“En el piso tengo tranquilidad mientras busco un trabajo”

Se llama Karim y aunque su nombre es árabe, nació en el populoso barrio San José -Hadú de Ceuta hace 46 años. Es el mayor de seis hermanos y empezó trabajar muy pronto, a los 16, en el sector de la construcción. Le gusta el mundo de la radio, el cine independiente y los buenos libros, aunque reconoce que le cuesta mucho concentrarse en la lectura. Hace un año que dejó Ceuta para venir a Málaga en busca de trabajo. Desde mediados de junio vive junto otras tres personas en uno de los pisos de acogida que Málaga Acoge tiene en la capital.

“Llevaba cinco años estancado en Ceuta y decidí cambiar de aires y venir a Málaga a buscar trabajo”, cuenta Karim que tuvo que dejar sus estudios de formación profesional para comenzar a trabajar en una escuela taller de Ceuta y llevar dinero a casa. Después tuvo empleos esporádicos en la construcción, fue montador de muebles, de antenas parabólicas. Estuvo empleado en un cine y en gasolineras: “De todo un poco”, comenta sentado en el sofá del salón de la vivienda.

Llegó a Málaga en enero de 2017, a la casa de unos amigos en Alhaurín de la Torre donde vivió dos meses y medio. Desde allí salía cada mañana en largas caminatas hasta Churriana, Torremolinos y Málaga con sus currículums bajo el brazo.

“Salía andando temprano desde Alhaurín de la Torre y llegaba en dos horas y media a Málaga. Pasaba por las gasolineras, el Macro…para ir entregando currículums y por la noche volvía al pueblo en el último autobús”. Cuando decidió venir a vivir a Málaga un amigo le habló del apoyo que da Puerta Única y finalmente tuvo acceso a una de las plaza de nuestros pisos.

Si no estás trabajando ni cobrando nada, no tienes donde meterte ni por donde tirar. El tener un sitio donde dormir es un gran descanso, una preocupación que ya no tienes en la cabeza. Pasas el día en la calle buscando trabajo y luego cuentas con una casa a la que regresar”.

Carmen, de Málaga Acoge, visita el piso varias veces por semana y está pendiente de las necesidades de todos. María le apoya en su búsqueda de empleo.

Karim hizo un curso de Limpieza en la asociación Prodiversa y tiene entre sus planes participar en un taller de formación en radio organizado por Onda Color mientras continúa buscando trabajo “porque siempre hay algo que aprender en el mundo de la radio”. Por la noche se duerme enganchado a las ondas y en una pequeña libreta anota nombres, cosas que escucha y le interesan.

Envía currículums por Internet para trabajar de carpintero,en la construcción y gasolineras, pero la mayor parte de las veces recorre las calles porque prefiere ir a hablar directamente con los encargados. Cuenta que ve desconcierto en los rostros de algunas personas cuando ven en la cabecera de su currículum su nombre y apellidos árabes y después le escuchan hablar un perfecto castellano.

Sus abuelos nacieron en Marruecos pero se trasladaron a Ceuta muy jóvenes. “Yo me siento europeo”, dice Karim, quien recuerda el gran variedad de nacionalidades en la barriada ceutí de San José- Hadú en la que se crió.

Karim comparte piso con Brahim, de Marruecos, el joven paquistaní Shabraiz y el búlgaro Mladen que trabaja en Marbella. Dice que tiene amigos asiáticos, latinos, españoles…y considera un “mal asunto” generalizar y poner etiquetas a las personas migrantes.

La convivencia en el piso es buena. La limpieza la organizamos los fines de semana. Cocinamos. Muchas veces dejo lista comida para el día siguiente, una sopa o algo de pescado o berengenas, para tener más tiempo para estar en la calle buscando trabajo”.

En la puerta de la cocina cuelga un folio en el que están apuntados los horarios de limpieza. En la habitación alargada en la que duerme hay una litera, dos armarios grandes y un escritorio pequeño en el que reposan sus gafas.

Su mayor prioridad es ahora encontrar un empleo en la carpintería o en la construcción. “Si encontrase un trabajo de carpintero sería la bomba”. Además, si encontrase un empleo se plantearía retomar sus estudios y hacer “cosas interesantes como teatro, radio y fotografía, que siempre me ha llamado mucho la atención”.

Reconoce que la edad puede correr en su contra en la búsqueda de empleo pero  “hay que ser positivo y tenga 46, 47, 50 o 60, mientras tenga fuerzas voy a ir a saco hasta encontrar un trabajo”.

La vivienda en la que se aloja Karim forma parte del proyecto “Pisos Puente” que desarrolla Málaga Acoge en el marco de las medidas contempladas en el VI Plan de Inclusión Social 2014-2018 de Málaga y cuenta con el apoyo económico del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga.


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