparada por el auge de partidos políticos que alientan el xenofobia se atreve más a decir lo que piensa, y ese es el problema».

En este sentido, es partidario de «censurar mucho a las personas que criminalizan la inmigración porque es un delito de odio y deben asumir responsabilidades penales». Aunque es partidario de poner denuncias sistemáticamente antes los delitos de odio, advierte de que estas en sí mismas no son la solución» porque es un tema de educación.

«Todas las personas tienen que entender que esos chavales son personas, seres humanos como el resto y tienen todos los derechos que el resto».

Parés impartió la charla «Protección de los derechos de los jóvenes extranjeros»  de nuestra formación Caminando Juntos en la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo. Su propósito, explica, fue dar a conocer temas básicos a nivel jurídico y fue un encuentro «muy participativo».

Noves Vies es una asociación que defiende los derechos de los menores en los juzgados en casos que pueden implicar un cambio de política social. «Llegamos hasta donde sea necesario», dice el abogado social que se muestra optimista en un cambio a mejor en la protección a estos chavales. «Costará y tardará, pero vamos a ir a mejor».

La de Albert Parés fue la segunda de cuatro sesiones del módulo tres del proyecto Caminando Juntos. Fortalecimiento de los procesos de acompañamiento con jóvenes extranjeros tutelados y extutelados que realizamos con apoyo de la Fundación Probitas. 

 

 

 

 

 

 

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