“En Málaga me senté por primera vez en mi vida a ver el mundo”

Los Teques es una gran área metropolitana situada en el interior de Venezuela. Allí nació Luis Humanes hace 30 años. Su madre era maestra y no se sorprendió cuando a la pregunta: “¿tú qué quieres ser de mayor?”, su hijo contestó: “payaso”. Habla y gesticula de la manera más vivaz y atrayente. A esto hay que unir un verbo torrencial, que desborda de gracejo latino y ocurrencias divertidas.  Hace 5 años llegó a Málaga de la manera más inesperada. Su proyecto vital se había truncado, pero lejos de quedarse en la cuneta lamiéndose las heridas, decidió cambiar de tercio y asumir con elegancia y sabiduría lo inesperado. Ya no hace planes. Vive el aquí y ahora con admirable deportividad y, como los epicúreos, cree que sufrir por lo inevitable o lo inalcanzable, es una memez que impide gozar del magnífico espectáculo que es la vida. Luis es un payaso filósofo. No sabe dónde estará dentro de unos años. No tiene nada, no tiene miedo. Continuamos con Luis Humanes la campaña Todas las piezas son importantes.

¿Cómo es Los Teques?

Enorme, con una gran actividad comercial y también tiene una buena producción agrícola: melocotones, duraznos y verduras de todas clases. Es bullicioso de una manera extraordinaria. Aquí la vida es mucho más tranquila.

¿Por qué se marchó de Venezuela?

Digamos que el chavismo no me quería.

¿Y por qué eligió España?

Porque al ser mi padre español, no tenía problemas con la nacionalidad.

¿Y Málaga?

Por casualidad. Traía unos regalos para un conocido y vine de Barcelona a dárselos un fin de semana. Entonces vi la playa. Me senté en la playa y me sentí tranquilo como nunca y me quedé. En  Málaga me senté por primera vez en mi vida a ver el mundo.

¿Es el primer país extranjero que conoce?

Oh, no. Antes estuve en Colombia, Brásil, Ecuador, Chile, Trinidad-Tobago, Guyana francesa (para mí, es venezolada, no francesa), Martinica, San Martín… He recorrido una buena parte del mundo, por lo menos, del mundo americano.

¿Qué es lo que más le gusta de la ciudad?

Claramente el verano. El calor, la humedad, la gente con poca ropa… Me recuerda Venezuela.

¿Y lo que menos?

Pues que es un pueblo grande con pretensiones. No es como una gran ciudad. La gente se comporta y se trata con la parsimonia de los pueblos. Si uno es de una gran ciudad, eso resulta a veces extraño, y a veces, desesperante.

¿A qué se dedica aquí?

Ahora trabajo como camarero en El Ficus en la calle Fernán Nuñez, pero realmente yo soy payaso. Tengo un título universitario en producción circense. Y de eso vivía; tenía mi propia productora y con ella creaba espectáculos de circo para el gobierno y para clientes privados. Algunos fueron importantes. Por ejemplo en 2006 trabajé con otros 80 artistas en la producción y ejecución del espectáculo que abrió el Foro Social Mundial. Fue un trabajo que se vio en muchos países y Chaves me felicitó personalmente y me estrechó la mano.

Su empresa iba viento en popa y la suerte le sonreía. ¿Qué pasó?

Pues que … durante las celebraciones inaugurales el representante del gobierno nos “sugirió” a los artistas que debíamos ponernos una camiseta y una gorra rojas para saludar a las cámaras y mostrar al mundo cuántos partidarios tenía Chaves entre aquella juventud tan creativa.

¿Ahí empezaron sus problemas?

Sí. Entiéndeme, yo no tengo una ideología política. Nunca he votado a nadie, ni aquí ni allí. Pero aquello no me gustó. Me estaban manoseando sin mi permiso, y me quejé por escrito. Entonces me mandaron llamar y me enseñaron una lista de votantes en la que no estaba mi nombre.  Como yo no había votado, me consideraron prescindible. Perdí todos mis contratos y me arruiné, así que decidí irme.

¿Le gustaría volver a Venezuela?

No puedo volver a Venezuela. Me desespera. La mala distribución de la riqueza, la desastrosa gestión del país. No lo soporto. Y no tengo ninguna ideología política, insisto, pero es que no lo soporto.

Imagino cuál será su opinión del chavismo.

El chavismo es fascismo rojo. Eso es todo.

También aquí hay corrupción y problemas.

Sí, pero no es igual. Siempre pillan a alguno y hay juicios, van a la cárcel. Se lucha contra ella. Se denuncia.

¿Qué relación mantiene con la numerosa comunidad venezolana de Málaga?

Ninguna prácticamente. Están siempre con el chavismo y la oposición. Yo me fui de Venezuela para escapar de todo eso.

¿Qué ha significado perder el trabajo y además un trabajo tan especial, tan vocacional, para usted?

Yo soy payaso de nacimiento. Cuando vine al mundo ya traía la nariz gorda y coloradota. Cuando me da el mono de mi oficio, me visto de payaso y me voy a la calle. Entonces me llamo Basura o Balbuceo, depende del personaje. Me voy por ahí por las calles del centro, por el parque, por donde me parezca. Como no pido dinero, no tengo problemas con la policía. Hago reír a la gente, divierto a los niños y me vuelvo a casa muy contento. Necesito saber que lo esencial de mi arte no lo he olvidado.

Llegó con la crisis ya en marcha y ha visto deteriorarse la situación económica. ¿Le ha afectado la crisis?

A mí la crisis me afecta psicológicamente, porque la gente habla de ella y me afecta, pero yo no veo crisis. La gente se queja como si pasara hambre y no pasa. La crisis, según lo veo yo, no es tal crisis, lo que hay es deudas por todas partes. Aquí la gente se endeudó mucho y por mucho tiempo.

Desde que llegó, ¿siempre ha trabajado en hostelería?

Qué va. He hecho de todo. Obra, buzoneo, mudanzas, lavado de coches. No da para ahorrar pero para vivir sí.

¿Cuál es su balance del tiempo vivido en Málaga?

Un desastre hermoso. No hay certezas, pero siempre hay dónde trabajar, de qué vivir y dónde dormir. Pero sí hay otro tipo de seguridad que a mí me parece importantísima y la gente aquí no valora: quedarte dormido en la playa y que no pase nada. Me voy por ahí con la bicicleta a cualquier hora y no me la roban. Esto me resulta maravilloso. Es ese sentarse tranquilo a ver pasar la gente que te decía antes.

¿Cree que se quedará para siempre?

No. Seguro que no. Unos años más y luego me marcharé. A alguna isla del Caribe. Yo soy caribeño y echo de menos el Caribe, la atmósfera del Caribe.

¿Ha pensado en trabajar de payaso en España?

Aquí es prácticamente imposible trabajar en mi oficio. No hay mercado, y el que hay es muy restringido y poco rentable. En otros países europeos, es más fácil. Es curioso porque España tiene una buena tradición circense y una escuela de circo de las mejores, pero luego la gente tiene que emigrar si quiere ganarse la vida.

¿Se siente extranjero?

Pues no. La verdad es que no. No sé si es que yo me adapto fácil, que sí, que yo sé que me adapto fácil o que también la ciudad es hospitalaria. Mi padre era español y siempre he conocido españoles y tratado con ellos, así que no he sentido un salto grande ni cultural ni en el modo de ver la vida.

No tiene Luis Humanes angustia por lo que otros considerarían una situación insegura. Le gustaría volver a ganarse la vida de payaso, producir espectáculos de circo, pero tampoco lo angustia si su vida transcurre por otros derroteros. De Málaga dice haber aprendido a sentarse cómodamente a ver pasar el mundo, cosa que no sabía hacer, y que ahora le parece esencial en su vivir.

Entrevista realizada por María Elvira Roca Barea, voluntaria del Departamento de Comunicación y Sensibilización de Málaga Acoge.

Leave a Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies