“Es necesario que la gente abra la mente y se ponga en el lugar del otro”

A Sergio no le importa que sus inquilinos sean personas refugiadas, no le importa de donde vengan ni de qué nacionalidad o religión sean. Sergio simplemente les ha alquilado el piso que tenía libre tras la temporada veraniega en una zona turística de Málaga, sin plantearse nada más.

“Todo es el desconocimiento, la desinformación y el miedo”, argumenta Sergio Úbeda, malagueño de 34 años, acerca de la discriminación de algunos propietarios reacios a alquilar sus viviendas a personas y familias que buscan asilo en España. Este joven es uno de los arrendadores que ha firmado en estos días un contrato de alquiler con Málaga Acoge para destinar su vivienda a la acogida de personas solicitantes de asilo hasta diciembre de 2018.

El de Sergio es uno de los tres pisos que Málaga Acoge necesita para acoger a personas refugiadas en el marco de su proyecto TARHIB de acogida e inclusión social para personas solicitantes de asilo y beneficiarias de protección internacional, desarrollado en el marco de la federación Andalucía Acoge.

“Yo alquilaba mi piso los inviernos a un matrimonio de jubilados finlandeses, pero me avisaron de que no venían este año, así que me estaba planteando buscar nuevos inquilinos”, relata Sergio quien supo de nuestro proyecto a través de una amiga que le llamó porque “sabe que tengo la mente abierta”.

Reconoce que “podría sacar mucho más alquilando su piso por temporadas de invierno y verano”, pero advierte de que “no todo es el dinero”. En unos días deja España con destino a Irlanda. Es “consciente” de que pueden pasar cosas pero que está “tranquilo” porque cuando habló con la asociación comprobó que “el proyecto estaba bien atado y las garantías que me ofrecieron me dieron mucha seguridad”.

En el marco de este proyecto, subvencionado  por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social (Secretaría General de Inmigración y Emigración) y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea, se espera acoger en tres viviendas a 45 personas solicitantes de asilo y prestarles apoyo para su integración durante dieciocho meses.

Las trabas que pone el mercado inmobiliario a estas personas más vulnerables que buscan asilo no son pocas. No es sólo cuestión de solvencia económica, que la asociación garantiza, sino de prejuicios. Málaga Acoge ha logrado dos de los tres pisos que necesita para poder empezar a apoyarles en su camino. Necesitamos uno más.

“A los propietarios de pisos en alquiler les diría que se pongan en la situación de estas personas, que tengan empatía, que es algo que hace falta de forma generalizada”, consideró Sergio, quien les conminó a reaccionar, a “entender las circunstancias de los demás” y a “arriesgarse”, porque “lo que das lo vas recibiendo”.

“Estoy muy concienciado con el tema de la inmigración”, afirma Sergio a quien la solidaridad le viene de familia. Sus dos hermanos adoptados, de 13 y 14 años, son malagueños de origen extranjero. Después de trabajar cinco años en Madrid como informático viajó por Asia y vivió una temporada en Tailandia: “Viajar te hace cambiar mucho la visión, cuando vas a un sitio y te acogen de una manera tremenda te preguntas por qué no hacemos nosotros lo mismo”.

Cuando alquilas una vivienda a una persona refugiada no sólo les estás dando un techo. Para ellos y ellas tener una casa es una oportunidad para poder volver a retomar su vida. Para Sergio “alquilando una vivienda a personas solicitantes de asilo estás yendo más allá de un intercambio mercantil. La recompensa y satisfacción es mayor cuando haces algo sabiendo que estás ayudando a alguien”.

El piso de Sergio tiene tres habitaciones y está amueblado, “recién reformado en junio”, preparado para la entrada en octubre de personas refugiadas.Esta semana ya hemos firmado, con un pareja del municipio, el contrato de alquiler para poner en marcha la segunda vivienda. Pero nos falta una tercera para disponer de los recursos adecuados para atender a personas que llegan en situaciones personales y vitales muy duras.

Qué más te da de dónde vengan o su religión. Es necesario que la gente abra la mente y empatice, que acepte que si surge un problema en el piso vendrá, pero puede venir independientemente de donde sean los inquilinos”.

Desde Málaga Acoge hacemos un llamamiento. Nos falta un piso, un hogar para estas personas que cubrirá sus necesidades básicas y desde el que se le prestará un apoyo integral. Debe estar en Vélez Málaga, preferentemente en Torre del Mar, tener al menos tres habitaciones y estar amueblado. El contrato sería hasta diciembre de 2018.

Las personas que quieran colaborar con este proyecto alquilando su vivienda tendrán, entre otras garantías, la firma directa del contrato con la asociación Málaga Acoge, así como un seguimiento constante de un equipo de la organización de su buen uso. Asimismo, garantizamos la puntualidad en el cobro de la renta en los 7 primeros días del mes.

Málaga Acoge garantiza un inventario fotográfico del estado de la vivienda y se compromete a entregarla en las mismas condiciones en las que se inicia el alquiler. Ofrecemos un seguro de hogar que cubre la vivienda y todo su contenido, además de una atención personalizada y un respaldo institucional.

Necesitamos más propietarios comprometidos. ¿Nos ayudas?

Escribe a la dirección de nuestras sede de Málaga Acoge en la Axarquía:  torredelmar@acoge.org


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