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Hace un año, Yuraimy Aguilera entró en uno de los pisos de acogida de Málaga Acoge. Ahora, tras participar en varias formaciones laborales y encontrar empleos temporales, se ha independizado. Os contamos aquí su experiencia.
Con nervios, Yuraimy Aguilera habla de su nuevo piso. De la mudanza, de los cambios. Pero también de las ganas de independizarse, de todo lo que ha luchado para llegar ahí. “Me apetecía mucho, pero no ha sido fácil”, cuenta. Madre de un pequeño de un año, con esfuerzo y mucho trabajo, en los últimos doce meses ha conseguido tener la suficiente independencia económica como para plantearse vivir sola y buscar mayor estabilidad en su vida, ya que espera que pronto pueda venir su pareja. “Pero eso con calma, paso a paso”, subraya.
Yaraimy llegó a España hace poco más de dos años gracias a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Málaga, donde le ayudaron a pasar su primer año en España. “Y, también, me puse rápidamente a buscar trabajo, pero como era muy complicado, mientras también me formé mucho”, cuenta. Cursos de camarera de piso, de empleada de hogar y de cocina fueron engrosando su currículum. Cuando el año con CEAR finalizó, acudió al servicio Puerta Única, desde donde entró en contacto con Rabia Banou, la responsable de los pisos de acogida de Málaga Acoge. En julio de 2012 entró a uno de los pisos que la entidad gestiona junto al Ayuntamiento de Málaga y, como parte del apoyo integral de la asociación, Yuraimy pasó también por el Área de Empleo de la asociación. “Desde entonces, con ella se han realizado diversas intervenciones individuales de análisis y entrevistas ocupacionales donde se han detectado sus necesidades formativas y los determinados perfiles laborales para los que ella estaba dispuesta a prepararse”, cuenta Alejandro Bernal, responsable del Área de Empleo de Málaga Acoge. Una experiencia que culminó con prácticas en empresa que permitieron a Yuraimy tomar contacto con el mercado laboral en un gran grupo como es el de Hoteles Tryp, “lo que viene a beneficiar en la adquisición de competencias que no se pueden adquirir fuera de la empresa, además de una formación teórico práctica en el puesto de camarera de piso”, subraya Bernal.
“Es que ella es alguien que se mueve mucho, que no deja de buscar trabajo, que sabe lo importante que es estar activa”, asegura Rabia Banou, que destaca la importancia de la formación y las prácticas en los Hoteles Tryp, ya que luego le permitió tener un contrato laboral durante las últimas tres semanas. “Espero que me sigan llamando. Soy muy optimista y espero poder seguir trabajando allí”, afirma la joven cubana. Trabajos como este, así como alguna ayuda pública para su pequeño, le han permitido disponer de una oportunidad para salir adelante en una vivienda de alquiler para ella y su pequeño. “En el piso de Málaga Acoge he estado muy bien. Ha habido momentos mejores y peores, ya que no es fácil vivir con otras personas, pero en general estaba muy contenta”, asegura la cubana. “Sin embargo, creo que era el momento también de irse. Hay otras mujeres que, como yo cuando llegué, necesitan mucho un lugar donde vivir y creo que hay que dejar sitio para nuevas personas”, relata. “Esa es, precisamente, la filosofía de estos pisos: trabajar con las personas que están allí durante su estancia para que, en unos meses, puedan ser autónomos”, subraya Rabia Banou.
Y mientras termina la mudanza y de plantearse todo lo que hacer en los primeros días en su nuevo piso de alquiler, Yuraimy repite la importancia de no perder el tiempo, de “buscar trabajo lo antes posible”. “A mí no me gusta estar en casa con los brazos cruzados. En cuanto me estabilice en la nueva casa, imprimiré más currículums y seguiré insistiendo”, concluye con una gran sonrisa en la cara y satisfecha de su nuevo paso adelante.





