“Hay desalmados que ofrecen vivienda en condiciones indignas pensando que el emigrante se conformará”

Hace unos años Málaga era un sitio atractivo para un aparejador, de manera que Luis Alberto Arribas Castelao decidió cambiar su Burgos natal, donde no le iba mal, por un lugar más soleado y más lleno de posibilidades. Voluntario del Departamento de Vivienda de Málaga Acoge, habla de su día a día en la entidad y también su labor como cooperante en Nicaragua. 

¿Qué le hizo tomar la decisión de abandonar tu ciudad natal y venirte al sur?

Pues el clima influyó y entonces además había mucho trabajo aquí y podías elegir.

¿Y cuando llegó la crisis?

Perdí el trabajo, como tanta gente en la construcción, y después de dos años en paro, decidí cambiar de tercio y me fui a Nicaragua como cooperante. Pensé que eran la ocasión de hacer cosas que no había podido hacer hasta entonces.

Cuénteme cuál era el proyecto que debías desarrollar allí.

Pues me fui a Granada, que es una ciudad colonial muy bonita, pero con algunos barrios pobrísimos también, con una ONG local que se llama Casas dela Esperanza. Aunquetrabaja sobre el terreno, la fundaron unos españoles hace ya años. Ellos pedían gente para construir casas y dar formación profesional, así que di un curso de albañilería, a pesar de que allí la construcción funciona de una manera totalmente distinta.

¿Cuánto tiempo estuvo allí?

Primero estuve tres meses y tuve que venir a resolver unos asuntos particulares, pero regresé a Granada y seguí trabajando con mis ex-alumnos. Hicimos tres casas. Luego, a los seis meses, me fui a Ticuantepe, cerca de Managua, e iba y venía. Seguía colaborando en la ONG en todo los que me pedían: electricidad, fontanería, etcétera.

¿Cómo eran esas casas?

Muy dignas. Con saneamientos, agua corriente, luz, y todo lo necesario, pero no se les daba en propiedad a los beneficiados. Se les concede un microcrédito para pagarla poco a poco y se establece como condición que derriben la chabola en la que habían vivido previamente. Esto es necesario porque si se les entregase la vivienda, probablemente la venderían. Y nunca se da dinero. Aunque a veces también se conceden microcréditos para poner en marcha pequeños negocios.

¿Qué porcentaje de población viven en esas condiciones de extrema pobreza?

Aproximadamente la mitad y puede que más en según qué zonas, pero todo el mundo tiene un móvil. Eso no falta.

¿Y la gente a qué aspira? ¿Cuáles son sus posibilidades?

Emigrar. Los más lanzados quieren salir de allí, pero esto está difícil, sobre todo desde que cerraron la frontera de Costa Rica.

¿Se llegó a plantear la posibilidad de quedarte allí?

Es imposible trabajar allí. Los salarios son una miseria. Un maestro gana 200 euros o menos y un ingeniero puede ganar 400 ó 500. Y la vida es carísima. No hay clase media: o pobres o ricos. La gente vive de frijoles y arroz. Una docena de huevos, las patatas, los tomates… valen igual que aquí, o incluso son más caros. Lo único barato es el ron

¿Cuáles son, en su opinión, los problemas más graves de la población que vive en la pobreza?

Las condiciones higiénicas son catastróficas. Hay barrios enteros sin saneamientos. Se cava una letrina y listo, y las aguas residuales van por la calle. Hay muchísima inseguridad y muchísima delincuencia.

No resulta muy alentador para quien quiera vivir o visitar Nicaragua.

Es muy bonito pero para vivir… Si hubiera encontrado un trabajo bueno, cosa que allí es imposible, quizás me hubiera quedado un tiempo más, pero la vida cotidiana es muy difícil. Por ejemplo, no se puede salir de noche y ni siquiera hay a dónde ir.

Pero el ron es barato…

El de mala calidad, naturalmente, pero corre como el agua. Hay un problema de alcoholismo extraordinario. Allí se bebe hasta perder la noción de las cosas, no para alegrarse o pasar el rato con los amigos, y la violencia familiar es otra gran lacra. Ahora hay una ley que intenta proteger a las mujeres y es curioso que los pastores evangélicos han protestando con el argumento de que separa a las familias. Lo normal es que con 14 años las niñas ya estén pariendo.

¿Hay corrupción en el país?

Luis Alberto hace un gesto significativo que no admite duda.

Generalizada. Ahora gobiernan los sandinistas que han resultado ser tan corruptos como cualquiera. Daniel Ortega intenta perpetuarse en el poder a cualquier precio y la corrupción va desde lo más alto a lo más bajo. Cuando intenté obtener mi permiso de residencia, me pidieron 200 dólares para agilizar y me negué. Me ofrecieron de todo, hasta ocupar la identidad de un muerto. Como no pagué, me la denegaron, lo cual supone un problema enorme porque no puedes hacer nada ni  contratar  teléfono ni tener coche ni abrir una cuenta en el banco, y es desesperante, pero me negué a pagar. Si quieres un certificado médico, pagas 70 céntimos de euro a un celador y te lo consigue enseguida sin tener que ver al médico.

Esa situación de corrupción, ¿no se lucha contra ella, no se ve salida?

Difícilmente se puede arreglar un problema tan amplio. Tuve la ocasión de conocer a Edén Pastora, el mítico comandante Cero, y no ofrece un espectáculo mejor. Ya está bastante integrado en el sistema y trabaja para el gobierno en el dragado de Río San Juan en la frontera de Costa Rica. Llevaba un Rolex de oro con brillantes impresionante. Me dijo que se lo había regalado Ortega y que era de Somoza. Fíjese qué plan. Y dos anillos de oro y brillantes tremendos, y dijo que  se los habían regalado dos ex presidentes centroamericanos que no recuerdo bien quienes eran, creo que  uno Noriega y otro Alan García, aunque no estoy muy seguro  Así no se puede. Pero lo significativo es que llevaba en las manos unas joyas cuyo valor es mayor a 10 ó 12 años de salario de un maestro, y el todoterreno que usa como coche oficial particular no baja de los 60.000 dólares, que son 10 años de salario de un ingeniero, y el lema propagandístico que se ve en todas las carreteras con las fotos de Daniel Ortega y su mujer es “Nicaragua, cristiana, socialista y solidaria”. Tres grandes mentiras.

¿Cuánto tiempo en total estuvo en Nicaragua?

Un año y medio. Regresé en mayo.

Desde entonces no ha tenido suerte y no ha podido encontrar trabajo, pero se mantiene firme en su propósito de aprovechar este tiempo de paro forzoso para otras cosas  y ser útil.

Y cuando regresó, ¿Por qué eligió Málaga Acoge?

o ya conocía esta ONG por Burgos Acoge y otras, y me parecía que hacían un trabajo muy necesario y útil para los emigrantes. Antes porque había trabajo y ahora porque no hay.

¿Cuál es su labor en Málaga Acoge?

Colaboro en el programa de vivienda y alquiler dos días por semana. El asunto de la vivienda es especialmente difícil porque los emigrantes tienen dificultades para alquilar. Si les acompañas, la gente es menos reticente. Hay también desalmados que ofrecen vivienda en condiciones indignas, pura cochambre que no reúne las mínimas condiciones de habitabilidad pensando que el emigrante se conformará. Es importante evitar esos abusos.

Cuando la vida no da aquello que se esperaba es de sabios cambiar y aprovechar la oportunidad para renovarse. Esta crisis ha golpeado duramente la economía de nuestro protagonista, pero esto no le ha hecho quedarse paralizado y lamentándose por lo perdido. Ha aprovechado su tiempo para crecer interiormente y aprender. Y con esto ha beneficiado también a otras personas.

Entrevista realizada por María Elvira Roca Barea, voluntaria del Departamento de Comunicación de Málaga Acoge.

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