Conocemos a Antonio Fernández, de Araboka, restaurante colaborador de Málaga Acoge

La casa de comidas y vinos Araboka está muy cerquita de la Catedral de Málaga y es uno de los muchos restaurantes que colaboran con Málaga Acoge recibiendo en sus cocinas a chicos y chicas que hacen prácticas incluidas en distintas formaciones que organizamos en la asociación.

Poco antes de verse obligado a cerrar sus puertas por esta crisis del coronavirus acababa de incorporarse a hacer prácticas con ellos Luxibel, una joven que apoyamos y que participó en uno de nuestros cursos, concretamente el de Ayudante de Camarero, enmarcado en la línea Incorpora Joven del programa Incorpora «la Caixa» de la Obra Social «la Caixa» y la Fundación Cajasol.

En estos días los fogones de Araboka están apagados, pero no hace mucho que estuvimos charlando un rato con su gerente, Antonio Fernández, con motivo de la presentación del libro que Julio Melgarejo tenía previsto hacer en ese local a beneficio de la asociación y que ha quedado aplazada.

«Soy la quinta generación de hosteleros de mi familia. El Francisco Rivera Ordoñez de la hostelería», destacaba Antonio, sonriente. Su tatarabuelo ya tenía un ventorrillo y desde entonces hasta ahora ha ido siempre «intentado mejorar».  Hace tres años y medio que regenta Araboka, «el altar de la boca, del sabor, del gusto», según lo describe en la entrada del establecimiento. Antes de este céntrico restaurante, regentó Dom Vinos, un negocio mucho más pequeño en Fuente Olletas. «La cocina del Araboka tiene el tamaño de todo Dom Vinos»,  pero era grande en clientes y amigos, «una auténtica tribu» que le «hizo feliz durante ocho años».

Araboka está formado por un equipo de 16 personas a las que cuida con esmero, porque «hay que humanizar la profesión «, y que tienen muy claro que el objetivo es «hacer feliz» a los comensales, según cuenta Antonio que suele celebrar distintos eventos en su local como comidas temáticas, la última centrada en la gastronomía francesa en la que tuvieron cabida 42 referencias de vinos.

Hasta el momento de cerrar sus puertas había en Araboka tres personas de prácticas. También todos los años reciben a jóvenes de Francia con conocimientos técnicos en servicios de vinos. Si se ha dedicado a esta profesión, concluye a Antonio, es para dignificarla, ponerla en valor y que toda la gente que come en Araboka se sienta satisfecha.

Esperamos volver a vernos pronto.

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