“No podemos solamente quejarnos de los políticos y quedarnos de brazos cruzados”

Beatriz Guimaraes es abogada y cumplirá 30 años a finales de año. Se licenció en la Unviersidad Católica de Santos, cerca de Sao Paulo, en Brasil. Tiene despacho propio y es optimista: “el que no sea emprendedor no sobrevive”, asegura. Tiene doble nacionalidad, española y brasileña, pero el proceso ha sido largo. Conoció en 2008 a su actual marido. Vivía en Brasil y quiso venir a España para conocer mejor a su pareja y aprender más el castellano, pero el Consulado de España en Sao Paulo le denegó el visado. “Me vine como turista y el expediente de matrimonio ha tardado un año, así que me quedé en el ‘limbo’ como muchos otros extranjeros hasta la fecha de la boda”, cuenta. Destaca la experiencia y todo el aprendizaje que le han supuesto los trámites que ha debido realizar este tiempo: solicitar el visado y la prórroga, documentación de matrimonio, residencia, homologación de título, carné de conducir, nacionalidad… “Antes de empezar a trabajar en el despacho ya tenía mucha experiencia con Extranjería a nivel personal”, destaca con una sonrisa, pero matiza: “he sentido en la piel el trato por parte de los organismos públicos con los extranjeros y la dificultad del idioma, añadido con la añoranza de la familia”. Actualmente, a su trabajo como abogada suma su voluntariado en la sede de la Axarquía de Málaga Acoge, donde colabora desde enero de 2013.

¿Cómo conoció Málaga Acoge?

Desde enero de 2013. En 2011 cursé el Máster en abogacía impartido por el Colegio de Abogados y la Universidad de Málaga. Ahí conocí a José Luis Rodríguez Candela como profesor/ponente y escuché sobre Málaga Acoge, que defiende los derechos de las personas inmigrantes, con lo que me identifico mucho y entré en la página web con la idea de apuntarme.

¿Por qué decidió colaborar?

Estaba y estoy formándome constantemente: me propuse como forma de ayudar a la gente extranjera y/o sin recursos y a la vez profundizar en el apasionante mundo de las personas inmigrantes.

¿Cuál es su labor en la asociación?

Estoy los martes en la sede de la Axarquia asesorando jurídicamente a los usuarios que acuden con cita previa.

¿Cuáles son los principales temas que atiende?

La mayoría acuden para informarse de cómo regularizarse, una parte pequeña acude para tramitar la renovación de su residencia o saber si pueden solicitar la nacionalidad española.

¿Hay muchas trabas legales con las personas inmigrantes?

Sí. Dependiendo del momento, la sociedad cierra la frontera o rechaza extranjeros. Atiende a la situación nacional de empleo, como sabemos: el interés político se sobrepone a los derechos fundamentales.

¿Qué situaciones le han sorprendido más durante su voluntariado en la entidad?

Quizás los problemas que hay en la Frontera Sur de Europa, en la valla de Melilla, y constatar la desesperación de un grupo de personas lleno de esperanza por un futuro mejor.

¿Piensa que hay racismo en Vélez-Málaga?

A mí no me ha llegado ningún caso de racismo ni he escuchado sobre alguno. Discriminación, quizás.

¿Cuáles cree que pueden ser las claves para romper estereotipos con las personas inmigrantes?

Apuesto por la mediación intercultural que hacemos a diario, que falta mejorar.

¿Cómo valora su experiencia en la asociación? 

Muy positiva. He podido transmitir mis conocimientos y apoyo a personas que llegan destrozadas moralmente y también he animado a otras a seguir luchando.

¿Qué cree que es lo mejor de hacer un voluntariado?

He buscado mucho mi felicidad en las cosas simples de la vida y había una parte de mí que no estaba completa con el reconocimiento profesional, faltaba hacer algo por los demás sin nada a cambio. No sé si me explico… Es más el sentimiento de que salgo de Málaga Acoge con la ilusión de haber ayudado a personas que necesitaban de esa información. Me llena de felicidad, puesto que la información que les doy puede cambiar sus vidas.

¿Cree que los voluntarios pueden ayudar a cambiar cosas?

Sí, creo que cada uno debe contribuir de alguna manera. Yo soy abogada y puedo contribuir asesorando jurídicamente un par de horas a la semana, otra persona es jubilada y puede dar su apoyo, una profesora puede dar clases de castellano y así… No podemos solamente quejarnos de los políticos y quedarnos de brazos cruzados.

 ¿Cómo es la relación con los técnicos de la asociación? ¿Se siente parte de Málaga Acoge?

La relación es muy buena y sí, me siento parte. Acudo a las reuniones, propongo ideas nuevas… Me gusta mucho estar con las personas voluntarias y las técnicas, son muy agradables y ¡siempre dispuestos a ayudar!

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