“Me hace muy feliz ver cómo avanzan en el uso del español”

Por Agustín Olías*

Una de las actividades más exitosas de Málaga Acoge en su trabajo de ayuda a las personas inmigrantes a lograr una vida digna en nuestro país, es la de “clases de español para personas adultas”. El curso se terminó en junio, pero excepcionalmente este año se continúa con esta actividad en la sede de la calle Bustamante de nuestra organización en Málaga.

Y por allí me pasé el jueves 20 de julio para conocer a la persona que ha logrado esto: nuestro voluntario Antonio Guirado, quien muy amablemente me concedió una entrevista minutos antes de que empezase su clase.

Antonio, en primer lugar, cuéntanos algo de tu vida, para conocerte un poquito. Malagueño no eres, lo digo por el acento.

(Sonríe) Siento defraudarte, pero nací en Málaga, pero siendo muy pequeñito me llevaron a Ciudad Real; aunque ha sido en Barcelona, donde he vivido más de veinte años, donde he desarrollado mi carrera profesional, dedicándome a la gestión y dirección de movimientos asociativos. Ahora ya estoy retirado, por eso tengo tiempo para dedicarme a esta labor de voluntariado. A Málaga regresé hace unos tres años.

 

¿Cómo fue el elegir Málaga Acoge para colaborar como voluntario?

Cuando llegué a Málaga me entró el gusanillo de volver a realizar tareas que estuviesen en línea con mis principios éticos y que fuese una actividad diferente al tema socio sanitario en el que yo había estado trabajando; por ejemplo, ayuda a refugiados y migrantes. Busqué por Internet, encontré varias asociaciones, entre ellas Málaga Acoge. Me gustó lo que vi en la web de la asociación, pregunté a conocidos míos en Barcelona, quienes me hablaron muy bien de Málaga Acoge, y me decanté por ella. Vine a una entrevista y estuvimos viendo cómo podría yo colaborar y una de las actividades que me propusieron fue la de dar clases de español. Me pareció bien y aquí estoy.

 

Antonio lleva dos años como voluntario en Málaga Acoge dando clases de español para adultos los martes y jueves por la tarde, una hora y media al día, durante el “curso escolar”, que dura de septiembre a junio. Siento curiosidad por conocer cómo surgió la iniciativa de dar estas clases en verano. Él nos lo explica:

Me comentaron que había peticiones de alumnas y alumnos para continuar con las clases en verano, a mi me pareció bien pues no pensaba salir de Málaga y empezamos. Como sólo hay un grupo, la dificultad que tengo es que hay una persona que no sabe español y es analfabeta en su idioma, tres que tienen un nivel alto y el resto está en un nivel medio. En total hay trece alumnos.

 

Entiendo que son antiguos alumnos los que forman este grupo? ¿O también hay gente nueva?

En principio se creó para esos antiguos alumnos que pidieron continuar en verano. Pero siempre que quede una silla vacía en clase, se admite a gente nueva, independientemente el nivel que tenga.

 

¿Cómo gestionas esta diversidad de nivel que tienes en clase?

Tengo que decirte que este problema no me lo esperaba. Al principio hablamos de que habría dos clases, pero no pudo ser y me encontré con una clase muy variada. Lo que hago es que me preparo para dar dos clases de dos niveles diferentes. Es complicado llevarlo adelante, pero bueno, es una excepción y creo que está saliendo bien. Por supuesto esta situación durante el curso no se da, como bien sabes. Mira, de lo que se trata es de adaptarse a los alumnos que tienes y a su nivel. Aquí no se trata de dar clases magistrales y el que apruebe bien y el que no, que repita. Nada de eso, se trata de que aprendan español para poder vivir en España.

 

En cuanto a la procedencia de estas alumnas y alumnos, ¿se repite el patrón que tenemos durante el curso anual?

La verdad es que sí, que la mayoría son magrebíes o procedentes del África subsahariana, con algunos pocos de Europa del Este. Pero lo que más influye en el grupo son las diferencias socioculturales que son enormes. Nos podemos encontrar con alguien que no ha pisado una escuela en su vida en comparación con otro que tiene estudios superiores. Pero las profesoras y profesores de Málaga Acoge estamos acostumbrados a estas situaciones, nos adaptamos y creo que lo hacemos bastante bien. Sí que se nota, a lo largo del curso, que por las mañanas vienen más mujeres que hombres, mientras que por las tardes, la mayoría son hombres jóvenes.

 

¿Crees que merece la pena este esfuerzo que hacéis para enseñarles español?

Sí, rotundamente sí. Esto no es una academia donde se enseña gramática y ortografía. Lo que enseñamos en un español de uso, una gramática y ortografía básicas, que ayuden a las personas en su día a día: aprender nuestro alfabeto,  entender los números, leer una carta, rellenar un formulario básico, defenderse en una entrevista de trabajo…..

 

¿Ponen interés?

Hay de todo. Me explico: todos los que viene a clases tienen interés en aprender español, si no, no vendrían. Me refiero a lo que te comentaba antes de las diferencias socioculturales. Se nota mucho entre los que han estudiado antes y los que nunca han estudiado; estos últimos no tienen esa costumbre de estudiar y lo que aprenden es sólo lo que aprenden en clase. En cambio hay otros que se preocupan por avanzar también fuera de clase. Además, hay que tener en cuenta la situación en la que está cada alumna y alumno. Suelen vivir situaciones difíciles, extremas en algún caso, donde no cabe el buscar tiempo para estudiar.

 

¿Te sientes satisfecho del trabajo que realizas como voluntario?

Sí, totalmente. Me hace muy feliz ver cómo avanzan en el uso del español. El curso pasado me sentí muy contento con un magrebí que empezó el curso sin hablar nada de español y al finalizar pudimos mantener una pequeña charla.

 

Me vas a permitir que te haga esta pregunta, fuera del guión como profesor, acudiendo a tu experiencia profesional trabajando en ONGs y a que llevas ya dos años en Málaga Acoge: ¿qué te parece nuestra asociación?

Te doy mi opinión con una nota previa: sólo conozco a la organización como profesor voluntario y por una jornada informativa que tuvimos los nuevos voluntarios. En esa jornada me enteré del número de voluntarios que somos y me sorprendió positivamente la cantidad. Además, yo comenté que el trabajo de los voluntarios es muy interesante, es básico y de gran ayuda, pero para cambiar la sociedad y resolver los grandes problemas que tenemos es necesario más compromiso, pasar a ser activista. En cuanto a la impresión general que tengo de Málaga Acoge es que es muy humilde. Tenemos muchas cosas que hacer, pero sin recursos económicos no podemos hacerlas.

 

Para finalizar, Antonio, qué le dirías a una persona que esté analizando el hacerse voluntario de Málaga Acoge.

(Se ríe) ¡Uf!, no me gusta decirle a alguien lo que tiene que hacer, pero ya que insistes, le diría que haga con la gente lo mismo que le gustaría que le hiciesen a él. Y que esto lo aplique a la situación de los refugiados e inmigrantes, y entonces que piense en Málaga Acoge.

 

Las alumnas y alumnos ya le esperan en el aula, así que damos por terminada esta interesante entrevista, ¡muchas gracias Antonio por tu tiempo y dedicación!

 

*Agustín Olías es voluntario del Área de Comunicación de Málaga Acoge

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