Una tarde con estudiantes afroamericanas

Un grupo de estudiantes afroamericanas de la Universidad Spellman College de Atlanta compartieron una tarde con Málaga Acoge en la que tuvieron ocasión de escuchar los testimonios de Jamila, Mahoua, Claudia y Brigget, cuatro madres que apoyamos en la asociación.

«Cuando llegué a España acababa de cumplir 18 años y no sabía decir una sola palabra en español. No fue fácil: aprender el idioma, las costumbres, el trato con la gente», cuenta Jamila, de Marruecos. Después de 19 años es madre de una niña y reconoce que ha tenido «suerte porque siempre he conocido gente que me ha apoyado».

Sentadas formando un círculo en la biblioteca del colegio San José de Calasanz, las estudiantes se interesaron por su lugar de procedencia en Marruecos, por cómo aprendió español y qué es lo que está haciendo ahora. Contó que es de Nador, que aprendió el castellano hablándolo con compañeros de trabajo y en la calle, sin asistir a clases: «Trabajo en casas como asistenta y estoy estudiando gramática árabe en la escuela de idiomas porque me gustaría hacer de traductora».

Jamila sonríe a cada rato mientras habla. Advierte de que su forma de ser ha cambiado por completo desde su llegada a España y que cuando vuelve a su país se siente extranjera.

Claudia, sin embargo, no lleva tanto tiempo en España. Apenas un año. Es colombiana, de Cali y tiene un hijo de 7 a quien quiere dar «un mejor futuro». En España dice sentirse «tranquila y segura», algo que no es posible en su país. «Mi país es muy hermoso, pero no hay seguridad».

¿Y por qué escogiste Málaga?, le pregunta una de las estudiantes. Y ella contesta que tiene amigos de Colombia, de su propio barrio en su país, que ya vivían en la ciudad y la han acogido bien. «Mi hijo ya habla como la gente de aquí. Es como si fuera su país».

Reconoce que hay gente racista, que es «muy duro» ser extranjero, no es un camino fácil, pero recuerda que el rechazo a las personas migrantes no es exclusivo ni mucho menos de este país, sino que se da en todos lados, por ejemplo, «en Colombia no quieren a los venezolanos».

En este punto, Anastasia, una de las profesoras del Spellman College, italiana residente en Estados Unidos, se refirió al movimiento xenófobo presente en Europa y Estados Unidos.

También intervinieron en el encuentro Mahoua y Brigget, de Costa de Marfil y Nigeria, respectivamente. Los cuatro hijos de Mahoua, de 2, 7 y uno mellizos de 9, dibujaban en una mesa junto a la hija de Jamila.

«Siento España como mi casa. Gracias a Dios vivo aquí. Aquí nacieron mis hijos», dijo Mahoua quien asiste a clases de español en Málaga Acoge y ha participado en cursos para encontrar trabajo. Briggite, que lleva 22 años en España, tiene tres hijos de 15, 13 y 9 años que nacieron en nuestro país.

La conversación tuvo lugar alrededor de una mesa con pasteles y bebidas que trajeron las profesoras de la Universidad y se fueron abordando temas variados, saltando de uno a otro en función de las preguntas y respuestas. Terminamos hablando de comida y de lo que supone para las personas migrantes ese cambio.

«Al principio no me gustaba el queso manchego y ahora me encanta y en mi casa se hace gazpacho, paella y tortilla de patatas», afirmó Yamila, que adora cocinar.

Las cuatro madres y sus hijos e hijas presentes en la jornada son parte de las familias que apoyamos desde el programa CaixaProinfancia de la Obra Social «la Caixa».

Al final, después de un aplauso, salimos al patio del colegio y nos hicimos una foto de grupo bajo la buganvilia. Otro grupo de esta universidad ya nos visitó hace dos años. Así que nos despedimos hasta la próxima.

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