“Toda expresión de arte puede cambiar las cosas, porque deja a la gente expresarse libremente”

Med Ziani se considera “una mezcla, un híbrido”. Siguiendo dos caminos a la vez, el de productor musical y el de músico, dedica gran parte de su vida a la música. [Aquí lo podéis ver en una de sus interpretaciones] “Intento sacar adelante las creaciones que tengo en la mano queriendo mostrar un poquito esa parte de fusión de donde viene uno y qué aporta al entorno actual”. Nació en Alhucemas y hace ya más de un lustro década que reside en España, entre Granada y Málaga, donde vive actualmente, tras pasar por países como Bélgica. Inquieto, anda en mil proyectos a la vez, como se puede ver en su web www.medziani.com.

¿En qué proyectos se encuentra inmerso?

Ahora mismo tenemos dos proyectos. Por un lado, estamos formando un grupo entre malagueños y marroquíes. Cantamos en bereber, pero también estamos formando un show en directo de dos horas fusionando soul, reggae, flamenco… Una formación algo diferente, que se sale de lo común. Y, a parte, estoy grabando un disco que va a tener más de 50 colaboraciones de diferentes artistas. Estamos trabajando mucho on line… Yo no tengo discográfica, ni promotor ni nada… He sido siempre un artista 2.0, moviéndome en internet: del chat IRC antiguo hasta las redes sociales de ahora… Me muevo por ahí y hay mucha gente que me apoya de diferentes sitios, lo que da mucha fuerza. El disco tendrá colaboraciones de Kuwait, España, Francia, Inglaterra… Muchos países y muchos músicos de aquí. Y es un disco solidario. Es la primera vez que voy a vender un disco, pero el cien por cien de la venta va a ser para una asociación de Marruecos que trabaja en mi zona, en el Rif, el norte de Marreucos, con niños en las zonas rurales muy apartadas.

¿Mezclan bien músicas como la bereber y la europea?

Sí, claro. Trabajando con buenos músicos, con buena compañía, se puede.  Fluyen las ideas muy rápido. Por ejemplo, en Granada estuvimos haciendo un proyecto que se llama Bybus. Concretamente “Med Ziani & Bybus Project”, un proyecto que hicimos con un bajista chileno, un laudista de Siria, un teclista de Inglaterra y yo, además de algunos otros músicos invitados. Y cada uno aportaba. Si en nuestra región tenemos música bereber y una melodía, pues cada uno aportaba su conocimiento. Y así fluyen los proyectos. Y en directo se nota, se nota que no eres un producto más o que no quieres exhibirte como músico; sino que se nota como disfrutamos entre nosotros: Ahora ofrezco lo mío, luego tu solo de soul, mi música de laúd que traigo de Siria… Se nota que los músicos lo disfrutan.

Es un buen ejemplo de la mezcla de culturas…

La gente, cuando sale de un concierto de fusión, no va a cambiar totalmente su idea; pero sí sale con un poquito de que, oye, hay algo que se puede hacer. O simplemente tener esa noción de la fusión en sí, de decir: mira podríamos aplicarlo al día a día. Igual que comerte un shawarma, estás yendo a un sirio en realidad y te das cuenta de que eso es ya en sí fusión.

¿Cree que la música puede ayudar a cambiar las conciencias?

Yo creo que toda expresión de arte puede cambiar las cosas, porque deja a la gente expresarse libremente. A través del arte nos expresamos libremente, yo creo que sí podría cambiarnos. La música nos toca directamente nuestro fondo, nuestro interior… Y creo que un buen mensaje que se puede transmitir a través de la música se hace más mensaje, más profundo, más directo a la persona.

Sus proyectos musicales, además, tienen mucho que ver con la migración…

Sí. Una cosa que hago es que no me limito a un único estilo: hacemos música bereber, marroquí, soul, jazz… Otro de los proyectos realizados era uno en el que yo producía a un rapero marroquí residente en Málaga, Mehdimof, que lleva aquí muchos años y decidimos hacer este proyecto, entre amigos, nadie es actor profesional. Nos juntamos españoles, franceses, sirios… Gente de Senegal, Marruecos, Argelia, Rumanía, Jordania… En realidad todos colegas y nos juntamos para hacer algo de integración, sin objetivos concretos, sin estereotipos, rompiendo un poco esos estereotipos. La gente que vive aquí son ciudadanos de la ciudad donde viven y por eso hemos querido rodar el videoclip en localizaciones de Málaga que se vea que es Málaga porque todo estamos viviendo aquí. [Podéis ver el vídeoclip con subtítulos en español aquí]

Se sienten todos de aquí…

Yo, por ejemplo, vine aquí con 20 años. Y tú eres de donde vives. Yo me he sentido en un momento tangerino porque he vivido en Tánger; de Bruselas porque viví en Bruselas. De Granada, de Málaga… De donde vives. Hay que hacer un esfuerzo para integrarse también, aportar y dejar que te aporten. Al fin y al cabo somos gente que queremos lo mismo: Vivir bien, estar tranquilos…

La plena integración, ¿se consigue con esfuerzos de locales y emigrantes?

Yo creo que la base del buen entendimiento es el respeto. Y para que nos respetemos tenemos que entendernos primero. Para entenderte con un oriental o con un árabe o un musulmán hay que saber diferenciar también estereotipos, saber a quien te diriges… La clave es entenderse y respetarse. Por ejemplo, para un musulmán un tornado no es un tornado, no es algo científico; es una expresión de la naturaleza y para un budista será otra cosa… Tenemos que adaptarnos a saber en qué lenguaje hablamos, a quién nos dirigimos para tener una base. Pero con el respeto se puede conseguir todo. Si te respeto y me respetas, ya no es por como lo podrían ver los otros o como podría sentirse alguien que es racista…

¿Se encuentra en muchas ocasiones con la barrera del racismo?

A mí los racistas sinceramente… Yo les entiendo, porque antes de venir nosotros aquí durante cierto tiempo sentimos un miedo a lo que nos espera, a lo diferente… Lo que pasa es que en el caso de los racistas es continuo, durante todo el rato. Nosotros tenemos ese miedo, pero una vez estás aquí te integras, haces el esfuerzo… Y en el caso de los racistas me da algo de pena, deseo que la gente abra un poco la mente. Y ya está.

¿Cuál cree que puede ser el factor clave para ir acabando con ese racismo?

Creo que el secreto está en no dejarse presionar por los extremismos. Cualquier cosa llevada al extremo es mala. Así que, partiendo de esa base, creo que lo que podemos hacer es liberarnos a nosotros mismos, pensar por nuestra cuenta. Eso antes que nada. Yo soy una persona normal, soy marroquí, soy bereber… ¿Y? Soy una persona igual que cualquier otra persona, que quiere lo mejor para sí mismo, para los demás, para el vecino… Y conseguir un poquito más. Yo vine aquí para aprender, seguir mi formación. Para venir a un país vecino donde hay una formación que no hay en mi país. Y me quedé porque me enamoré de la forma de ser de la gente, me gusta cómo se vive aquí, el clima… Soy migrante cultural en busca de libertad.

¿Cómo le acogió Málaga al llegar?

Cuando llegué a Málaga la verdad es que todo fue muy bien. No noté mucha diferencia. Somos mediterráneos… Yo vengo de Alhucemas, justo enfrente de Torrox, así que las costumbres… y como aquello fue colonia española, aunque le llaman protectorado español, escuchamos la radio, vemos la tele, Barrio Sésamo… Igual que cualquiera de aquí. El concepto de que te reciba la gente tampoco le hacía mucho caso. No esperaba una recepción de la sociedad…

¿Y qué le dice la gente cuando le oye hablar en bereber?

En los conciertos la gente nunca nadie ha dicho nada. Al contrario: mucha gente en Marruecos me pregunta si a los españoles les gusta cuando cantas en nuestro idioma si no lo entienden… Pero la gente sí que es receptiva, porque el que no es receptivo no viene. Y la gente es muy receptiva en toda las salas de España, desde RazzMatazz en Barcelona a Planta Baja en Granada o Vivero en Málaga. Nunca ha habido ningún comentario… Todo lo contrario, la gente aplaude todas las iniciativas de fusión, de algo diferente, lo disfruta como si fuera parte de él.

¿Es entonces la sociedad española una sociedad abierta?

Yo creo que hay de todo un poquito. Es una sociedad abierta, cercana… Yo fui a vivir a otros países y no pude estar más de dos meses porque se echa de menos, sobre todo aquí en Andalucía, el desparpajo, la gente cercana, un abrazo, el saber hablar, las bromas… Pero hay muchos tópicos y no voy a caer en los tópicos de lo que digan los demás: Yo creo que en España se vive bien, la gente es receptiva, es abierta… Hay gente, pero poca, en las nuevas generaciones, de diferentes opiniones; pero siguen siendo respetuosos. Como dije antes, todo lo que es extremo, no me interesa.

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