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El jueves 30 de octubre participamos en una de las sesiones la XXIII Muestra de Cine Mujeres en Escena, que se celebra hasta el 9 de noviembre en en Cine Albeniz y a la que asistieron estudiantes de Secundaria de varios institutos de Málaga. Nuestra compañera Noe, coordinadora del Área de Género e Ingrid, una de las mujeres que acompañamos en Torre del Mar, dinamizadora comunitaria en prevención de violencias machistas, se encargaron de dinamizar el debate posterior a la proyección de la película El viejo roble de Ken Loach, un film que invita a la reflexión sobre la acogida de personas migrantes y refugiadas.
Enojo, tristeza, conmoción, rabia, melancolía, racismo y venganza fueron algunos de los sentimientos y emociones que despertó la película entre los estudiantes que intervinieron también para comentar las escenas que más les habían impactado, entre las que estaban una paliza a un chico marroquí.
Ingrid, también miembro de la Asociación de Mujeres Colombianas Tierra Matria, compartió con los y las jóvenes, que formaban un público muy diverso, la historia de su hijo Camilo, con quien llegó a España desde Colombia a la edad de los estudiantes presentes y que hoy estudia Biotecnología en Lérida. «Quiero contarles la historia de un muchacho de entre 15 y 17 años que deja su casa porque su vida corre peligro, que tiene que guardar lo básico en una maleta de 23 kilos, despedirse de sus abuelos, de sus tíos, a quien nos sabe si volverá a ver y tomar un vuelo de diez horas. Ese chico iba a hacer segundo de bachiller en su país pero aquí le dicen que tiene que hacer cuarto de la ESO». Ingrid, que fue maestra en su tierra, afirmó que el día de la proyección era muy importante para ella porque se cumplen tres años desde que salió de Cartagena de Indias y llegó a Madrid. Reconoció que ha sido un proceso duro, pero también que ha tenido la oportunidad de apoyar a su hijo en sus estudios, ha ayudado a mujeres que los necesitaban gracias a su formación como dinamizadora, y está haciendo «realidad sus sueños» al inaugurar su su taller de arte Soy Arte España. Como dijo ella: «los sueños no tienen fronteras y la empatía tampoco debería tenerlas»
El debate posterior estuvo lleno de preguntas y opiniones. -¿Por qué creéis que había resistencia a acoger a las personas refugiadas?, preguntó Noe. -Porque ellos y ellas también estaban mal y tenían miedo a perder lo poco que tenían, respondió un chico. -¿Qué pasó, sin embargo, cuando vino la gente de fuera? -Que la gente se unió y hubo diálogo entre culturas, el pueblo se enriqueció.
«Los miedos a que el Otro sea una amenaza hacer caer en comportamientos xenófobos», recordó Noe en tanto Ingrid recordó que las personas migrantes y refugiadas «venimos a buscar una vida digna».
El viejo roble, que en la película es el nombre de un bar, simboliza la unión, la fortaleza, la diversidad y la solidaridad, en conclusión un espacio de resistencia. Al concluir, Noe quiso lanzar mensaje al alumnado valorando su participación. «Sois la generación que va pisando fuerte». Dos de los estudiantes presentes se acercaron al final a abrazar a Ingrid.






