Dificultades para realizar una comunicación comprometida

Faltan voces de personas migrantes en el discurso informativo. Las noticias hablan de cifras de llegadas y no nos cuentan historias del camino, “la información más valiosa”,  considera en una entrevista Sergio Rodrigo, periodista de TeleSur y miembro de la productora Entrefronteras. Desde el Sindicato de Periodistas de Andalucía del que forma parte, critica los obstáculos que enfrentan los periodistas en el Puerto de Málaga para recabar, por ejemplo, testimonios de los migrantes que enriquezcan las informaciones.

Sergio mira una foto publicada en un periódico de Málaga que muestra a varios migrantes que llegaron al Puerto tras ser rescatados de una patera y pone nombres a alguno de ellos y sabe de dónde vienen el porqué de su partida y dónde están ahora porque les entrevistó y  quiso contar su historia.

¿Cómo es el tratamiento comunicativo de la inmigración en los medios?, ¿Qué malas prácticas consideras que son habituales?

Desde mi punto de vista, la mayoría de la información que crean los medios de comunicación se centra en la llegada de las personas en tránsito, es decir, la llegada de pateras y los saltos a la valla… y el problema no es sólo el enfoque, sino también y, sobre todo, el uso de las fuentes ya que los periodistas las utilizan mal. La fuente más utilizada es la institucional y cuando recurren a ONG siempre son de las que realizan funciones institucionales (Cruz Roja en el caso de llegadas de pateras a las costas de Málaga). Entonces claro, nunca se pregunta a las personas en tránsito por qué han venido, cuánto tiempo ha durado el viaje, cómo estaba la mar… Todas esas preguntas que pueden responder, una fuente de información valiosísima y para mí,  sin duda, el eje de la noticia.

Se informa más de las llegadas que de los propios procesos de inclusión, que creo que son básicos, y luego cuando se informa siempre se utilizan fuentes oficiales. Y se obvia a las personas migrantes. ¿Qué pasa? : Que cuando se informa de la inmigración y no se cuenta con las voces de las personas migrantes normalmente se las está criminalizando. Se les criminaliza porque aparecen en la foto detenidos, se los lleva la Policía, la Policía dice que “han entrado de forma irregular”… y todo esto genera miedo y una serie de estereotipos ante la ciudadanía que creo desvirtúa el derecho a la información verídica que tenemos todos y todas.

¿Por qué sucede esta  mala praxis? ¿es todo responsabilidad de los y las periodistas?

Creo que pasa por tres motivos: Uno porque no hay una especialización dentro del mundo del periodismo en este tipo de acontecimientos noticiosos, aunque es verdad que en estos últimos años ha aumentado el número de periodistas que cubren la inmigración y estos tienen una visión distinta.

De todas formas, creo que no es tanto ese problema como las imposiciones que están viniendo de los poderes fácticos. Es decir, estamos hablando de que Policía, autoridades locales, e incluso oenegés, como es el caso de Cruz Roja, están privando del derecho a la información a los periodistas, porque  no nos están permitiendo acceder a la información real, a la fuente principal que sería la persona migrante. En este sentido, debería facilitarse el trabajo de los y las periodistas, que se nos permita investigar y buscar nuevas fuentes y otras voces para nuestras noticias que nos den otra visión tanto al profesional de la comunicación como a la ciudadanía.

El tercer motivo es que hay acontecimientos a los que no van los periodistas y esto tiene que ver con los recortes que han sufrido los medios durante estos últimos años. ¿Qué está pasando? Los periodistas están haciendo las noticias desde sus redacciones, no acuden a las fronteras y no trabajan “in situ”, lo que conlleva pérdida de calidad, datos e información. Nos quedamos sólo con los numeritos y olvidamos que detrás de las cifras que invaden diariamente la prensa,  hay nombres y apellidos. Y ese nombre y ese apellido no se cuenta. Por eso no creo que el problema sea tanto que nos falta mucha formación a todas y todos -incluso los periodistas más formados necesitan siempre más-, sino que el hecho de que el sistema de medios de hoy en día en España y en Málaga no está hecho para que se pueda hacer una información mucho más veraz.

¿Cuáles son los estereotipos sobre la inmigración y las personas inmigrantes que los  medios ayudan a fijar en la mente de la ciudadanía?

En la cobertura sobre cuestiones migratorias las noticias que más predominan son la llegadas de personas en tránsito a las costas en patera. Esa imagen siempre está vinculada a la actuación de la Policía y al uso de una terminología con palabras como “sin papeles”, “ilegales” y demás. Esto lo que provoca es la criminalización de estas personas y se crea el estereotipo de que son delincuentes y que los procesos migratorios están vinculados a la criminalidad. Cuando es todo lo contrario: Las personas migrantes en nuestro día a día son parte natural y normal en nuestra sociedad y diversos estudios corroboran que su presencia no aumenta el número de delitos en las sociedades de destino.

¿Qué trabas os estáis encontrando en Málaga para hacer correctamente vuestra labor?

Las trabas que estamos teniendo son fundamentalmente para los profesionales de la imagen que van al Puerto a cubrir la llegada de las pateras. Sólo les dejan grabar o hacer fotos desde un punto. Esto supone un único punto de vista y significa que sólo se va a ver un eje de la información por lo que de alguna manera las autoridades están controlando lo que se cuenta. Entonces, lo que estamos contando es lo que ellos quieren que se cuente. Sólo tenemos un espacio y está delimitado, controlado y tienes policías todo el rato vigilándote. En el caso de los periodistas, si quieres acceder a la información, es decir a los testimonios que van a completar tu noticia, no los puedes recoger… La Policía no te dirige la palabra, está hostil hacia tí.

Poniendo vallas y permitiendo un único punto de vista para grabar, junto a las dificultades para acceder y recabar de forma independiente la información -poder preguntar cuánta gente ha venido, de dónde son, cómo estáis, cómo ha sido el viaje, para entender bien el proceso migratorio- se nos priva del derecho a la información.


Desde el Sindicato de Periodistas de Andalucía, al que pertenezco, creemos que de alguna manera poner esas vallas y esa presión a los periodistas es un acto de censura previa. Se está dificultando una tarea tan importante como es acceder a información. ¿Y qué es lo que ocurre con la mayoría de redactores de los medios? Que directamente no van. Envían al fotógrafo para que haga una foto y el fotógrafo tiene setecientas mil cosas que hacer en un día, está cinco minutos en el Puerto, tira la foto y se va. Al día siguiente el periodista ha escrito dos cositas con los datos que ha conseguido por teléfono. Eso publica y se olvida de que detrás de los números y de la palabra “patera” hay nombres y apellidos, historias únicas. Cada una de estas personas que llega al Puerto de Málaga representa una historia totalmente distinta y no se está permitiendo que se cuente. Es un problema muy serio porque sólo nos estamos centrando en datos oficiales, no estamos contando las historias y el periodismo si en algo consiste es en contar historias.

¿Qué buenas prácticas habría que introducir?

Los medios están de alguna manera doblegados a equis factores políticos y económicos y es una batalla que se tiene que ganar de otra manera. Los grandes medios tienen licencia y tienen la ley en la mano porque pertenecen a este sistema. Por otro lado, los periodistas que quieran contar la inmigración deberían pensar que el proceso migratorio tiene unos protagonistas, unas fuentes, unas historias y son las personas migrantes. Si no contamos con ellas para contar historias, incluso para el hecho noticioso de la llegada de personas en tránsito, entonces no estamos contando toda la realidad de la migración. Estamos dando sólo la oportunidad a una parte, a la parte que tiene el poder, y que, por cierto, es sólo una minúscula parte de la sociedad.

Los periodistas deberíamos entender más de leyes porque así cuando la policía nos diga: “oye, no podéis hablar con estas personas ya que están detenidas porque han cometido un delito” les podremos responder: “no han cometido ningún delito, han cometido una falta administrativa pero sus derechos son los mismos que el de las demás personas”.  Las personas que están llegando a las costas del sur de Europa están escapando. Necesitamos preguntarle a ellos y ellas por qué escapan y como profesionales de la comunicación debemos también velar para que se respeten sus derechos a través del periodismo.

¿Qué podemos hacer desde los movimientos sociales especializados en inmigración para promover un tratamiento informativo correcto?

Creo que las asociaciones como Málaga Acoge están haciendo una labor muy importante de inclusión. Desde siempre se ha insistido en la importancia de la integración  y creo que la inclusión es mucho más importante. Es decir, queremos a las personas inmigrantes, pero no sólo queremos integrarlas sino que queremos que sean como ellas son. Entendemos que las personas en tránsito vienen por un cierto tiempo, no suelen construir su vida de una forma definitiva en un lugar. Han migrado para mejorar sus vidas y  seguramente muchos de ellos y ellas regresen a sus países, siempre y cuando estén en buenas condiciones y no sigan las guerras o el expolio.

Creo que en la interlocución con los periodistas deberían estar las oenegés menos gubernamentales. La Cruz Roja sólo está interesada en dar una asistencia humanitaria básica ya que éste es el acuerdo que tiene con las administraciones, sin prestar atención a la defensa de los derechos de estas personas. Se echan de menos otras voces críticas.


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