Roxana cumple en Fuengirola su sueño de vivir y trabajar en España

Por Agustín Olías

Los motivos por los que los humanos cambiamos de país son muy diversos. Desde causas terribles e involuntarias que nos fuerzan a abandonar nuestra ciudad, como guerras, hambrunas o persecuciones religiosas hasta razones voluntarias en busca de un lugar mejor donde vivir. En la sede de Málaga Acoge de Fuengirola me encontré con una persona cuya razón para venir a España era “cumplir un sueño que siempre tuvo”.

Roxana podría pasar por ser ciudadana de cualquier país del norte o centro de Europa: alta, rubia, ojos claros. Pero no, es  argentina, con bisabuelos españoles, canarios para más señas. Hace siete años que abandonó su Córdoba natal para venir a España.

¿Por qué viniste a España?

Vine porque me gusta mucho España y tenía la necesidad de cumplir el sueño de mi vida, conocer España y quedarme aquí. Estuve dando vueltas a la idea, a ver si podía venir con mis hijos, tengo cinco. Primero vine con mi marido y la más pequeña, luego traje a la más grande, luego ya a los otros tres que me faltaban.

Estoy acostumbrado a oír motivos que impulsan a la gente a abandonar su país, el tuyo es original, me sorprende. A parte de cumplir tu sueño, ¿tenías otros motivos?

No, no hubo otro. Quería conocer y vivir en la tierra de mis antepasados, era algo que siempre soñaba y quería cumplir mi sueño. Yo tenía trabajo como camarera de piso, que es mi profesión, y mi marido tenía su taller de coches. Te tengo que decir que mi marido ha sido muy comprensivo, como él dice, era mi capricho. Me apoyó, pero es cierto que cuando llegamos y él vio que no podía trabajar, se preocupó. Es que fue una gran sorpresa para nosotros el llegar y ver que necesitábamos unos papeles oficiales para trabajar, es algo que allá no sucede.

¿Qué hicisteis?

Yo busqué cualquier tipo de trabajo mientras resolvía lo de los papeles. Trabajé sin contrato como asistenta en casas de familias. Mi marido, ya te dije que es mecánico de coches, no conseguía trabajo por no disponer de los permisos. Por suerte un hombre le echó una mano y le empezó a encargar “chapuzas”, sin papeles, claro. Pero por lo menos era un dinero que entraba en casa para mantener a la familia.

Entiendo que ya tenéis los papeles en regla.

Sí, tenemos la residencia y ahora estoy en trámites de solicitud de la nacionalidad española. Al mismo tiempo que buscaba trabajo, empecé a buscar asociaciones que me pudieran informar y ayudar, porque me enteré de que podíamos hacer los papeles legales por arraigo una vez que llevásemos tres años aquí.

De las asociaciones que encontraste, ¿por qué te dirigiste a Málaga Acoge?

Cuando estaba buscando trabajo, la chica de orientación laboral me comentó que Málaga Acoge estaba ofreciendo cursos de Camarera de Piso que es, precisamente, mi profesión. Hice el curso y tuve la oportunidad de hacer prácticas en el hotel “de los elefantes” (Village Holliday Inn). Muy linda la experiencia. Nos hicieron un contrato desde mayo hasta el 31 de octubre de 2016. Luego cerraron hasta enero. Ahora, con la nueva temporada turística, espero que me vuelvan a llamar.

¿Qué opinión te merece Málaga Acoge?

Estoy muy contenta con la organización. Málaga Acoge me ha abierto las puertas para trabajar en lo que me gusta, en mi profesión. Vengo por aquí a menudo para informarme de dudas o para que me echen una mano en hacer el currículum. También hice un curso de lavandería organizado por Málaga Acoge. Además, uno de mis hijos asistió al curso de camarero. Mi marido no ha necesitado hacer cursos porque una vez que tuvo los papeles en regla, encontró trabajo fácilmente.

Me comentabas al principio que has traído a tu familia, a cinco hijos. ¿Están contentos aquí o quieren volver a Argentina?

Sí, ellos vinieron gustosos y están muy contentos aquí. Fíjate, la hija mayor está casada y vive en Lucena; los dos chicos están trabajando y viven con sus respectivas parejas; las más pequeñas, de 11 y 20 años, están conmigo. Ninguno tiene deseos de volver a Argentina.

Se ha cumplido tu sueño y llevas ya siete años viviendo en España. ¿Te arrepientes de haber venido, esto es como te esperabas?

No me arrepiento de haber venido, para nada. Estoy muy feliz en Fuengirola, ¡aquí tengo a mis cuatro nietos! Pero no todo ha sido de color de rosas, también he llorado mucho. Me vine ciegamente, sin pensarlo detenidamente y han surgido muchas dificultades. Pero soy una luchadora y he luchado por lo que quería, por realizar mi sueño. Sufro cuando estoy parada, me siento inútil, pero también pienso que todo tiene su tiempo. Algo que me duele mucho es que, a veces, me he sentido discriminada en España, en algún sitio me recriminaban que fuese a buscar trabajo sin papeles ¿Qué haces aquí?, me preguntaban, y me decían: “si hubiese algún trabajo se lo daríamos a un español que lo pidiese”, reprochándome que le quitamos el trabajo a los españoles. Yo no vengo a quitarle el trabajo a nadie, vengo a ganarme el pan con el sudor de mi frente.

Me despido de Roxana deseándole lo mejor para ella y su familia: esta mujer luchadora y soñadora que ha cumplido su sueño. Antes de despedirnos me cuenta que venir a Fuengirola fue cosa del destino. Cuando llegaron a Madrid no sabían a qué lugar dirigirse: una española que venía en el vuelo les dijo que “la costa mediterránea andaluza era un lugar agradable y con mucho turismo”… ¡y aquí vinieron!


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