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Por Agustín Olías*
Me he trasladado a uno de los pisos de acogida para jóvenes en situación de vulnerabilidad social,enmarcado en el proyecto de apoyo a menores de centros de menores del Ayuntamiento de Málaga y gestionado por Málaga Acoge. En el portal me recibe Pedro, técnico de Málaga Acoge en el Área de Jóvenes y encargado de este proyecto.
Pedro nos cuenta detalles generales del proyecto (luego entrevistaré a uno de los usuarios, el joven Abdelghani):
El objetivo principal de este proyecto es proporcionar alojamiento a jóvenes en situación de vulnerabilidad social. Para ello, les buscamos y ofrecemos itinerarios sociales, formativos y laborales. Y el objetivo final es que estos jóvenes consigan su independencia y autonomía.
Estamos en un piso de cuatro plazas, cubiertas por cuatro jóvenes marroquíes. Pregunto a Pedro por el plazo del que disponen estos jóvenes para estar en el piso.
El tiempo máximo es de dos años de permanencia en el piso. Para que logren esa independencia y autonomía que te comentaba es necesario que obtengan sus documentos oficiales, que hayan realizado una formación adecuada para incorporarse al mercado laboral, o lo óptimo, que hayan conseguido un trabajo. Algunos consiguen esta situación a los seis meses. Las renovaciones de los proyectos son, en general, de año en año. La verdad es que si los plazos fuesen muy cortos, se generaría muchísima angustia y tensión. Vemos que entre uno y dos años lo pueden conseguir.
Entiendo que, aparte del alojamiento, reciben otro tipo de ayudas.
Evidentemente. Es fundamental que sus necesidades básicas las tengan cubiertas: alimentación,higiene, vestimenta, tarjetas de autobuses, etc. No hay ningún gasto superfluo. Al ser un piso que funciona con autonomía personal, se les da cierta cantidad de dinero semanalmente, que ellos gestionan, teniendo que traer las facturas de lo gastado.
Me gustaría saber cuál es el grado de formación de los cuatro jóvenes del piso, ya que influirá en su posterior integración en nuestra sociedad. Pedro nos lo detalla: Nos planteamos que el joven tenga un “itinerario formativo”. Según la persona, este itinerario estará enfocado a una formación muy básica, mejorar su nivel de español, una formación reglada o centrarnos en formaciones prelaborales. Los chavales de este piso están estudiando educación secundaria para adultos en el instituto Vicente Espinel ( Gaona). Hay dos que están haciendo un curso “Fitosanitario”, otro de “Limpieza de superficies” e incluso uno de ellos se está preparando el examen para sacar el carné de conducir.
¿Y el “después”? ¿Qué sucede con los jóvenes que han conseguido la autonomía suficiente para salir del piso?
Parte importante de este proyecto es la preparación a la vida independiente, un periodo de adaptación. Suele ser un paso “muy trabajado”. Hay que darse cuenta de lo que significa pasar de una seguridad (alojamiento, ayudas, formación, etc.) a vivir completamente solo. Este proyecto se basa, precisamente, en la preparación de ese momento de salto hacia la independencia. De hecho el proceso continúa cuando ellos ya están fuera. Hacemos un seguimiento post proyecto.
Ponme un ejemplo de un caso muy positivo de logro de esa autonomía.
Un muchacho que ha conseguido su documentación de larga duración ha encontrado un piso compartido y está cerrando un contrato para trabajar en una carnicería. Se ha cumplido el plan: vivienda, trabajo y documentación.
Podría seguir hablando con Pedro de este magnífico trabajo que hace el personal técnico y voluntariado en los pisos de acogida que gestiona Málaga Acoge, pero quiero hablar con Abdelghani, joven de veinte años, usuario de este piso, al que agradezco enormemente el que se haya brindado a ser entrevistado.
Abdelghani abandonó su Marruecos natal cuando tenía dieciséis años ¿Por qué te fuiste de Marruecos?
Porque buscaba un futuro “bien”. Yo estaba estudiando, pero también quería mejorar mi vida. Pensaba en mi futuro y pensaba que quedándome con mi familia allí no iba a mejorar lo que había. Preferí buscarme un futuro mejor alejándome de ellos.
¿Conocías gente aquí en España que te sirviese de referencia o que te hubiese contado cómo estaba aquí la situación?
Había oído que podría trabajar, que podría estar mejor que en Marruecos y yo pensé que, bueno, podía probar.
¿Te arrepientes de haber salido de Marruecos?
Cuando iba a venir a España solo pensaba que adelante, que no iba a ir hacia atrás. Y aquí estoy.
¿Estás contento de cómo te han ido las cosas hasta ahora?
En Melilla estuve un año en el centro de menores y fue muy difícil. Cuando llegué aquí a Málaga tampoco fue muy fácil. Yo pensaba que iba a estar mejor teniendo papeles, pero no fue fácil. Antes de estar en este piso estuve en el centro de mayores de San Juan de Dios. Allí estuve unos nueve o diez meses, viviendo con gente mayor, y bueno, cada uno intenta respetar al otro, pero es difícil. Cuando estaba allí estaba estudiando. Ahora, en el piso de Málaga Acoge estoy muy bien.
Es su primera experiencia conviviendo en un piso con tres compañeros más. ¿Qué tal está resultando?
Somos amigos desde que nos conocimos en el centro de menores de Melilla. Luego también coincidimos en el San Juan de Dios.
Pedro interviene:
Ha sido una casualidad que se conociesen. Nosotros (Málaga Acoge) no buscamos perfiles que se conozcan.
¿Cómo os organizáis las tareas del piso? La comida, la limpieza…
Por ejemplo, yo tengo hambre y hago comida. Pregunto quién quiere comer conmigo; uno me dice que sí, otro me dice que no tiene mucha hambre y que comerá solo más tarde. En cuanto a la limpieza, la hacemos cada día. Cuando alguien ve que algo está sucio, lo dice, y nos organizamos para limpiar.
¿Echas algo de menos de tu vida en Marruecos?
Echo de menos a mi familia, porque aquí no tengo a nadie. No la veo desde que llegué a Málaga. Le espeto, así, de pronto: ¿Tienes novia? Se ríe, mira a otro lado …, por fin contesta contesta. Buenos sí, desde hace tres meses. Es española.
¿De cara al futuro, eres optimista?
Sí, creo que si te portas bien, consigues los papeles y trabajas, el futuro puede ser bueno.
¿Qué tal te llevas con Pedro? Más risas…
Me llevo bien con él, nos ayuda mucho y gracias a Málaga Acoge.
Quiero cerrar esta entrevista, además de agradeciendo tanto a Pedro como a Abdelghani su tiempo y sus palabras, con el deseo de Abdelghani, que podría ser compartido por muchos jóvenes de cualquier parte del mundo: Tengo dos sueños: o ser futbolista o ser cocinero. (Está jugando en un equipo de Málaga, en la tercera división de Andalucía y, según Pedro, no lo hace nada mal).
Este piso se enmarca en se enmarca en nuestro proyecto de Apoyo a menores de centros de menores financiado por el Ayuntamiento de Málaga.
*Agustín Olías es secretario de la Junta Directiva Málaga Acoge y voluntario del Área de Comunicación.





