“Gracias a Málaga Acoge tengo una familia grande que me escucha y ayuda”

por Agustín Olías

Todas las personas inmigrantes que pasan por Málaga Acoge tienen su historia, generalmente una triste historia. Podemos encontrar jóvenes, muy jóvenes a veces, que arriesgan su vida cruzando el Estrecho en los bajos de un camión o a bordo de una endeble embarcación o mujeres que han atravesado el Sáhara en pésimas condiciones. Hoy me he reunido con una persona cuya historia, como ella dice, daría para llenar un libro muy gordo. Nuestra protagonista se llama Malika y nos cuenta parte de su historia.

Soy natural de Fez, Marruecos. Llegué a España en 1984 y ahora tengo 70 años. Me casé con 14 y con 22 ya había tenido cinco hijos. La mayor tiene 51. Con el tiempo empezaron a surgir problemas con mi marido. Al final, me separé y me quedé con los cinco hijos. 

¿Viniste a España cuando estabas casada o estando separada?

Empecé a venir a España cuando me separé. Yo no tengo estudios y además sola, con cinco hijos, es muy difícil encontrar trabajo. Dejaba allí a mis hijos, cogía lo que me cabía en la maleta y el bolso y me venía a buscar trabajo. Lo hacía cada cierto tiempo, no más de tres meses cada vez porque se me acababa el permiso de estancia y tenía que regresar a Marruecos. Gracias a estos trabajos conseguí sacar a mis hijos adelante; estudiaron, se casaron y ahora todos están bien, viviendo en Marruecos. Aquí en España, en aquella época, había mucho trabajo y estaba relativamente bien.

¿Donde trabajabas? ¿Aquí en Fuengirola?

La primera vez vine a San Pedro de Alcántara, pero me he estado moviendo mucho. Estuve trabajando en Alicante y en Barcelona, donde estuve hasta el 2007. Entonces me encontraba mal de salud y me sentía sola; quería acercarme un poco más a Marruecos para poder ir a visitar a mis hijos. Cuando era joven no me sentía sola, pero con la edad empecé a echar de menos a mi familia. Conseguí un trabajo en una pizzeria de Puerto Marina, pero con la crisis me quedé sin trabajo y tuve que volver a Marruecos porque aquí no tenía trabajo, ni dinero, ni sitio donde vivir.

Pero regresaste a España.

Sí, porque tenía que ganarme la vida. Estuve yendo y viniendo a Marruecos. Aquí vivía en una habitación y trabajaba en lo que encontraba. Cuando se terminaba el trabajo y se me acababa el dinero, volvía a Marruecos para no quedarme en la calle. Allí buscaba trabajo, pero no me salía nada. Con la ayuda de mis hijos compré un coche viejo y vine a Fuengirola donde, en el mercadillo, compraba y vendía productos que traía o llevaba a Marruecos. Lo malo es que a veces cierran la frontera y no puedes pasar la mercancía y no tienes nada que vender. Durante tres meses tuve que dormir en el coche porque no sacaba dinero suficiente para pagar una habitación. No me daba miedo porque hay montón de gente haciendo lo mismo.

¿Cómo apareció Málaga Acoge en tu vida?

“Fue la trabajadora social de Fuengirola quien me envió a Málaga Acoge. Me consiguieron una plaza en un piso de acogida, donde estoy ahora. Allí comparto espacio con dos mujeres y cuatro niños. Además de la habitación me suministran comida y una pequeña cantidad de dinero para comprar otros productos básicos. La pena es que solo puedo estar un año en el piso.

¿Estás contenta con Málaga Acoge?

Sí, mucho. Ahora tengo aquí una familia muy grande, que me escucha y me ayuda. Cuando conocí Málaga Acoge estaba muy deprimida, pensaba que me iba a morir. Gracias a Dios ellas me ayudaron y ahora estoy bien. Me cuidan, preguntan por mi, vienen a verme. María Jesús me está ayudando a encontrar trabajo y Rosalía me echa una mano en todo lo que puede (María Jesús y Rosalía son técnicas de Málaga Acoge en la sede de Fuengirola). Gracias a ellas estuve trabajando tres meses en el tren de lavado de platos de un hotel.

¿Te gustaría seguir viviendo en España o piensas volver definitivamente a Marruecos?

Me gusta vivir en España. No quiero perder los papeles después de tantos años trabajando aquí; ahora tengo un permiso de residencia de larga temporada, cinco años. Aquí tengo médico, con un tratamiento que en Marruecos no podría tener. Aunque ahora todo está muy difícil, todo son dificultades. Hay que hacer bien las cosas para no perder los derechos que tienes. Fíjate, cuando cumpla 75 años tendré derecho a una pensión, pero todavía me faltan cinco años.

Agradezco enormemente a Malika estos minutos que nos ha dedicado. Nos ha contado su dura historia, nos ha abierto su corazón y, gracias a Málaga Acoge, ve el futuro con cierto optimismo. Nuestra organización la seguirá ayudando en todo lo que pueda, incluido el farragoso papeleo que Malika siempre necesita para mantener al día “sus papeles”.  


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