«Hay que tener voluntad y paciencia para conseguir lo que quieres»

Hoy viernes es el día libre de Dado*. Lleva una semana trabajando en un chiringuito de Benalmádena y está muy contenta. Cuenta que «los compañeros son muy amables». Aprovechará el tiempo libre para limpiar la casa que comparte con otras dos mujeres y sus niños en Mijas, un piso de acogida que gestiona Málaga Acoge: «Voy a limpiar la cocina, el dormitorio, preparar mi comida para la semana y lavar mi ropa de trabajo».

Es de Dakar (Senegal) y llegó a España en 2003 con su marido del que se separó hace una década. Antes de llegar a Fuengirola en 2019 vivió en Almería, Jaén y Madrid, donde estuvo empleada sobre todo en restaurantes como ayudante de cocina.

«Desde que llegué aquí me estoy moviendo, trabajando en muchos restaurantes». Es madre de tres hijas de 15,13 y 11 años que nacieron en España. «Como no podía darles lo que necesitaban» desde hace tres viven con su abuela en Senegal. Pero será sólo hasta que logre una situación estable y vuelvan a reencontrarse. «Me faltan, les echo muchísimo de menos», reconoce Dado, que las llama con mucha frecuencia.

«Tengo que conseguir un trabajo fijo. No quiero tener que pedir ayuda». Está convencida de que «nada es gratis» y cuando trabaja envía dinero a su familia en Senegal para «tengan una vida mejor». Con la pandemia «todo se vino abajo. Perdió como tantos su trabajo y el medio de pagar el alquiler. «Había subido siete peldaños de una escalera de diez y el coronavirus me dejó en el primero de nuevo», lamenta. A través de un amigo se puso en contacto con nuestras compañeras de Fuengirola e hizo cursos de formación de Manipulador de Alimentos y Atención al Cliente.

Ahora está subiendo de nuevo esa escalera de la vida y cree que «con voluntad y paciencia» alcanzará sus objetivos. Desde finales de octubre vive en nuestro piso de acogida de Mijas desde donde habla cada día con sus hijas, está «muy a gusto» y la convivencia con las compañeras es buena.  «No tengo derecho a quejarme. Hay gente que no tiene un techo». A veces las mujeres cocinan comidas propias de cada país y las comparten. «Una ofrece cus-cus y yo arroz con pescado y verdura, que es un plato muy completo», apunta.

En el tiempo que ha vivido en España se ha sentido acogida y no ha sufrido, «por suerte», rechazo o racismo por el color de su piel. «Si vienes a un país que no es el tuyo es para trabajar y tener una vida mejor y eso la gente no lo entiende bien», apunta. En todo caso, Dado afirma que es mejor «no entrar en el juego» de los ataques xenófobos «porque es peor».

A Dado le gusta mucho hablar y lo hace con la fluidez que le da llevar diecisiete años en España. Agradece el apoyo de nuestro equipo en Fuengirola: «La asociación me ha caído del cielo. Me ha dado la tranquilidad para seguir adelante. En algunas conversaciones empezaba llorando y acababa riendo. El equipo es un diez».

El apoyo a Dado se inscribe en el proyecto Globalemplea financiado por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social –Dirección General de Integración y Atención Humanitaria-  cofinanciado por el Fondo Social Europeo y cuenta con el apoyo de la Fundación La Caixa, la Fundación Cajasol y la Junta de Andalucía.

*Dado no es su nombre real.

La imagen se titula «La inmigración»y es obra de María Jaime, creador que forma parte de nuestro proyecto Artistas Acoge 

 

 

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