“Estoy lejos de mi tierra, pero aquí te sientes también parte del sitio”

Procedente de Barranquilla, Yiget Bujato llegó a España hace 14 años “en una historia casi de novela”. Tras un paso por Cataluña, lleva ya más de una década viviendo en Antequera. Y, a pesar de ello, dice seguir con el “corazón divido”. “Te sientes extraña en España y en Colombia”, asegura.

Entrevista a Yiget Bujato from Málaga Acoge on Vimeo.

¿Cómo es su historia de novela?

Mi viaje a España es de novela. Yo conocí a mi marido en Colombia. Él, español, fue de vacaciones allí. Y entonces nos conocimos y nos enamoramos. Aquello siguió con el tiempo carteándonos, llamándonos y con una relación de noviazgo en la que nos veíamos en vacaciones. Hasta que había que decidirse, no podíamos estar en ese plan toda la vida. Así que decidí yo venirme a España: era más fácil venir yo a aquí que él a Colombia, por el trabajo, entre otras cosas.

¿Llegó a Antequera?

No, primero llegamos a Cataluña, un sitio donde me encontré que la gente es muy diferente a la de mi tierra. Un día, mi marido me dijo un día que cuando fuésemos de vacaciones, viajaríamos a Andalucía. Y así lo hicimos. Lo primero que vi es Málaga y ya me enamoré. Me pareció muy lindo todo y quise quedarme aquí. El sitio, la gente… Todo es muy diferente al norte y se parece mucho a mi tierra. Entonces le dije: búscate un trabajo, que tú puedes, que eres una persona muy cualificada; lo vas a encontrar y nos venimos acá. Me siguió la corriente y encontró un puesto de trabajo en Antequera, donde teníamos unos amigos. Y nos vinimos. Y ya tengo una niña que es de aquí, me gusta la idea de que crezca en un sitio así.

¿Y qué tal en Antequera?

Yo me he integrado perfectamente, la gente en Antequera es fantástica… Y me gusta mucho; y eso es muy importante: tienes que estar en un sitio que te guste. Ya en Antequera tengo muchos amigos, llevo ya mucho tiempo aquí y aquí me quedo. Con el tiempo te vas integrando más, la niña está en el colegio, conoces gente, vas haciendo tu vida… Y ya no quieres moverte, ni siquiera a mi propia tierra, porque sería arrancarle a mi hija su vida aquí, que le gusta mucho.

Con la crisis… ¿Pensó alguna vez que se había equivocado al venir a España?

No. Yo nunca pensé que me había equivocado en venirme para acá, porque estaba con una persona que me quería. Es cierto que no me gustó el norte, que era muy diferente a la gente que conocía. Tampoco me gustaba a la hora de trabajar, el estrés, los ritmos de vida, las prisas… Es demasiado. Y en verano peor: mi marido pasaba tres meses sin parar ni un minuto en la hostelería. Y cuando tuvimos la oportunidad de bajar a Andalucía, nos vinimos. Aquí la vida se disfruta mucho más. Se trabaja, claro, y mucho. Pero se vive mejor.

¿A qué se dedica?

Yo trabajo en hostelería, de camarera. Y quizás por eso también he conocido mucha gente, porque es un campo en el que conoces a muchas personas. Tenía una amiga que me dijo que hacía falta alguien de refuerzo un sábado. Fui, primero 15 días de prueba y el encargado se quedó encantado conmigo, porque aunque nunca había hecho este trabajo, lo aprendí y lo hacía con ganas. Encajé en el trabajo, me quedé y me ha ido bien.

Entre esas personas que ha ido conociendo, seguro que hay muchas inmigrantes. ¿Qué cree que aporta la diversidad a una ciudad como Antequera?

La diversidad es algo positivo para la gente, como para la que vive aquí en Antequera. Diferentes culturas hacen crecer una sociedad. Y no es lo mismo hoy que hace 50 años atrás, la gente ya piensa de otra manera. La diversidad hace que te vayas culturizando, se aprende y es muy bueno conocer a personas de otros lugares. Yo tengo diferentes amigos de distintos sitios y me interesa mucho saber cosas. Está muy bien aprender y esa diversidad aporta algo positivo a la comunidad.

¿Se ha encontrado con actitudes racistas?

No, yo no me he encontrado con gente así. Aquí, en Antequera, no te puedo decir que todos porque cada persona es un caso diferente, pero nunca me he encontrado un problema. Me he integrado y la gente me apoya. Y eso me alegra: estoy lejos de mi tierra, pero aquí te sientes también parte del sitio.

¿Echa de menos Colombia?

Sí. La echo mucho de menos. Demasiado. Pero hay momentos en los que tienes que decidir entre tu gente o lo que quieres. Aunque ahora estoy más cerca de ellos por la tecnología: yo con mi familia me veo casi a diario a través de internet. Así te tienen al tanto de todo. Los sigues echando de menos, pero ese contacto lo hace todo más llevadero.

¿Volverá?

Sí, pero de vacaciones. Cuesta mucho ver a la gente que dejas allí y es duro ver a tu gente pensando en cuándo vas a volver. No todo el mundo lo hace, es difícil. Y, aunque hay crisis, la vuelta a vivir allí casi nadie lo piensa, es muy complicado dejar lo que tienes aquí para volver. Y encima llegas allí y no te sientes tampoco de allí.

¿No?

Yo aquí, se nota que no soy de aquí, por el habla, el acento. Y cuando llego a mi tierra, también me preguntan dónde vivo, porque también se nota que me ha cambiado el habla. Yo trato de acomodar como hablaba cuando voy allí con la intención de encajar con la gente, pero es que incluso se te olvidan algunas palabras. Al final es que no eres ni de un sitio ni de otro. No sé ni de donde soy, pero todo sea por el bien de uno mismo.

 

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