Doce recomendaciones para comunicar la inmigración

En las últimas décadas la composición de la sociedad española, andaluza y malagueña ha cambiado profundamente. La evolución de una sociedad particularmente homogénea hacia una sociedad diversa y multicultural ha sido especialmente significativa en el caso de la provincia de Málaga, fruto de las características socioecónomicas de la región. En los últimos años muchas personas han considerado España como una oportunidad real para aspirar a un futuro próspero con derechos y libertades, y eso ha conllevado la llegada de estos migrantes, muchos de ellos de larga duración, que han dado una mayor diversidad cultural, religiosa y étnica a nuestra sociedad. Los medios de comunicación se hacen eco de estas realidades de manera que aumentan las noticias destinadas a ofrecer información sobre la inmigración, un trabajo periodístico que termina creando opiniones y una percepción del fenómeno en la sociedad.

A pesar del avance en el tratamiento que hacen los profesionales de la comunicación sobre la inmigración, siguen existiendo casos en que la información publicada implica una asociación, explícita o implícita, de algunos colectivos, entre ellos las personas inmigrantes, con actitudes negativas (hechos delictivos, marginalidad, radicalismo, etc) mientras que las noticias positivas suelen ser obviadas o incluso omitidas. Este hecho contribuye a asentar aún más en el imaginario colectivo algunos estereotipos y prejuicios que llevan a alentar la discriminación y con ella el racismo y la xenofobia.

Pero no sólo los profesionales de la comunicación, todos y todas somos actores fundamentales a la hora de desmontar los estereotipos y prejuicios que existen todavía en nuestra sociedad, y corresponsables de la construcción de la realidad a través de la información que generamos en nuestras comunicaciones interpersonales o compartimos en las redes sociales. Para estimular una actitud crítica ofrecemos algunas recomendaciones propias y extraídas de otras autoridades y colectivos:

  1. Normalizar y reflejar el proceso migratorio como movimiento de personas en busca de una vida mejor. La inmigración no es un fenómeno humano nuevo ni coyuntural.
  2. Potenciar informaciones positivas de la inmigración sin menoscabo a la verdad. Reflejar también los beneficios que aporta la inmigración a nuestras sociedades, por el impacto social, cultural y económico.
  3. Humanizar las cifras y relatar las historias. Las personas migrantes y refugiadas no son sólo datos o números, por ello es necesario no cosificar a los seres humanos y contextualizar las noticias introduciendo las causas. Hay una tendencia a abusar de noticias y titulares en los que únicamente hay datos sin contexto, que no ayudan a entender qué lleva a miles de personas a dejar sus hogares. Si no se humanizan estas cifras, únicamente se contribuye a marcar distancia.
  4. Diversificar las fuentes y contar con las voces de personas migrantes, poniendo el foco en las mujeres migrantes y refugiadas, colectivo doblemente invisibilizado. Se da mucho poder a pocas voces y se obvian los testimonios directos o las voces de las personas afectadas. Es necesario no abusar de las fuentes institucionales y de los teletipos de agencia y acudir a fuentes diversas, como las entidades sociales especializadas y las provenientes de personas de diferentes orígenes culturales, ya que son representativas de una sociedad diversa con capacidad para tomar la palabra.
  5. No usar terminología incorrecta. No usar términos incorrectos como “sin papeles”, “ilegal” “indocumentado”. El uso de estas palabras referidas a personas extranjeras no comunitarias que no tienen regularizada su situación administrativa no es correcta ya que un ser humano ni puede ser ilegal. Buscar la rigurosidad en los contenidos.
  6. No mencionar injustificadamente en el texto de la nacionalidad, grupo étnico o religión de los inmigrantes sin que aporte información relevante. Sólo se debe citar la raza, etnia, origen o nacionalidad cuando el dato aporte información necesaria y no suponga discriminación. Este tipo de menciones injustificadas se sigue realizando de manera incorrecta en las noticias de sucesos y delitos.
  7. Evitar el uso una retórica bélica con palabras y términos metafórico como “flujos”, “oleada”, “avalancha”, “llegada masiva” “presión migratoria”, “drama”, “crisis de refugiados”, “repeler”, “contener”, “problema”, etc. El alarmismo que suele acompañar a la información sobre migración transmite la sensación de alarma y  aumenta la percepción de amenaza en la opinión pública. El lenguaje no es neutro y puede crear la falsa idea de que la migración es un fenómeno destructivo, repentino y con consecuencias inesperadas. Tenemos que partir desde la base de que la migración es un fenómeno natural y común en el ser humano.
  8. Ser conscientes de la carga de prejuicios y estereotipos que tenemos de las representaciones sociales sobre la inmigración y evitar generalizaciones y simplificaciones excesivas. Somos parte de nuestra sociedad y por tanto llevamos la carga de prejuicios y estereotipos de ésta. Ser conscientes de los estereotipos que existen en nuestra sociedad nos ayuda a ser más cuidadosos/as a la hora de asociar la migración con actitudes negativas muy concretas, como la asociación inmediata, explícita o implícita, de migración y violencia, marginalidad, desorden o delincuencia. De la misma manera para identificar África como un continente sólo de catástrofes, guerras, pandemias y miseria.
  9. Plantearse el sesgo de género. Si el tratamiento informativo hacia el colectivo inmigrante es inadecuado, las mujeres inmigrantes además son asociadas a otras imágenes estereotipadas  de género. Los medios suelen retratar a la mujer inmigrante y refugiada sólo en aquellos casos socialmente percibidos como polémicos (religión, trata, prostitución o violencia de género etc) usando casi en todos los casos una visión paternalista que sólo las considera víctimas, personas no autónomas o no formadas.
  10. Evitar el uso de imágenes de archivo (fotográficas o videográficas) que no estén debidamente contextualizadas y que contribuyan a fijar estereotipos. Extremar la sensibilidad al escoger una imagen y cuestionarse si se hace desde el paternalismo, si se invade la privacidad o si caemos en el sensacionalismo.
  11. Especialización, formación y actualización de conocimientos de los profesionales. La realidad migratoria está cambiando constante.Es necesaria una formación constante en relación a los nuevos escenarios y términos que aparecen en la actualidad mediática.
  12. No reproducir las declaraciones xenófobas. Los discursos xenófobos incitan claramente a la violencia. Abogamos por no reproducir únicamente la cita, ya que podemos convertirnos en altavoces del racismo. Se debe enfocar este tipo de noticias desde un punto de vista crítico con la declaración racista, aportar cifras y contextualizar con argumentos que muestren la falsedad de las palabras.

Estas recomendaciones han sido elaboradas por Málaga Acoge a través de su experiencia propia y consultando otras recomendaciones de organismos y colectivos:


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